XARA
Las bestias sensitivas fueron las primeras en evolucionar, un cruel chiste de la naturaleza, como si los herbívoros necesitaran alguna habilidad extra para escapar de los carnívoros, y a su vez, los carnívoros necesitaran más ayuda para cazar.
Los grandes animales se adaptaron para cazar a los humanos.
Agudicé el oído, por una parte para cerciorarme que no hubiera otra bestia cerca, y para ver si mi sentido había sufrido algún daño.
De inmediato localicé las vías electrificadas. Me incorporé, apliqué el anulador de olores y retomé mi ritmo en dirección a la ciudad.
El contacto con el Zaragaz me hizo acordarme de mis años de colegiala, cuando se nos enseñaba sobre las bestias sensitivas y lo que llevo a las personas a evolucionar.
Aún a la fecha actual no se sabe si los humanos sensitivos fue evolución natural o artificial.
En un comienzo se llegó a creer que las grandes naciones habían experimentado con la genética humana y animal, pero a muchos eso o les parecía ser verdad, porque nadie sabía dónde iba a “despertar” una persona sensitiva.
Las personas se acostaban nerviosas y abrían los ojos en la mañana con el corazón desbocado, esperando descubrir que “habían dado el salto evolutivo” y ahora veían mejor, escuchaban a largas distancia, tenían mejor sentido del olfato y del gusto, o, tenían el sentido del tacto súper desarrollado; muchos se llevaron una gran decepción.
Se nace siendo Sensitivo. Durante el embarazo, el embrión daba el salto evolutivo.
Los primeros meses de vida, un bebe Sensitivo no lucía nada especial respecto a otro No Sensitivo, no por lo menos hasta los dos o tres años de edad, donde su “habilidad” comenzaba a notarse.
Hace 120 a 140 años, en la primera ola de los Sensitivos, cuando las personas simplemente comprendieron que la tan querida “evolución” no iba a ser para todo el mundo, los gobiernos comenzaron a reclutar, comprar y amenazar a todo aquel que fuera Sensitivo.
El problema era que, bajo situaciones de estrés y opresión, las habilidades no funcionaban tan bien como se esperaba. Se separaron los gobiernos en Sensitivos y No Sensitivos.
Convivían en las mismas ciudades de siempre, pero estaban bien diferenciadas las áreas, transporte. El sesgo fue ampliándose hasta que nos separamos por completo. Empezaron los problemas.
Los Sensitivos no éramos buenos para la guerra y los No Sensitivos lo sabían. No soy capaz de encontrar otro momento en la historia del mundo donde hubo tanto ruido, humo, y venenos rondando de un lado para otro.
En todo ese embrollo, surgieron los despojados Sensitivos, resultantes de las secuelas de la guerra, quienes habían perdido sus habilidades.
La guerra acabó, los pocos despojados de la guerra eran centenarios y no se preveía volver a bautizar a nadie con el nombre: despojados de guerra, sin embargo, lo sucedido en la R.G.R podía romper ese deseo.
Yo esperaba que lo sucedido en la R.G.R. haya sido producto de un ataque de los los nuestros. No quería siquiera imaginar que se tratase de un ataque de radicales No Sensitivos, personas normales.
Si el ataque a la R.G.R. se tratase de un ataque de radicales No Sensitivos, entonces los despojados que hubiera tras ese ataque, se considerarían: despojados de guerra. Lo que se consideraría un ataque bélico.
Mi mente volvió al ahora. Por primera vez sentí alivio. Me faltaban pocas horas de viaje, sin embargo, no podía deshacerme de un desagradable mal presentimiento.
Giré mi cuerpo a la izquierda y sobre un montículo de tierra vi algo peor que un Zaragaz. Una persona vestida con el uniforme de los radicales.
Me eché a correr.
Tenía una gran disyuntiva, si no era lo suficientemente rápida iba a ser atrapada, pero si no iba más lento entonces no podía evitar el ruido que harían mis pisadas y delataría mi posición.
Solo tenía un pensamiento esperanzador en mente, y ese era colocar la suficiente distancia entre el radical y yo, para luego preocuparme en ocultarme.
Justo al lado de mí aterrizó un cuerpo sobre sus pies, un segundo radical. Aproveché el momento que él necesitaba para estabilizarse y lo esquivé.
Debía confesar que no podía imaginarme saliendo victoriosa de esa persecución.
Los dos hombres iban vestidos igual, pantalón ancho militar de color negro, una franela ajustada al torso de manga larga, guantes y botas, y una máscara en sus caras que los escondía por completo.
El segundo radical que estaba más cerca de mí me tomó de la mano, a lo que yo grité. Para mi sorpresa el hombre mantuvo firme el agarre. Sentí que se caía el mundo a mis pies, no era un sensitivo auditivo.
Le di una patada directo a su ingle y me soltó. Forcé mis piernas a correr con más fuerza.
Mi imaginación estaba volando igual de rápido que lo hacía en mis pies. Mi lógica le hacía la contraria y me obligaba a calmarme diciéndome: no pueden ser radicales de otras facciones. Yo de verdad esperaba que no.
Que un radical tactivo, auditivo, gustativo o vistativo atacara la R.G.R seria casi tan catastrófico como que lo hiciera una persona común, pero igual de grave.
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romance +15, aventura y rescate, personas con superhabilidad
Editado: 04.03.2026