ALLAN
Me costó explicar quién era yo, por fortuna, el jefe de Xara era un hombre perspicaz. Los guardias de seguridad me sometieron, creyendo que yo era un radical vestido de civil, y que mi acercamiento era parte de una estrategia, sólo mi conocimiento sobre Xara, sobre los momentos de su infancia y su trabajo que me había contado, me salvaron de que me tomaran como un enemigo.
Me llevaron a la central de seguridad, desde donde Wallace —en una sala privada—, me contó la situación de Xara.
—¿Se fue sola a la ciudad? —Mis brazos cayeron sin fuerza—. El bosque está lleno de Radicales y hay un Zaragaz.
—¡Un Zaragaz! —Wallace hace un llamado al personal de seguridad anunciando esa presencia. Desde la distancia escuchó la sorpresa de los trabajadores y el miedo—. ¿Lo viste?
—Si, lo ví. Tengo amigos que hacen Senderismo y habían escuchado un rumor. Traje conmigo unos trozos de carne por precaución, la bestia apareció ante mimí, pero con la ayuda del trozo de carne logré escapar.
Wallace tipeó en la computadora portátil y continuó hablándome sin mirarme.
—¿Qué sabes de los radicales?
Yo quería irme enseguida, Xara estaba sola en ese lugar que era una trampa mortal, sin embargo, Wallace era un científico, como ella, así que sabía que a veces la razón le ganaba al corazón. La única forma en que yo pudiera salir de aquí rápido, era darle a Wallace todas los datos estratégicos que tenía.
—Me topé con un táctivo, como yo. —Walace se llevó las manos a la cabeza. Si, el hecho de confirmar que los radicales de distintas fracciones estaban trabajando juntos era una mierda—. Estaba en compañía de un no sensitivo. Tuve que luchar contra ellos, gané por pura casualidad.
La sangre de mis nudillos y los distintos moretones de mi cuerpo era una muestra que di todo de mi.
»—Planean otro ataque. —Wallace tuvo la delicadeza de no preguntar cómo obtuve esa información—. En las centrales de energía, hospitales y refugios, planean tomar los estadios y estacionamientos como posibles puntos de encuentro, usaron explosivos tipo plastilina, pero también tienen misiles a corta distancia.
Wallace abrió los ojos y luego los entrecerró mientras se llevaba una mano a la quijada.
—¿Hay edificios en pie en la ciudad?
Yo asentí.
—Las torres del norte y este están enteras, el complejo de negocios del sur y la torre emblemática de vigilancia.
—Desde allí deberán lanzar los misiles, con el descontrol de la ciudad, nadie se preocuparía por revisar las azoteas.
—Pensé lo mismo.
Salimos de la sala privada en dirección a la sala de mando y control. Estaban luchando por restituir las comunicaciones con la ciudad, con las noticias de Wallace el equipo de sistemas pareció enloquecer.
Habiendo cumplido con todo lo que podía ofrecer, me fui de regreso al bosque. Wallace me llamó loco, creo que me estaba halagando. En definitiva me encantaría poder reunirme con él y Xara para conversar, no olvidaba aquella promesa que hicimos.
No pude encontrar a la prima de Xara, Kyara, pero estuve tranquilo cuando se me notifico que estaba estable y dormida.
Pude irme tranquilo y esperanzado de que Xara estaba bien.
El camino de regreso fue igual de caótico, al menos la bicicleta de montaña seguía en el mismo lugar donde la escondí. Las gruesas tantas de tacos rústicos me dieron estabilidad. Estaba tan desesperado que regresé por la vías electrificadas. Era peligroso pero ya no me importaba.
En mi desespero el tiempo pareció correr rápido, llegué a la ciudad. La montaba de cadáveres era más grande y la cantidad de rescatados esperanzadora. Unos ayudaban a otros.
Confirmé si Wallace había podido comunicarse para dar advertencia del siguiente ataque. Lo hizo, claro que lo hizo.
Logré escapar de quienes insistían en farma asistencia medica a las heridas de mi piel, las quemaduras habían dejado de doler hace horas. Pregunté en las carpar de información sobre Xara, nadie podía decirme nada trabajaban contra reloj para registrar a todas las personas.
Corri lo que pude en esos escombros en que se había convertido la ciudad. Quise creer que Xara regresó a nuestro departamento. Ella había regresado por mí, y yo había ido por ella. Nunca lo hablamos pero estoy seguro pensamos y sentimos igual, o por lo menos eso espero. Lo primero que haría al verla sería decirle lo mucho que le quiero y que me gustaría que fuéramos pareja. Ya me di cuenta que el tiempo y la estabilidad no es eterna.
Había aceptado ser un amigo y compañero de piso por un tiempo más, sin embargo, el tiempo en pausa me estaba consumiendo, estaba seguro que iba a notar cuando los sentimientos de Xara cambiarán, que idiota había sido, ya habían cambiado y no me percaté, eso no me volvería a suceder.
Subía el último tramo del cañón en que se había convertido el edificio donde vivía. La luz del sol me cegó. La vi. Parecía que estaba herida ¿Tal vez su sentido estaba muy comprometido? Temí lo peor.
—¿Xara? —¿Podía ella escucharme? Esperaba que sí—. ¿Xara? ¡Xara!
Ella se giró, me vió. Respiré aire, libre de miedo y ansiedad por primera vez en horas. Comencé a descender. Ella corrió hacia mí… ella me abrazó.
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Editado: 04.03.2026