Historia #1: Estrellas

5 Doppelhanger

Parte 6

Un mes ha pasado desde que Rigel empezó a vivir en mi apartamento.

Durante el día vamos al trabajo y al finalizar nos regresamos a casa. Los fines de semana ella sale por su cuenta a investigar.

Usualmente salgo desde temprano a caminar por la ciudad los fines de semana. Tomo el desayuno en la cafetería de siempre, para el almuerzo escojo unas brochetas de un puesto de comida rapida. Pero la cena era algo que comiamos los dos al llegar al apartamento, por lo que nos turnamos dia por medio escoger la cena.

Sabado elijo yo, y domingo ella.

Hoy era mi turno y cuando ya empezaba a ponerse oscuro, fuí a un restaurant de comida china y pedí dos bandejas para llevar.

De regreso, me di cuenta que era el primero en llegar por lo que me senté en el sofá y encendí la televesión.

Había visto en el noticiero que han habido multiples robos en el metro de distintas prefecturas y no han podido identificar al culpable.

Porque el culpable, según testigos, poseía el talento de imitar el rostro y la voz de los demás.

Luego de media hora, finalmente aparecío Rigel... O eso me gustaría decir, pero no llegó.

Había la posibilidad de que hubiese encontrado a su padre y se hubieren ido a casa los dos felices.

Fin de la historia. Todos felices.

Pero...

Al menos devuélveme mi ropa...

Si, Rigel aun usaba mi ropa prestada. Aun no le han pagado en la pasteleria.

Y me fuí a la cama, donde pude dormir tranquilamente...

Pero eso tampoco ocurrió, no pude cerrar los ojos por un minuto sin que me planteara los tantos escenarios que pudieron haber ocurrido.

Realmente tenía un problema con la paranoia.

Quiero un pastel.

Ahora con un motivo para salir a esta hora, iba con la vaga esperanza de que la pastelería del viejo aún no haya cerrado.

Luego de mirar el reloj me di cuenta de que cerrarían en media hora, por lo que me alisté rapidamente y salí.

Luego de revisar rápidamente por los sitios en los que había estado con Rigel, finalmente llegué a la pastelería, la cual ya estaba cerrando.

Allí en la puerta del local estaba el viejo, el jefe.

Ahora quiero que se imaginen a un hombre en sus treintas, con un traje y corbata, bueno, en realidad solo llevaba la parte superior de lo que compone un traje, como un hombre de negocios o el dueño de una importante empresa... y para la parte inferior... unas pantalonetas unicolor.

Un dia usa un color otro dia otro color, nunca lo he visto usando el mismo color de pantalonetas. Ese contraste de vestimenta es bastante extraño.

"Oh, ¿Nolan? nunca antes habías venido a esta hora, ¿pasó algo?" Asi me recibió el viejo luego de ver que me acercaba.

"Pensé que Rigel podría estar aqui, no ha vuelto al apartamento y salí a buscarla."

Ya habia ido a los demás lugares, por lo que la pasteleria era mi ultima esperanza.

"¿Ho? vaya, vaya" a mitad de oracion se sacó un cigarrillo y lo encendió, y luego de dar una calada prosiguió, "No sabía que la señorita Rigel vivía en el apartamento contigo."

Ugh... se me ha ido la lengua...

¿Me lo parece a mi... o acaso parece molesto? No podia decir con seguridad ya que estaba oscuro.

Encogiendo los hombros y caminando en mi direccion, volvió a hablar, "Bueno, no importa, te he dejado ese apartamento por lo que ya no me incumbe lo que hagas con él, ¿qué tal si la señorita Rigel ya volvío mientras estabas por fuera?"

"Puede ser..."

"Bien, si regresas en el metro llegarás más rápido, y como yo voy a usar la linea, ¿qué te parece si te acompaño un rato?"

El metro... mi primera experiencia ahi no fue la mejor.

"S-Seguro."

La estación estaba a diez minutos de caminata, y luego de esperar a que pasara el ultimo metro de la noche, el cual finalmente hizo su parada, al abrir las puertas del vagón-

"Yo, what's up Nol-eh, ¿qué hacen los dos juntos?"

Rigel estaba ahí de pie dentro del vagón al que ibamos a entrar.

Sujeto encontrado.

"¿Yo? decidí expandir mi zona de busqueda y me alejé un poco más, casi no logro tomar el ultimo tren."

Eso fue lo que ella dijo.

"Salí a dar una vuelta y se me ocurrió comprar un pastel y me encontré al jefe, y ahora voy de regreso," fue mi respuesta.

Mente en blanco. ¡Mente en blanco!

"Hmm..." aún parecía que sospechaba algo. Pero fuese lo que fuese que tratase de hacer con mi mente, solo iba a escuchar 'mente en blanco, ¡mente en blanco!"

Así es como terminamos los tres en la linea del metro.

Silencio incómodo.

Por cierto, Rigel llevaba una gorra, una camisa manga corta de color gris, y una camiseta blanca debajo, una pantaloneta color salmón y unas botas negras.

Ese outfit le quedaba de maravilla.

No había asientos en el metro, por lo que los tres ibamos de pie, el viejo a la

izquierda, Rigel a la derecha y yo en el centro.

Rigel me miró y luego sonrió. Y yo le devolví gesto.

"Ahem," el viejo aclaró su garganta, y prosiguió, "No sabía que la señorita Rigel vivía en el mismo sitio que Nolan"

No creo que retomar el tema con la persona en cuestión en el sitio sea muy prudente, pero no entiendo por qué tanta fijación en ella...

Rascándose la cabeza-más bien la gorra que estaba por encima-Rigel respondió:

"Eh, sucede que no tenía otro lugar donde quedarme y como él tenía una litera-" pero sin dejarla terminar, el jefe la interrumpió.

"En ese caso, si lo necesita, puedo prestarle un departamento para usted sola, puede que vivir con Nolan, siendo un hombre, sea incómodo para usted"

Oiga, ¿acaso tiene algo contra mi? además, ¿qué tiene que ver que sea un hombre? No soy una bestía hambrienta y descontrolada. Yo tengo mis modales y sé contenerme.

Soy un hombre hecho y derecho. Con preferencias hacía las tomboy y unas manías bastante extrañas, ¡pero eso no tiene nada que ver!

"¿O puede ser que acaso son pareja?" y así como así el viejo lanzó esa pregunta.




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