Mientras tarareaba una canción, caminaba junto a Rigel, quien sostenía su nueva tarjeta de crédito en su mano y la miraba sin parar con una expresión alegre.
Le daba una vuelta y luego otra... como un niño pequeño con juguetes nuevos.
Pasó otro rato así hasta que por fin la guardó en uno de los bolsillos de su pantalón.
Ahora nos adentramos en lo que podría ser descrito como el distrito comercial, lleno de tiendas de ropa, zapatos y souvenirs.
Conversando de cualquier cosa que se nos ocurriera y comentando el contenido de las vitrinas, pasamos la zona de ropa deportiva y seguimos adelante hacía las tiendas donde la ropa ahora era en su mayoría vestidos e indumentaría diseñada para ser portada debajo de la ropa de uso externo, en otras palabras-
Lencería.
Ropa interior del genéro femenino.
Un momento...
En el momento en que me dí cuenta de esto. Me detuve en seco, a lo cual Rigel tambien se detuvo y se quedó en silencio observándome.
"Eh, yo voy a ver las otras tiendas-"
"Tú no vas a ningún lado," bloqueando mi escape, Rigel me agarró por el brazo y me jaloneó de nuevo para seguir caminando.
"Ya estás aqui, si te regresas... no habrá mujer en este sitio que no te juzgue como el pervertido más descarado de la historia."
"Podría excusarme con el hecho de que vine a tomar referencias para mis dibujos..."
"¿Y dónde está tu lienzo y lápices? nadie va a creer esa mentira, además, ni siquiera dibujas."
"Nadie sabe eso."
"Yo sí."
Discusión terminada.
Got rekt
Mientras ella miraba en cada tienda que encontraba de por medio, yo caminaba a su lado sin saber a dónde mirar, ya que a donde fuese que posara mi mirada, había lencería de todos los tipos y colores, y personas comprando en esas tiendas, lo que activó mi complejo de paranoico y me hizo demasiado autoconsciente de todo esto.
"¿Qué te parece esto?" a esa pregunta, miré al objeto de tela que Rigel sostenía enfrente de mí.
Negras.
Tengo que cuestionar mi propía serenidad, la cual se ve afectada y puesta a prueba ante un objeto inanimado de tela color negro.
"Hmm... parece ser demasiado para tí, qué patetico..."
Ugh... eso duele.
Rigel decidió cambiar de tiendas a hacía las que solo vendían ropa de uso exterior. Y de los mostradores decidió tomar las camisetas y pantalonetas que más le gustaron y me hizo acompañarla a los probadores.
Ahí estaba yo de pie esperando mientras que al otro lado de la cortina del mostrador estaba Rigel, quien luego de un momento, volvió a salir.
Como nota adicional y ayuda para mi mente, había otro chico, que probablemente tambien había sido arrastrado hasta aquí, esperando por alguien en el probador de al lado, cuya presencia no tuvo importancía cuando-
"¡Ta-daa!" anunciandose con esta frase, Rigel salió con una camiseta amarilla, pantalonetas vinotinto y zapatos deportivos blancos de alguna marca costosa que vendía el mismo modelo pero con diferente numero de seríe.
Para serles sinceros, ya estaba calmado, y algo así me parecía totalmente normal por lo que dí mi opinión.
"Te queda bien."
"¡Claro que me queda bien! No hay ropa que lleve puesta que no luzca bien en este cuerpo."
...
Muy de ella.
Si la ropa hace a la gente lucir bien... ¿Rigel hacía a la ropa lucir bien? ¿Algo así?
Luego de eso se probó aún más ropa, la cual yo elogié con frases que no sonaban demasiado sosas, lo que a su vez me estaba dejando sin un catálogo de respuestas aceptables.
Por último, salió con un suéter sin mangas color amarillo, pantalonetas blancas y tennis negros. Y si me preguntan el por qué lo menciono luego de haberme saltado los otros es porque este realmente le quedaba muy bien.
Osea, muy bien, tan bien que lo único que salió de mi boca fue un prolongado
"Ohh"
"Eso quería escuchar, " respondió ella, "voy a pagar y nos vamos."
Tomó todo lo que se había probado y lo llevó a la caja.
...No escatima en gastos, ¿eh?
Luego de eso, se me fue encargado el titulo temporal de "carreador de bolsas" que consiste en que yo lleve sus cosas porque... ¿Por qué?
"Es lo que un caballero hace," esa fue su respuesta.
Volvimos a las tiendas de lencería, y luego de vagar durante medía hora, sucedió lo imposible. Me encontraba fascinado por la variedad de estilos, bordados y encajes usados en la lencería, vamos, que lo que quiero decir, es que ya no me molestaba mirar las vitrinas y mostradores.
"Si miras de esa forma la ropa, créeme que van a sospechar de tí..."
¡No pierde una!
Rigel decidió hacer sus compras de lencería de manera privada, por lo que se me prohibió escribir los detalles de eso, perdón.
En lo que parecía el último destino, entramos a una tienda de perfumería y cosmética donde decidió añadir a la cesta acondicionadores y todo tipo de productos para el cabello.
Lo cual me hizo dar cuenta de que su lado tomboy solo era externo, y que por lo demás parecía actuar tan femeninamente como cualquier otra chica.
Lo mejor de ambos mundos.
Tomó un perfume de la estantería y cual catadora de vinos, meció y luego lo llevo a su nariz, acto seguido, lo roceó sobre su mano y me la ofrecio.
Con eso quiero decir que puso su mano en dirección a mi cara.
"¿Qué?"
"Huelelo"
"No te voy a oler la mano."
"Ya veo, seems legit ¿y qué tal esto?"
Retirando su mano, batió el frasco de perfume y luego de apuntarlo hacía mí, lo roceó.
Splash.
"¡Aghhhh!!"
Cinco minutos más tarde me hallaba en el baño restregandome la cara.
¿Qué pasó? Se los voy a contar, el perfume cayo sobre mi rostro, concretamente ojos y boca, y cual champú, hizo que mis ojos ardieran como si se frieran bajo el sol filtrado por una lupa.
Rigel se reía afuera y entre carcajadas se disculpaba, sonando menos como una disculpa cada vez que se reía.
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Editado: 02.01.2026