Historia #1: Estrellas

9 Poltergeist

Los siguientes días pasaron como de costumbre, ir al trabajo, regresar al departamento, preparar la comida, recibir la descarga diaria de impertinencias, como ya dije, lo usual.

El viejo notó el reciente cambio entre nuestra relación, pero parece ser que no tenía planeado decir nada sobre el asunto—Rigel tampoco tenía planeado hacerlo, y demás está decir que yo menos.

Deneb pasó el resto de la semana sin pronunciar una palabra, y al inicio de la siguiente dio un cambio en su actitud, como si quisiera empezar de cero, y empezó a tratarme como un compañero de trabajo más y aveces se unía a las conversaciones.

De esa manera pasó un mes.

El cabello de Rigel había crecido un poco más y decidió ir a principios de mes a cortarlo. Y cuando digo que ella decidió ir, quiero decir que me hizo acompañarla.

Yo no tenía nada que hacer, pero igualmente traté de buscar alguna excusa para no ir, cosa que no funcionó.

"Tener el cabello largo es una pesadilla, pasas demasiado tiempo lavándolo, secándolo, peinándolo, en fin, un dolor de cabeza—literalmente."

Esa fue razón suficiente para ella.

Ahora estaba sentado leyendo una revista de hace cinco años mientras el estilista se ocupaba de hacer valer el dinero que le iban a pagar. Corte por aquí, corte por allá, máquina por un lado y por otro.

Mi celular vibró y cuando revisé, era un mensaje del viejo, cuyo cuerpo estaba pobremente escrito y decía así:

"Sueldo. Deneb. Banco. Ayuda"

Traducido al lenguaje actual básicamente pedía resolver el mismo problema que hubo con Rigel y su primer sueldo, pero ahora con Deneb.

Luego de media hora—

¡Media hora cortando una cantidad ridícula de cabello!

"¿Y? ¿Qué tal?" la pregunta que buscaba un elogio vino de Rigel, quien sacudía su cabeza y alborotaba el peinado que tanto trabajo le costó al estilista—peinado que ella misma pidió con detalles específicos.

Me siento mal por el estilista...

En realidad no.

Levantando mi pulgar, le dije "Genial" y con eso bastó.

Le mostré el mensaje del viejo y luego de pensarlo por un rato dijo, "Seh, ¿por qué no?, suerte con eso."

Rigel dijo que se iba a adelantar al departamento y preparar algo de comer que vió en internet.

Luego de despedirme, me dirigí al punto de encuentro y luego de caminar veinte minutos vi a la persona en cuestión, nos saludamos y nos fuimos hacía el banco.

Deneb llevaba un pantalón negro y un suerter abierto del mismo color con una camiseta blanca por debajo.

Deneb no habló mucho, caminaba rápido y en cierto disgusto tendía a pasar a la gente que caminaba más lento, y yo le seguía el paso, lo que me hizo notar lo lento que caminan los demás...

Usualmente caminaba de manera relajada al igual que Rigel por lo que no había notado la diferencia.

En uno de los cruces del semáforo, había una gran cantidad de personas esperando a que cambiara a verde y al final de la multitud estábamos nosotros. Cuando la luz cambió, empezaron a caminar, pero debido a la cantidad de gente, íbamos lento.

Escuché que alguien chasqueo la lengua, y ese alguien era Deneb.

"Ugh... ¡caminan muy lento!" luego de quejarse, y sin siquiera haber llegado aún a la mitad del cruce, me miró varias veces y luego de vacilar, bajó su paso y se posicionó detrás de mí.

"Tú eres más alto, abre paso " me dijo desde mis espaldas.

Lo que me pides es que atropelle a estas personas que nada malo han hecho.

Aún.

Igualmente decidí que también me parecía molesto el avanzar muy lento por lo que decidí cargar hacia adelante colandome me los espacios y esquivando a las personas hasta llegar al otro lado del cruce.

Deneb volvió a caminar a mi lado sin pronunciar una palabra.

En algún punto del camino llegué a la conclusión de que ella tenía un caso de hipocondría.Ya saben, alguien que evita a muerte los gérmenes y aveces creen que tienen una enfermedad sin tenerla.

"Es que cuando no estoy en la pastelería, soy ayudante de enfermería y debo evitar llevar bacterias y gérmenes externos lo máximo posible."

Mi conclusión se fue por el drenaje.

Una vez más.

"¿Te gusta esa área?" decidí tratar de seguir hablando ya que había un tema del cual hablar.

"Hmm, no lo creo, es más como algo pasajero... por ciertas circunstancias diría yo."

"Oh, ya veo..." eso fue todo lo que dije, no quería profundizar más si sus circunstancias eran privadas, ya me dirá ella si le parece.

En el banco.

Fuimos atendidos por la misma secretaria que estaba hace un mes cuando vine con Rigel, y mientras atendía a Deneb, no dejaba de mirarme a mi y luego a ella, y en algún momento pareció sorprenderse con algo mientras le tomaba los datos, hizo una llamada, colgó y siguió en lo suyo.

En fin, salimos de allí habiendo completado la misión que me fue encomendada, que consistió en no hacer más que acompañarla.

"Gracias por todo."

"No hay de que."

Separando nuestros caminos, empecé mi caminata de regreso al departamento y decidí informarle a Rigel.

"Voy para allá," escribí en un mensaje de texto.

Enviar.

Cinco segundos, sin siquiera darme tiempo de apagar la pantalla, llegó la respuesta.

"¡No vuelvas aún! quédate por fuera otro rato más ( ゚д゚)"

¿Huh?

Pregunté por qué debía hacerlo, y su respuesta fue: "Es una sorpresa."

Si me dices que es una sorpresa, ya no es una sorpresa.

Duh

Decidí seguirle el juego y pensé que vagar una hora por ahí sería suficiente, pero no, cada vez que le preguntaba si ya podía regresar, la respuesta siempre era "Aun no".

En ese plan me mantuvo durante varias horas hasta que empezó a oscurecer...

"Ya puedes volver! (๑•̀ㅂ•́)و✧"

Entonces me di la vuelta y empecé a caminar hacía el departamento, llegar me llevó una media hora, y el "empezó a oscurecer" se convirtió en "ya está oscuro."




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