Oscuridad.
Nunca esperé nada después de la muerte, por lo que no me decepcionó que solo fuera oscuridad.
No habia nada, solo la sensación de estar flotando en la oscuridad.
Pero no era mi cuerpo el que flotaba, era mi mente o quizá mi alma. No había ningún pensamiento, ni sentimiento u emoción.
Solo oscuridad.
El mundo sería muy amable y considerado si me hubiese dejado morir allí.
Desde la perspectiva de algún enfermero ese "Allí" debería ser una ambulancia a toda velocidad dirigiéndose al hospital.
Pero el mundo no es ni amable ni considerado y parecía que aún quería que siguiese viviendo, tal vez como un castigo, o quizá solo fue cuestión de suerte, en ese caso preferiría haber sido un desafortunado.
Según escuché luego, en realidad si estuve muerto, sin signos vitales y con mi temperatura corporal cayendo.
Entonces, ¿Por qué había alguien gritando desesperadamente allí afuera?
En la luz, en la ambulancia, luego en el hospital tratando desesperadamente por salvar lo insalvable.
¿Por qué salvar a quien ya no quiere ser salvado? ¿Por qué regresar a la vida a alguien que ya no quiere vivir?
Que no merece vivir.
Déjenme. Déjenme. Déjenme.
Nadie iba a escuchar a alguien que estaba muerto, ni tampoco lo iban a escuchar luego de salvarlo.
Incluso luego de ser "revivido" no había más que oscuridad, como en el fondo del océano, sin sonido, sin poder hablar, sin que la luz del sol lo alcance, incapaz de moverse.
Aunque perdí la noción del tiempo, quiero creer que finalmente después de dos semanas algo cambió.
En esa oscuridad, muy a lo lejos se podía ver una pequeña lucecita que se fue expandiendo cada vez más, y si ésta fuera una comedia, alguien a mi lado estaría gritando "¡No vayas a la luz!"
Espera... ¿No es esta una supuesta comedia?
Tonterías.
El caso es que la luz finalmente cubrió toda la oscuridad y un escenario borroso apareció ante mí.
Un techo que ya había visto antes y el olor a medicamentos me hicieron caer en cuenta que estaba en el hospital.
De nuevo.
Alguien dijo una vez que los bebés lloraban al nacer porque llegaban a este mundo caótico y en ruinas.
Bueno, yo tenía dieciocho años y en el momento en que mi visión se recompuso lo primero que salió de mis ojos fueron lágrimas, tibias e inagotables lágrimas que se habían estado acumulando durante dos años.
Pero a diferencia de un bebe, no pude hacer una pataleta, ni revolcarme en la cama, ni mover un solo músculo.
Eso era porque estaba totalmente enyesado de pies a cabeza, ningún musculo respondía, entonces me di cuenta de algo aún peor.
Podia ver que la punta de los dedos de mis pies se movían, pero no podía sentir nada, solo un extraño hormigueo en las piernas, y lo mismo en mis brazos, pero mis manos eran otra historia ya que si podía sentir cuando las movía.
Lo siguiente que me di cuenta es que no podía escuchar, y probablemente tampoco podía hablar, solo ver, respirar y algo de tacto, algo así como que solo la mitad de mis sentidos estaban funcionando.
Apreté los dientes hasta el punto en que empezaron a rechinar.
¿Eso que importa?
Yo solo quería gritar y llorar como un niño malcriado...
¿¡Por qué me salvaron!? ¿Acaso no saben lo que hice?
Hace dos años yo... yo
...
Entonces ví que a mi lado había un florero con alguna variedad de flores frescas en él. También había una silla al lado de su cama, probablemente alguien había estado viniendo a visitarme.
A una escoria de la humanidad lo venían a visitar, si tan solo supieran—no, espera, lo saben, las personas que me venían a visitar seguramente lo sabían.
Rigel y el viejo.
Pensar en esto solo causó que se me contrajera el corazón y mis lagrimales saturados de llorar día y noche ya no atendían mi necesidad de llanto.
Alguna vez dije que era el mejor, que no quería ser un reemplazo, pero ahora me doy cuenta de lo mal que estaba.
Hablando sin conocer la verdad... dando lecciones de vida a otros, hablando sobre el amor tan a la ligera.
¿Amar?
Ya no puedo ni siquiera decir que puedo amar a alguien cuando lo único que siento es un profundo odio hacia mí mismo, ¿cómo puede alguien que no se ama siquiera pensar en amar a otros?
Era un sentimiento vacío ahora.
Odio haberme mentido, haber sonreído, haber disfrutado dos años de vida sin saber nada, odio este maldito talento, tanto que ni siquiera debería llamarse talento y en cambio solo una maldición.
Había una mezcla peligrosa de ira y tristeza en una mente con demasiado tiempo libre y nada más en que pensar.
Llevaba dos días sin dormir.
Había una enfermera cuyo rostro y cabello estaban cubiertos con un cubrebocas y una red para el cabello, solo pude distinguir que era una "ella" por su figura, nada más.
Constantemente venía y me miraba por un rato lo que me hacía querer creer que tal vez estaba hablando, pero aún así sus palabras no me alcanzarían debido a que no podía oir, y siempre era la misma persona, una y otra vez, lo que me hizo llegar a pensar que este hospital tenía problemas de escasez con su personal de trabajo.
Una noche, en la que no podía hacer más que mirar al techo y apretar los dientes mientras mis ojos ardían y mi mente ya estaba cansada de la rutina de no dormir, empecé a escuchar a alguien tararear una canción, lenta y relajadamente.
Genial, ahora escucho cosas, probablemente me estoy volviendo loco—fue lo primero que me pasó por la cabeza.
El ritmo calmado y melancólico relajó mi mente y mis pesados párpados finalmente se cerraron dándole la bienvenida al sueño en el que finalmente caí hasta el siguiente día.
Los días pasaron y lo mismo se repetía cada noche, y solo en la noche era que ocurría esto, nunca durante el día.
Parece ser que luego de algunas observaciones, llegaron ha alguna conclusión y retiraron el yeso de mis brazos, los cuales ahora podía mover, con la sensación de un extraño hormigueo que se detenia un poco antes de mi mano, la cual sentía a la perfección.
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Editado: 02.01.2026