Las hermandades de Vísperas
El Viernes de Dolores sevillano tiene en sus hermandades de Vísperas uno de sus mayores atractivos. Son corporaciones profundamente vinculadas a sus barrios y a la evolución contemporánea de la Semana Santa, que han conseguido convertir esta jornada en una verdadera puerta de entrada a los días grandes de la ciudad.
En 2026, seis hermandades realizan su salida procesional durante esta jornada: Bendición y Esperanza, Pino Montano, La Misión, Dulce Nombre de Bellavista, Pasión y Muerte y Cristo de la Corona.
Bendición y Esperanza
Desde el entorno de Jesús Obrero, la Hermandad de Bendición y Esperanza abre el Viernes de Dolores con una de las primeras salidas de la jornada. Su cruz de guía comienza su recorrido a las 17:00 horas en el horario oficial de 2026, recorriendo diferentes calles de la zona sur de Sevilla y llevando el ambiente cofrade a barrios que viven intensamente estos primeros días de vísperas.
Su presencia representa perfectamente el carácter cercano y popular de estas primeras procesiones: hermandad, barrio y devoción se unen en una jornada en la que todavía se respira cierta tranquilidad antes de la llegada del Domingo de Ramos.
Pino Montano
La Hermandad de Nuestro Padre Jesús de Nazaret de Pino Montano constituye otra de las grandes referencias del Viernes de Dolores. Su salida desde la parroquia de San Isidro Labrador está fijada en 2026 a las 17:45 horas, prolongándose el recorrido hasta las primeras horas de la madrugada.
La cofradía atraviesa las calles de su barrio, donde la relación entre la hermandad y sus vecinos adquiere una dimensión especialmente emotiva. En 2026, además, las obras relacionadas con el metro obligaron a introducir modificaciones en parte de su itinerario.
La Misión
La Hermandad de La Misión, vinculada al barrio de Heliópolis, aporta al Viernes de Dolores una personalidad propia. Su estación por las calles del entorno permite contemplar una cofradía plenamente integrada en la vida de su barrio y en el calendario de las Vísperas sevillanas.
La jornada adquiere así una dimensión que va mucho más allá del centro histórico: la Semana Santa comienza a sentirse en numerosos puntos de Sevilla, donde cada hermandad prepara sus calles para recibir a sus titulares.
Dulce Nombre de Bellavista
El Dulce Nombre de Bellavista constituye otra de las grandes citas de este día. En 2026 la hermandad modificó el punto de salida de su recorrido, abandonando la salida por la carpa del patio interior de la parroquia para hacerlo por los jardines del templo hacia la calle Guadalajara.
Estos cambios muestran también que la Semana Santa sevillana es una tradición viva, capaz de conservar su identidad mientras adapta sus recorridos y organización a las circunstancias de cada año.
Pasión y Muerte
En Triana, la Hermandad de Pasión y Muerte aporta al Viernes de Dolores una personalidad profundamente vinculada al carácter cofrade de este barrio universal.
Su presencia en las Vísperas recuerda que la Semana Santa sevillana no se limita a la Carrera Oficial ni al centro monumental. Los barrios constituyen una parte esencial de la identidad de las cofradías y conservan una manera propia de vivir la devoción, la música, el cortejo y la convivencia alrededor de sus hermandades.
Cristo de la Corona
Cierra este recorrido por las hermandades del Viernes de Dolores la del Santísimo Cristo de la Corona, cuya procesión discurre por el entorno del centro histórico.
Para 2026, la corporación estableció modificaciones tanto en su recorrido como en sus horarios, fijando su salida a las 19:00 horas y su entrada a las 23:15 horas. También sustituyó parte del itinerario habitual por las calles Tomás de Ibarra, Santander y Santo Tomás.
Una Sevilla que ya vive la Semana Santa
Al finalizar esta jornada, Sevilla ya ha entrado plenamente en el ambiente de las Vísperas. Desde los barrios hasta el centro histórico, las calles han comenzado a llenarse de nazarenos, música, incienso y espectadores.
El Viernes de Dolores no es simplemente el día anterior al Sábado de Pasión. Es una jornada con personalidad propia, en la que las hermandades muestran el fruto de muchos meses de trabajo y los sevillanos comienzan a vivir intensamente aquello que esperan durante todo el año.
La Semana Santa está a punto de comenzar.
Y Sevilla, una vez más, ya huele a incienso, suenan las primeras marchas y la ciudad comienza a vestirse de cofradía.