Historia de Margaritas

Reinos Enemigos

De todas las ventajas de ser de “sangre azul” consideró que la mejor es el acceso ilimitado de la biblioteca, satisface mi gusto por la lectura y curiosidad por la historia. Entre tantos libros los que hablan de historia siempre son censurados o modificados para el resto, entre tantos documentos existen una serie de diarios, escritos por monarcas anteriores del Imperio, normalmente los herederos al trono eran los únicos que podían leerlos, una obligación más que nada, pero para mí son historias fascinantes, crudas y reales, como lo es el diario de la primera Emperatriz, María Eugenia, quien inició su diario a sus 18 años, cuando la historia de Nueva España dio un cambio trascendental…

09 de Agosto de 1808

Quien lea esto, con certeza sé que será alguien de mi descendencia, uno de mis posibles hijos, o tal vez uno de los nietos de mis bisnietos…

Mi sangre,

Esta mañana recibí una noticia lamentable, tan lamentable como la noticia de la muerte del Rey de España y su familia a manos de los franceses.

Leyendo esta introducción, puede notarse que el dramatismo ha estado en generaciones dentro de mi familia, teniendo en cuenta que en el momento que María Eugenia “Maru” era una adolescente.

Mi padre, el Virrey Iturrigaray, ha ordenado que me case con un mestizo, no cualquiera, claro está, tengo conocimiento que en España se les otorgó un título noble hace años; “Los Duques de Moctezuma” por la hija del Rey de los Indios Aztecas. Lo poco que mi padre explicó es sobre la situación de Nueva España, la cual debe cambiar, ser libre de la influencia francesa, con la caída de la madre patria, la corte decidió que recae en el Virrey el nombrar a los nuevos reyes, los cuales deben representar y unir a toda Nueva España…

Ustedes, mi sangre, comprenderéis mejor estas palabras, si es que este plan tan radical de mi padre y su corte funcionó a nuestro beneficio.

Los nuevos reyes, seremos el heredero del Duque de Moctezuma y yo, ahora con el título noble de Princesa. No pude objetar, ni hacer más preguntas. Entre murmullos escuche la mención del hijo del duque, que él sería escuchado por “ellos,” además que obtendrían una especie de armamento o poder. Mi comprensión en el tema es nula, todas las preguntas fueron opacadas por otras relacionadas con mi compromiso; estaba perdiendo las esperanzas de casarme, y ahora que es un hecho…

Creí que tendría la oportunidad de conocer el amor…

Recuerdo que de niña la historia de los primeros reyes (emperadores) como un relato fantástico de amor, decían que el hijo del Duque, de nombre Agustin, y la princesa Maru, al momento de conocerse se enamoraron, incluso en los libros escolares sobre historia solo faltaba que al final escribieran “y vivieron felices para siempre”.

Una parte de la historia terminó siendo un cuento para niños, que hablaba de la Emperatriz más como un personaje ficticio que como un importante personaje dentro de la historia del país. El supuesto amor a primera vista con el Emperador Agustin se convirtió en un cuento de parejas predestinadas.

12 de Octubre de 1808

Su atractivo es innegable, ojalá su carácter correspondiera con su apariencia, sin una palabra demostró su prepotencia y su mirada esmeralda era apocada por su desdén, jamás intentó entablar una conversación conmigo, a pesar de mi intención de cortesía y de conocer al hombre con el que estoy obligada a casarme.

¿Acaso considera que es el único obligado en esta situación? Es mi deber casarme con él, por el bien de mi familia y de mi gente. Es un consuelo saber que después de la noche de bodas no estaremos obligados a vernos. No quiero ver más de lo necesario su rostro petulante.

En otros libros menos conservadores sólo teorizan de la tensa relación entre los Emperadores, al menos en sus primeros años de casados, diciendo que su amor floreció con el nacimiento de su primer hijo; otros menos románticos mencionan una amistad y costumbre con el paso del tiempo. Al final no se tiene registro de los pensamientos o anécdotas del Emperador Agustín, sus hijos por otro lado hablan poco de la relación entre sus padres, así que, el único testimonio más cercano a la realidad es de la misma Emperatriz…

15 de septiembre de 1810

Dos años, mi vida me parece un sueño, no por las comodidades y lujos, sino por el hecho de ser una Emperatriz, las responsabilidades, la expectativa, debo ser el apoyo de mi esposo que es el nuevo gobernante de esta nación, recae en mí el inicio de la historia de esta nueva era. Hace dos años, solo podía aspirar a un matrimonio con un general, esperando amor, o ser una solterona, ser “criolla” a pesar de ser la hija del Virrey no me permitía considerar ser parte de la nobleza española…

No encuentro palabras para describir lo que estoy viviendo, mi sentir es igual de inexplicable, ojalá Agustin compartiera conmigo su tranquilidad, en el momento de la coronación aceptó su papel, la situación de Nueva España cambió totalmente, la mayoría de la gente aceptó el nuevo gobierno.

Los consejeros de mi padre tenían razón, los Moctezuma son la clave para este nuevo régimen, a pesar de que estuvieron lejos por años, 300 años, de su verdadera tierra natal. Con facilidad transmitían poder a todos, una autoridad y respeto nunca visto ni siquiera con el Virrey…

Los Moctezuma fueron ciertamente la clave para la aceptación del pueblo, el cual en su mayoría eran mestizos y criollos, información que la corte del Virrey era consciente. Las castas en la época de la colonia fueron relevantes, eran una jerarquía social, los criollos, (hijos de españoles que nacieron en el nuevo continente), estaban en la cima, tenían lujos, educación y tierras, aun así, por los otros españoles eran vistos como inferiores. Por ejemplo, si llegaban españoles a Nueva España era certeza que tuvieran trabajos importantes, mientras que a los criollos no eran considerados, aunque tuvieran más conocimientos o preparación que los nacidos en España.




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