Historia de Margaritas

Serpiente Encantadora

"Los psicópatas no son encantadores de serpientes,

son serpientes encantadoras"

—CLEU.Universidad—

El sonido de sirenas de ambulancias y policías, no dejaron de sonar, las distintivas luces rojas y azules no podían percibirse totalmente ya que eran opacadas por los mismos rayos del sol, era de mañana, las once en punto de la mañana para ser exactos. La gente comenzaba a amontonarse preocupada y algunos por el simple morbo de saber que había pasado en una de las escuelas de la zona, una de las escuelas que destacaba no solo por sus edificios y su escudo en la puerta principal, sino, porque era de las escuelas privadas más reconocidas del país.

Lo que llamó la atención de la gente de la zona no fueron los periodistas con sus cámaras y micrófonos que trataron de entrevistar a maestros y estudiantes, o que daban las noticias al resto del país. No, fue ver dos ambulancias, los paramédicos apresurados para verificar la seguridad de un grupo de estudiantes, ver a las policías y a otras personas que no todos podían identificar, pero los que podían sabían que los de traje blanco eran los forenses.

Todos, policías, reporteros, maestros, médicos, civiles y estudiantes gritaban, y otros parecían sollozar. Tanto caos y aun así para Maisie, el ruido se escuchaba tan lejano, la chica estaba perdida en sus pensamientos, eran igual de caóticos, podía sentir el nudo en su garganta, el temblor de su cuerpo escuchaba su respiración agitada y los latidos acelerados de su corazón. Imaginaba que su rostro estaba pálido, y las náuseas no desaparecían, en cualquier momento podía vomitar…

¿Así se sentía tener un ataque de pánico?

En algún momento, a su alrededor se empezaron a juntar personas con sus micrófonos y cámaras, no comprendía sus preguntas, estaba segura de que podía ser, no podría ser otro tema que no fuera…

<<Olivia>> la chica nueva, su amiga, pero ¿eso era correcto? ¿su amiga? Admite que al conocerla le pareció agradable, sin embargo, cuando empezó a convivir con ella, se volvió alguien insoportable.

Cerró los ojos, los recuerdos se tiñeron de rojo, de un rojo carmesí, no, de rojo SANGRE. La sangre de Olivia.

Maisie solo había intentado ayudar a su amiga, por eso el uniforme estaba manchado; su falda, chaleco, camisa, todo, estaba manchado con su sangre. La chica solo quiso ayudar a su amiga, le hubiera gustado evitar la situación, pero, <<pero, ella…>>

— Fue un accidente — esa voz la regreso a la realidad, a la espantosa realidad.

Molly, una adolescente de cabello rubio, pero no de ese rubio platinado de muñeca, no, era un rubio cenizo y opaco. En ese momento lo tenía algo alborotado, casi atado con un listón rosa chillón, el cual destacaba demasiado por el uniforme gris y café, el cual también estaba sucio, mucho más sucio que el de Maisie.

La rubia, era la chica popular de la escuela, no por su extroversión, al contrario, era bastante seria, sin embargo, su aspecto era atractivo, “hermosa” dirán muchos chicos, y “bonita” dirán las maestras con ternura, era segura de sí misma (rozando lo egocéntrica), una líder nata, de buena familia, inteligente y amable con los que pedían su apoyo en tareas o consejos. Molly era aparentemente dulce, la mejor de la clase y una “celebridad”, querida por los docentes, compañeros y admirada por las compañeras. Casi todos la amaban, eran pocos los que veían su faceta, “poco amable”, Maisie diría su “verdadera cara”, cuando no eras de su agrado podía hacer de tu vida un infierno, empezaba con rumores, después alentaba el acoso, y en ocasiones lograba que expulsaran a esa persona o lograba que se cambiaran de escuela. Cualquier reporte que se hiciera en contra de la rubia no era tomado en serio, ya sea por su adoración hacia Molly o el temor hacia su familia, como fuera la situación, ella nunca era acusada por participar en el acoso escolar.

Maisie la conocía muy bien, la rubia siempre fue la “abeja reina” desde pequeña, sabía que ella fomentaba el acoso de quienes consideraba inferiores y molestos, no por nada era su amiga desde la infancia, y en realidad la única amiga de Molly, a la única que reconocía como una igual, así contagiando de popularidad a Maisie. La crueldad de la rubia no era desconocida para ella y, aun así, nunca imaginó el grado de odio y envidia que tenía por Olivia…

***

Un día antes…

Como era normal, las clases iniciaban a las ocho en punto de la mañana, sin embargo había tres chicas que siempre llegaban 10 o 20 minutos antes de la hora, las tres jóvenes de 17 años eran: Maisie, quien solía llevar su cabello negro azabache con una trenza, era bastante largo a pesar de tenerlo amarrado, el color de sus ojos era lo que más resaltaba siendo de un azul profundo; la segunda chica es Molly, su cabello rubio ondulado siempre lo tenía atado con un listón rosa o azul, era de las pocas chicas que se atrevía a usar maquillaje, en especial usaba un labial rojo; la última en llegar siempre era Olivia, tenía el cabello castaño claro corto y lacio, usaba lentes modernos que hacían resaltar sus ojos claros color avellana, era relativamente nueva en la escuela, rápidamente gano popularidad por su personalidad divertida e impulsiva.




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