Historia de Mochila

¿Como te conocí?

Hoy durante el receso, mientras estaba jugando con mis compañeros un poco de futbol con una botella de refresco que encontramos, mientras ellos estaban en la porteria contraria me puse a mirar hacia todos los lados, a veces me gustaba mirar alguna chica o buscar a las mas bonitas.

Ahi se encontraba Alicia, era una chica en verdad hermosa, su cabello rojo como el fuego y sus ojos azules le hacia verse rara entre todos nosotros. Era una chica que deberia de estar en otro tipo de escuela, con otro tipo de gente. Era delgada, de una tez blanca y labios rojos. A sus 16 años estaba creciendo demasiado bien. Ya tenia desarrollado sus pechos y sus piernas parecian las de una modelo, largas y delgadas.

Alicia se sentaba delante de mi asiento. Cada mañana que ella llegaba y se sentaba al frente de mi, de su cabello o de su cuerpo salia una fragancia dulce, pense que se trataba de un perfume, pero no, era su aroma, su esencia. Yo a veces salia regaño por su culpa. Y no era por que yo le hablara o algo asi, ella realmente nunca me ha hablado. Siempre llega se sienta y nunca he visto que sus ojos crucen con los mios. Nunca me ha dirigido la palabra. Y salia regañado porque a veces me perdia en su aroma y otras veces me distraia tocando su cabello rojo que daba en la paltea de mi asiento. Ella nunca se dio cuenta, pero cuando el profesor me hacia una pregunta, yo no sabia que responder, no habia puesto atencion.

Muchas veces eh querido acercarme a ella y decirle que me gusta, que estoy loco por ella.

Acercarme sin que ella se de cuenta y sin que se lo espere robarle un beso, talvez jamas tenga despues de eso una oportunidad con ella, pero seria feliz de saber a que saben esos labios rojos. Tal vez ella me corresponda el beso y sin que los dos lo hayamos planeado, iniciar un noviazgo, estoy seguro que seria el mas envidiado, odiado y afortunado de todo el colegio. 

Pensaba todo eso, estaba inmerso en mis pensamientos, en mis sueños, que cuando menos me di cuenta, todos los que estaban en la porteria contraria se encontraban ya en la mia, me di cuenta cuando la botella de 600 mililitros chocaba con mi cabeza y esta hizo que de la impresion me tumbara y cayera sobre un charco de agua que estaba detras de mi.

Y si, todos mis compañeros se rieron, todos los que estaban cerca tambien se burlaron, y si, tambien se dio cuenta Alicia de mi caida, pero no vi de ella ni una mueca de burla, solo me vio unos segundos y despues siguio con lo que estaba haciendo, eso fue lo que mas hirio mi ego y mi autoestima, para ella no era ni siquiera un cero a la izquierda, para ella siemplemente era como aquel fantasma, como un viento ligero que no merecia ni la pena tomarlo en cuenta.

Me levante enojado, y no por la caida, ni siquiera por las burlas, ni por tener todo mi pantalon mojado y lleno de lodo, fue por haber creido en alguna ocasion el que tal vez en algun momento podia acercarme a ella y hacerme su novio. Vaya idiotez. Como planeaba hacerme su novio cuando ni siquiera era su amigo, es mas, como hacerme su amigo cuando para ella ni siquiera era una persona.

Sali corriendo, mi vida ya no la veia con el mismo color, el receso se acababa, fue directo a los baños a intentar limpiarme, algunas lagrimas me salieron, queria que las clases terminaran pero aun faltaban, y tenia que volver y senterme detras de ella, ella no tiene la culpa, no podre dejar de estar enamorado de ella, y lo que mas me frusta es que se que cuando vuelva a oler su aroma y a acariciar su cabello, volvere a soñar, volvere a creer y todo esto se me olvidara. Me sentia tan frustado, tan enojado conmigo que mismo que no pude evitar que unas lagrimas salieran de mis ojos, y fue ahi cuando una voz dulce, tierna me hablo.



Leniad Cervantes

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En el texto hay: romance juvenil

Editado: 24.04.2019

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