patio principal de la Academia de los Cinco Reyes estaba repleto.
Más de cien estudiantes observaban las enormes arenas de combate.
Hakon permanecía de pie junto al director.
—Hoy comenzaremos.
—No habrá magia letal.
—No habrá armas afiladas.
—Y aun así...
Hakon sonrió.
—Algunos de ustedes terminarán llorando.
Darius levantó una mano.
—¿Y si ya llegué llorando?
Astrid soltó una pequeña carcajada.
—Primer combate.
Las rondas comenzaron.
Algunos estudiantes demostraron talento.
Otros quedaron eliminados rápidamente.
Kael Ravenhart
Su primer rival era enorme.
Casi dos cabezas más alto.
—Te romperé la cara.
Kael suspiró.
Tres movimientos después...
Su rival estaba en el suelo.
—¿Qué pasó?
Preguntó Darius.
—Pensó antes de golpear.
Respondió Kael.
—Eso fue su error.
Astrid Frostborn
Su combate fue distinto.
Violento.
Directo.
El primer golpe hizo retroceder a su rival.
El segundo lo dejó fuera.
Hakon observó.
—La sangre Frostborn sigue siendo peligrosa.
Lyra
Ganó utilizando magia.
Darius
Ganó haciendo absolutamente todo mal.
Y aun así ganó.
—Eso no tenía sentido.
Dijo Lyra.
—Pero funcionó.
Respondió Darius.
Eryk
Silencio.
Su combate duró menos de veinte segundos.
Nadie entendió qué había hecho.
Pero ganó.
Hakon frunció el ceño.
Y eso llamó la atención de Kael.
Horas después
Solo quedaban unos pocos.
Los estudiantes comenzaban a cansarse.
Entonces...
Una voz se escuchó desde la entrada.
—¿Todavía puedo participar?
Todos giraron la cabeza.
Un joven avanzaba por el patio.
Cabello oscuro.
Uniforme negro.
Una cicatriz atravesaba su ojo izquierdo.
Su mirada parecía la de alguien que ya había estado en una guerra.
Silencio.
Nadie lo conocía.
Pero algo en él hizo que el patio entero callara.
Incluso Kael.
Incluso Astrid.
Incluso Eryk.
Hakon sonrió.
—Interesante.
El combate comenzó.
Y terminó.
Un solo golpe.
El favorito cayó al suelo.
Silencio absoluto.
—¿Ya terminó?
Preguntó Darius.
—Sí.
Respondió Hakon.
—¿Y qué hizo?
—Eso es lo preocupante.
Mientras tanto...
Capital de la Corona.
Los consejeros seguían reunidos.
—Los ejércitos continúan avanzando.
—¿Y el Lord Comandante?
—Sigue moviéndose hacia el sur.
De repente.
Las puertas se abrieron.
Un mensajero entró corriendo.
—¡Mi señor!
—¿Qué ocurre?
—Tenemos otro problema.
El hombre tragó saliva.
—Un dragón fue visto.
—Un dragón fue visto.
Silencio.
Nadie habló.
—¿Qué dijiste?
—Un dragón.
—Eso es imposible.
—Lo vieron tres aldeas distintas.
—Los dragones murieron hace siglos.
—Al parecer...
No todos.
Academia
Al caer la tarde.
Solo quedaban tres finalistas.
Kael Ravenhart.
Astrid Frostborn.
Aris Torres.
Los estudiantes observaban desde las gradas.
Hakon anunció:
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Editado: 15.07.2026