Capital de la Corona
La reunión continuaba.
Los consejeros seguían discutiendo.
Mapas.
Informes.
Movimientos militares.
Rumores de guerra.
—Entonces estamos de acuerdo.
Dijo uno de los nobles.
—Si uno de los Cinco Primordiales ha despertado, debemos actuar.
El maestro de moneda permanecía en silencio.
Como si estuviera ocultando algo.
Hasta que finalmente habló.
—Hay algo más.
Todos lo observaron.
—¿Qué ocurre?
—Hace unos días recibimos otro informe.
El anciano tomó un pergamino.
—Un segundo dragón fue visto.
Silencio.
—¿Otro?
—Sí.
—¿Dónde?
—Morgathia.
Las expresiones cambiaron.
—¿Es uno de los Primordiales?
—No.
—Entonces no es una amenaza.
El maestro de moneda negó lentamente.
—Sigue siendo un dragón.
Silencio.
—Pero ya envié a alguien.
—¿Quién?
El anciano sonrió.
—Uno de los mejores mercenarios del reino.
Morgathia
Las cenizas seguían cayendo.
El cielo permanecía rojo.
Las montañas negras parecían dientes gigantes emergiendo de la tierra.
Una figura caminaba entre la roca volcánica. ALEYRIS GARIBAL.
Su capa estaba cubierta de polvo.
Su espada descansaba sobre su hombro.
—Caelan...
Miró las enormes huellas.
—¿Qué demonios encontraste esta vez?
Una sonrisa apareció en su rostro.
Como si estuviera disfrutando la búsqueda.
Entonces escuchó algo.
Un ruido.
Un chillido.
Luego otro.
Y otro.
Desde las sombras aparecieron enormes arañas.
Ojos rojos.
Colmillos negros.
Patas largas como lanzas.
Una.
Dos.
Cinco.
Diez.
Rodeándolo.
—Qué fastidio.
Una araña saltó.
Y entonces...
SHIIIIING.
Un único corte.
Silencio.
La criatura cayó en dos partes.
Luego otra.
Y otra.
Y otra más.
Cuando el polvo se disipó...
Todas estaban muertas.
Luis guardó la espada.
—Definitivamente estoy cerca.
Academia de los Cinco Reyes
La noche había llegado.
El enorme comedor estaba lleno.
Risas.
Conversaciones.
Comida.
Incluso después de los acontecimientos recientes...
Los estudiantes seguían siendo estudiantes.
Darius estaba contando una historia absurda.
Lyra intentaba no reírse.
Astrid fingía que no escuchaba.
Selene observaba todo.
Y Kael...
Simplemente analizaba.
Entonces...
Las puertas se abrieron.
BOOM.
El salón entero guardó silencio.
Aris Torres acababa de entrar.
Como si nada hubiera ocurrido.
Tranquilo.
Relajado.
Las conversaciones murieron al instante.
Kael levantó la vista.
Aris hizo lo mismo.
Y por un segundo...
Nadie respiró.
Las miradas chocaron.
La tensión se volvió insoportable.
Darius fue el primero en darse cuenta.
—Oh no...
Selene sonrió.
—Esto se puso interesante.
Astrid observaba en silencio.
Ni Kael.
Ni Aris.
Apartaban la mirada.
Hasta que...
—Ya basta.
La voz de Hakon resonó por el salón.
—Tomen asiento.
Aris sonrió.
Y obedeció.
Como si nada hubiera pasado.
El anuncio
Los profesores se colocaron frente a todos los estudiantes.
El director dio un paso al frente.
—Escuchen con atención.
El comedor quedó en silencio.
—La situación en el reino ha cambiado.
Todos prestaron atención.
—El ejército del Lord Comandante se ha establecido cerca de la academia.
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Editado: 15.07.2026