Academia de los Cinco Reyes
El amanecer llegó cubierto por niebla.
Desde las murallas todavía podían verse las cientos de fogatas del ejército.
La guerra seguía ahí.
Esperando.
Aquella mañana los estudiantes fueron reunidos en el patio principal.
Nadie sabía qué ocurría.
Hasta que las enormes puertas de la academia se abrieron.
BOOOOOOM.
El sonido retumbó por todo el recinto.
Los soldados de la Corona avanzaron primero.
Armaduras negras.
Lanzas.
Estandartes.
Y detrás de ellos apareció una figura.
Silencio.
Nadie habló.
Nadie se atrevió.
El Lord Comandante.
Uno de los pasillos exteriores.
Lyra caminaba sola.
Llevaba varios libros abrazados contra el pecho.
Hasta que vio a alguien sentado junto a una ventana.
Aris Torres.
Solo.
Mirando el paisaje.
Campo de entrenamiento
Horas después.
Los estudiantes fueron llevados a las arenas.
La siguiente prueba había comenzado.
Espadas.
Arcos.
Magia.
Cada alumno sería evaluado según su especialidad.
Kael
Ganó.
Como siempre.
Sin desperdiciar movimientos.
Sin esfuerzo aparente.
Selene
Ganó.
Su precisión sorprendió incluso a algunos profesores.
Astrid
Ganó.
De forma brutal.
Su rival terminó en el suelo antes de comprender qué ocurrió.
Lyra
Perdió.
Por poco.
Y estuvo quejándose los siguientes veinte minutos.
Darius
Perdió.
De una forma tan absurda que incluso Hakon tuvo que girarse para ocultar una risa.
—¡Eso no cuenta!
—Cuenta.
Respondió Hakon.
—¡Me tropecé!
—Precisamente.
Eryk
Perdió.
Y eso sorprendió a varios.
Porque normalmente era uno de los mejores.
Pero parecía distraído.
Pensativo.
Como si algo le preocupara.
Entonces llegó el último combate.
Aris Torres
Su rival era un alumno veterano.
El combate comenzó.
Y para sorpresa de todos...
Aris estaba perdiendo.
Retrocedía.
Bloqueaba.
Recibía golpes.
Darius frunció el ceño.
—¿No era este el tipo que casi gana el torneo?
—Sí.
Respondió Selene.
—Entonces algo no encaja.
—¿Qué dijiste?
El rival retrocedió un paso.
Demasiado tarde.
BOOM.
El primer golpe lo lanzó varios metros.
CRACK.
el tercero lo dejó tirado en el suelo.
Inconsciente.
Silencio absoluto.
Todos estaban de pie.
Impactados.
Y entonces ocurrió.
Silencio.
Aris permaneció inmóvil.
La energía desapareció lentamente.
Y por primera vez...
Pareció darse cuenta de lo que había ocurrido.
Morgathia
La noche caía nuevamente.
Aleyris Garibal caminaba entre las rocas negras.
Hasta que encontró algo.
Un trozo de armadura.
Luego otro.
Y otro.
Silencio.
Caelan.
Lo que quedaba de él.
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Editado: 15.07.2026