Historia-La guerra del coronado

Cap 13

Las Ruinas de los Cinco Reyes

La academia ardía.

Las llamas devoraban torres.

Puentes.

Bibliotecas.

Dormitorios.

Todo aquello que durante siglos había permanecido en pie.

El cielo estaba cubierto por humo.

Y cenizas.

Los gritos seguían escuchándose.

A lo lejos.

Cada vez menos.

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—Astrid.

Nada.

—Darius.

Nada.

—Lyra.

Nada.

Por primera vez...

Kael sintió algo parecido al miedo.

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La habían encontrado.

Uno levantó la espada.

Y entonces...

SHING.

La cabeza del soldado cayó al suelo.

Los otros cuatro se congelaron.

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—Corre.

Le dijo a Selene.

—¿Y tú?

Aris giró el cuello lentamente.

—Yo me encargo.

Eryk

Despertó entre los establos destruidos.

Algo le dolía.

Mucho.

Pero no era eso lo que llamó su atención.

Era el sonido.

Un llanto.

Muy débil.

Muy lejano.

Como si algo estuviera pidiendo ayuda.

Eryk siguió el sonido.

Hasta llegar a una zona prohibida de la academia.

Un lugar que jamás había visto.

Una grieta se había abierto bajo tierra.

Y dentro...

Había una escalera.

Que descendía hacia la oscuridad.

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siguió avanzando.

Más rápido.

Más desesperada.

Darius

—Estoy vivo.

Silencio.

—Eso es bueno.

Miró alrededor.

—¿Verdad?

Silencio.

—¿Verdad?

Una piedra cayó sobre su cabeza.

—AU.

Y siguió caminando.

El Lord Comandante

Centro de la Academia.

Las llamas iluminaban las ruinas.

El hombre observaba el enorme cráter dejado por el último hechizo del Profesor Barba Gris.

Miles de soldados permanecían alrededor.

Nadie hablaba.

Nadie se movía.

Hasta que uno de los capitanes se acercó.

—Mi Lord.

—Habla.

—No lo encontramos.

Silencio.

—¿Están seguros?

—Sí.

El Lord Comandante cerró el puño.

Por primera vez...

Pareció molesto.

El Lord Comandante cerró el puño.

Por primera vez...

Pareció molesto.

—Entonces sigue aquí.

El capitán tragó saliva.

—¿Qué hacemos?

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Bajo la Academia

Muy por debajo.

Más abajo que cualquier salón.

Más abajo que cualquier biblioteca.

Existía una cámara sellada.

Una puerta gigantesca.

Cubierta de runas antiguas.

Runas tan viejas...

Que ni siquiera los profesores actuales conocían su significado.

Y detrás de aquella puerta...

Algo abrió los ojos.

Dos enormes ojos dorados.

Antiguos.

Dormidos durante siglos.

Esperando.

Y por primera vez...

La criatura escuchó la guerra que ocurría arriba.

Y sonrió.




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