Las llamas seguían consumiendo los edificios.
La lluvia había comenzado.
Pero no era suficiente para apagar el incendio.
Lyra
Corría.
Sin saber hacia dónde.
Sin saber quién seguía vivo.
Su colgante había desaparecido.
Y eso la aterraba más de lo que quería admitir.
Detrás de ella seguían escuchándose explosiones.
Gritos.
Acero.
Muerte.
Entonces escuchó pasos.
Astrid
Seguía avanzando.
El colgante seguía en su mano.
Cada vez apretándolo más fuerte.
—Lyra.
Nada.
—¡LYRA!
Nada.
Entonces encontró algo.
Un rastro.
Huellas.
Dos personas.
Una de ellas era pequeña.
Astrid reconoció inmediatamente el patrón.
Lyra.
Y por primera vez desde el ataque...
Sonrió.
—Sigues viva.
Kael
Caminaba entre los escombros.
Observando.
Analizando.
Contando.
Cadáveres.
Soldados.
Rutas de escape.
Posiciones enemigas.
Capital Real
El salón de guerra estaba lleno.
Generales.
Nobles.
Comandantes.
Todos observaban el mapa.
El Lord Comandante ya no era una amenaza futura.
Era una amenaza presente.
—¿Cuántos hombres tenemos?
Preguntó el Rey.
—Cuarenta mil.
—¿Y él?
Silencio.
—Sesenta mil.
El ambiente se volvió pesado.
Campamento del Lord Comandante
Miles de tiendas.
Miles de soldados.
Miles de antorchas.
En el centro.
El Lord Comandante observaba las ruinas de la academia.
Un capitán se acercó.
—Mi Lord.
—¿Sí?
—La Corona ha movilizado sus ejércitos.
Silencio.
El Lord Comandante soltó una pequeña risa.
—Por fin.
Levantó la mirada hacia el cielo.
Y sonrió.
—Ahora empieza lo divertido.Fin del Capítulo 14
#1595 en Fantasía
#1898 en Otros
#335 en Novela histórica
aventura misterio personojes ficticios, fantasia aventura accion, fantasía osura
Editado: 23.07.2026