Historia Oculta - El trazo de la sangre, tomo 1

Quince

El plan

—¡Por amor, Morgana! Esa es la idea más estúpida que has tenido en estos últimos mil años —le decía un Jakzen, después de que ella le revelara su plan.

Los Jakzen, al igual que los Wizdart, eran humanos inmortales, pero se diferenciaban por el origen de su poder y la forma de utilizarlo. Los Jakzen se especializaban más en pócimas y conjuros. Este, en particular, tenía la piel de un tono rosado grisáceo y el cabello largo y quebrado hasta media espalda, de color negro. Sus ojos castaños lucían una falsa mirada dulce y tenía una estatura de 202 centímetros. Sus rasgos eran duros, dándole una apariencia violenta; sin embargo, era tan tranquilo que en ocasiones lograba exasperar a quienes le rodeaban.

Se habían encontrado por casualidad en la entrada de "La Colmena", llamada así porque a ciertas horas albergaba a tantos jóvenes ávidos de saber y magia que solo se escuchaba el "revoloteo" de sus voces. Era una de las escuelas más grandes del mundo mágico, creada exclusivamente para enseñar a los hijos de los Wizdart y los Jakzen.

—No, Raxus... velo de este modo: si Lukyan y Domenicus vuelven a unirse, tendremos la victoria asegurada. ¡Lukyan conoce cómo funciona todo el siniestro lado oscuro!

Morgana estaba sumamente emocionada. La idea surgió en el momento en que supo que Kira Roel sería la sombra de Lukyan. Aun desconociendo el verdadero motivo por el cual ese plan cruzó su mente, decidió llevarlo a cabo. De un modo u otro, traería a Lukyan a su lado; serían lo que fueron en antaño.

—¿Supongo que tu plan contempla a Kira como carnada? —Raxus Deiotarus se molestó con la respuesta de la Wizdart.

Cruzó los brazos sobre su pecho. Aunque ella había aprendido mucho de él, no había asimilado lo más importante: que no se debe intervenir en la vida de los demás solo porque no te gusta cómo son las cosas.

—Bueno, para ganar en ocasiones es necesario sufrir algunas pérdidas.

—¿Qué? —interrogó él en un grito lleno de furia—. ¡Desaparecer a alguien solo porque no se le ha permitido conocer lo que somos capaces de hacer es una estupidez! Además, eso no implica que no debas protegerla... ¿Por qué le temes tanto a esa mujer?

Raxus era un ser demasiado perspicaz. Notó algo en la mirada de Morgana que la delató.

—No digas estupideces, no le temo... es solo que para mí es prescindible.

—Me haces pensar, con tu actitud tan infantil, que temes que ella pueda despertar algo en él... por todo lo que ella es. Debes olvidarla y continuar con tu vida. Déjala en paz y no olvides que, por ser una Vigilante, ella es importante —pidió Raxus a modo de reprimenda, presintiendo que, como en las miles de veces anteriores, ella le ignoraría.

—¿Ahora insinúas que son superiores?

—Ellos han estado ahí desde el principio y estarán al final para proteger los secretos de este mundo y, de alguna manera, protegernos a nosotros del mundo mortal —explicó Raxus, frunciendo el ceño y conteniendo una risita burlona ante la cerrazón de Morgana.

—¡Es solo por esa razón que su raza no ha sido llevada a la extinción! —balbuceó ella molesta—. No sé por qué provocan tanta expectación en nosotros.

—Será acaso porque la inmortalidad nos hermana.

—¿Y si Lukyan se enamora de ella... por el parecido que tiene con Kadesh? —Morgana desvió el rumbo de la conversación, dejando evidente su verdadero temor.

—¿Crees tú que Kira termine del mismo modo que ella?

Raxus observó a la Wizdart con curiosidad. Se percató de que, en parte, tenía razón: Kira Roel y Kadesh Talin se parecían mucho en su estructura ósea. La diferencia marcada era el color plata de Kadesh, pero los ojos de ambas eran casi idénticos. Una duda creció en la cabeza de Raxus: ¿Por qué tal similitud?

—No lo sé... hay algo en ella que le da poder —respondió Morgana confusa—, aunque no sé qué rayos sea.

—Creo que deberías pensar mejor tu plan. Quizá todo salga mal —Raxus colocó una mano sobre el hombro de Morgana.

—Eso jamás pasará —respondió ella, tajante.

Se encontraban en una de las ciudades ocultas, dentro de una antigua bodega de suministros de treinta hectáreas, ahora convertida en centro de entrenamiento para los futuros Wizdart y Jakzen de luz. El lugar estaba dividido por paredes flotantes y oficinas para los maestros. La iluminación consistía en lámparas mágicas que se encendían al detectar presencia.

—Bien, dejemos este tema. Tengo que reunirme con Domenicus y a él no le gusta esperar —explicó Raxus.

Morgana asintió en silencio. El Jakzen chasqueó los dedos y desapareció.

—De un modo u otro, llevaré a cabo mi plan —pensó Morgana con una sonrisa macabra.

Golpeó su cayado contra la montura de acero que lo sostenía. Debajo, encendió unos maderos; la luz roja del fuego le dio un matiz siniestro a su rostro. Había tomado una decisión: recuperaría a su antiguo amigo sin importar las consecuencias. Estaba dispuesta a pagar cualquier costo y eliminar a quien fuera necesario.

Quizá Morgana era un ser "blanco", pero su impulsividad e inestabilidad la hacían peligrosa. Se quedó en el salón, sabiendo que sus aprendices llegarían pronto. Era necesario enseñarles la teoría, pero más aún la práctica, pues un hechizo mal realizado liberaba una energía que debía ser purificada antes de que dañara a un inocente.




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