Amistades peligrosas
—¡No debiste venir aquí! —reprochó Elinor saliendo del jardín a la banqueta, sumamente furioso, encontrándose con una joven mujer que estaba recargada en la barda que recorría el inmenso jardín.
—No llegaste a Sidonn... me preocupé. Habíamos quedado en algo, ¿qué querías que hiciera? —explicó la mujer un tanto apenada, pues era evidente que había cometido un grave error. Aunque detrás de ello había otra razón, una que no podía desperdiciar.
—¡Lo echaste todo a perder, Hairina! —reprochó Elinor entre dientes, parándose frente a ella.
Ella dio un paso atrás, pensando en si realmente esto había sido así.
—¿Qué, no te dijo Morgana que yo te buscaría? —le interrogó en un grito. "Solo quería saber", pensó él.
En ese instante se sentía frustrado por saber que el momento en que Kira le diría la verdad había pasado inevitablemente y que no habría otra oportunidad así.
—No... ni siquiera he visto a Morgana —respondió ella un tanto apenada, tratando de mostrar desinterés—. Solo quería saber cuál era el paso a seguir.
—Por tu imprudencia, ni tú ni yo sabemos nada… todo dependía de lo que ella me dijera esta noche —reprochó él caminando hacia el sur, pensando en las mil veces que había perdido a Kira; la había perdido de tantas formas distintas. Sabía que no podría recuperarla.
—¿Él estaba en la casa? —interrogó la Wizdart con cautela, siguiéndolo.
Elinor se sentía fastidiado y aturdido. Se detuvo de golpe y se volvió a verla con la mirada llena de ira, dándose cuenta de que lo que él intentaba hacer solo a él le importaba; de que todo aquello que deseaba hacer por Kira solo tenía un verdadero significado para él.
—No lo sé... no pudo decirme nada... ni siquiera lo vi allí —respondió molesto golpeando la pared del muro. Esta se fracturó un poco, dejando ver unas manchas rojas en ella—. Si tan desesperada estás por encontrarlo, utiliza uno de tus trucos y entra a esa casa... Ya estoy cansado de ese juego.
—¿Y qué crees, que no lo he intentado? —interrogó Hairina molesta—. Pero esa casa está protegida con una magia que no había visto antes; es una magia tan antigua que ni siquiera yo puedo romperla —concluyó deteniendo su marcha.
Elinor también se detuvo y volvió a ver a la Wizdart con la confusión enmarcada en el rostro.
—¿A qué te refieres?
—La casa tiene un conjuro, es como si fuera una fortaleza mágica —explicó la Wizdart parándose frente a él. Esto sin duda la atemorizaba un poco, pero a su vez le gustaba, pues estaba deseosa de encontrar la fuente de ese magnífico poder—. Pero esta marca, este tipo de protección, es muy vieja, muy poderosa.
Hairina Dea lo que más deseaba era poder.
—Quizá sea la protección de un Oscuro. ¿Podría él lograr eso?
Elinor pensó que podría ser Lukyan aquel quien quizá la estaba protegiendo esa casa; sin duda sería algo que frustraría sus planes de no encontrar una rápida respuesta. De ser él quien la estuviera protegiendo solo quedaba una cosa por saber: ¿por qué?
—No, es algo más poderoso; no creo que él haya hecho eso —respondió Hairina tratando de comprenderlo, pensando en sus palabras—. Quizá solo podamos entrar si ella lo permite.
—Entonces nunca lo lograrás.
Comenzó a caminar con ella, sabiendo que, si la Wizdart no lograba debilitar esa protección, él tampoco podría volver a entrar otra vez. Y si esto pasaba, no podría protegerla de Lukyan Aleksei, como era su única intención. Cada hilo de la cruel telaraña que se tejía sobre la cabeza de Kira Reed se estaba tramando lenta, pero firme y peligrosamente.
"Nunca digas que vas a hacer lo correcto si no estás dispuesto a sacrificarlo todo; jamás prometas algo que no estás dispuesto a cumplir."
#1426 en Fantasía
#744 en Personajes sobrenaturales
inmortales, amor amistad odio celos, criaturas magicas tiempo perdidas
Editado: 19.02.2026