Historia Oculta - El trazo de la sangre, tomo 1

Treinta y uno

La reunión por el destino

La noche del eclipse de luna ya había llegado; las cosas en la Torre de los Dragones ya estaban listas.

En esa torre se encontraban las estatuas de los dragones de antaño que gobernaron el mundo mágico: inmensas figuras que resguardaban la única cosa que le había dado vida a todo su mundo, la Flama Azul. Una antorcha gigantesca de fuego de color azul, un ente vivo y mágico, poderoso en sí mismo, así como terrible si se despertaba su ira. Era infinitamente bondadoso, pero nunca intervenía en las acciones de su creación.

Después de la creación de los dragones, la flama "creó" seres a los que ellos debían proteger y cuidar, de modo que el mundo fue creciendo. Hubo traiciones, engaños y consecuencias de todo esto. Los asientos estaban acomodados debajo de cada dragón: tres para la tríada líder y, detrás de ellos, en una posición más elevada, los tres asientos de sus sombras. Cada orden estaba bajo la protección de uno de los seis dragones principales.

La Orden Wizdart Animus bajo el dragón amarillo, Iling:

Morgana Grossi con su sombra Elinor Thorne.

Oak Tauris con su sombra Ileana Montenegro.

Raxus Deiotarus con su sombra Tristan Garadoth.

La Orden Jakzen Lumenicus bajo el dragón rojo, Austurus:

Zain Otelo y su sombra Christian Bulleth.

Angus Norm con su sombra Karam Yooh.

Maeve Hastor con su sombra Blanca Ortega.

La Orden Hasselvi Dominare bajo el dragón blanco, Lergen:

Domenicus Talin con su sombra Amair Sergov.

Thuata Lews con su sombra Viktor Urjan.

Airmed Hazel con su sombra Mario Leuis.

La Orden Oscura Jakzen Ainon bajo el dragón verde, Tagger:

Balial Grannos y su sombra Callei McArtur.

Ayne Camulos junto a su sombra Glade Hansom.

Danu Lir con su sombra Rafael Dario.

La Orden Zelldre Darlok bajo el dragón negro, Oderoz:

Lukyan Aleksei con su sombra Kira R. Reed.

Awen Vlaid con su sombra Dania Galeana.

Law Leabhar y su sombra Charlotte Turner.

La Orden Oscura Wizdart Espectrum bajo el dragón azul, Dosser:

Belial Nauvy con su sombra Jair Omaisis.

Loky Eireann con su sombra Sergey Romanov.

Rowan Carthy y su sombra Alizon Derrine.

Un par de horas después ya se encontraban sentados en su lugar; la tensión era palpable en el ambiente. Nadie quería estar allí. El círculo de mesas era perfecto, con la Flama Azul entre ellos como una fogata sagrada. Raxus Deiotarus se puso de pie al igual que Belial Nauvy.

—Bienvenidos sean a este concilio de la luna ciega —comenzó diciendo Raxus con calma.

—Que la fuerza del fuego sagrado les haga ver la verdad —concluyó Balial tomando asiento.

—Estamos aquí reunidos por los acontecimientos que hemos estado atestiguando durante algún tiempo. Amigos nuestros, antiguos, han estado desapareciendo. Algunos de ellos mueren de manera que no es común; otros simplemente han desaparecido sin dejar rastro.

—¿Tienes idea de qué puede causar esto? —le interrogó directamente Thuata Lews.

—No, lamentablemente no hemos encontrado una razón o causa para esto —respondió sentándose de nuevo.

—¿Cuántos calculas que han desaparecido? —le interrogó Lukyan Aleksei.

—La cuenta que hemos realizado, de varias razas y sin importar el lado, es de setecientos veintitrés en el último siglo —le respondió Raxus.

—¿Qué piensas que está ocurriendo aquí? —interrogó Lukyan nuevamente.

—No lo sé, es como si algo se estuviera tragando al mundo.

—¿Tragando el mundo? —murmuró Loky atrayendo la atención de todos—. Esto me trae a la memoria algo del pasado; el mundo desaparece lentamente... Antes de la traición de los Nouma, comenzaron a morir de causas "naturales", seres antiguos desaparecieron sin dejar rastro, incluso la gran llama comenzó a decaer.

—Te estás refiriendo a una época muy oscura, en la que casi lo perdemos todo —comentó Lukyan.

—¿Qué época? —interrogó Zain Otelo, quien era el más joven de los guardianes.

—Después de la desaparición de los antiguos, un mal comenzó a forjarse debajo del mundo... Creemos que la traición fue lo que le dio vida: un hambre insaciable, capaz de devorar mundos. El Grimma, le llamaban el vacío en vida. Un ente tan capaz de destruirlo todo, que solo recordarlo me da dolor de cabeza —explicó Lukyan.

—¿Lograron destruirlo?

—¿Destruido? —se burló Oak—. Esa cosa es indestructible. Lo contuvimos, apenas... El mundo quedó severamente dañado después de eso. Si el Grimma ha vuelto, podríamos estar perdidos.

Las palabras de Oak hicieron mella en todos. Ninguno de los allí presentes esperaba que la posible causa fuera un mal tan antiguo como ellos mismos.




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