Historia Oculta - El trazo de la sangre, tomo 1

Sesenta y nueve

El libro de los secretos

Tenía un par de horas de estarlo buscando. Hacía rato que había llegado a una vieja casa que parecía haber sido sacada del mundo mortal y llevada al mágico: de color blanco, con ventanales azules y cortinas a juego. Bien podría pasar por la típica casa suburbana, con un amplio jardín en el que la vida había desaparecido hacía mucho tiempo.

Ya estaba atardeciendo y el hombre pensó que ese sería un día perdido. Odiaba la idea de rastrear a un Hasselvi al que no había visto nunca, del que poco sabía y al que le habían enseñado a odiar solo por ser él. De pronto, algo llamó su atención. Se acercó lentamente a la cornisa de la casa de dos pisos y se quedó ahí, en silencio.

—¡Así que ese es el famoso Domenicus Talin! —pensó el observador mientras Domenicus se acercaba—. Solo debo esperar un poco más —esbozó una sonrisa maliciosa.

Domenicus caminaba tranquilamente por Wodfess tratando de organizar sus ideas. Había recorrido varios de sus lugares amados buscando una respuesta, sin percatarse de que alguien lo vigilaba. Sus preocupaciones le habían hecho bajar la guardia.

—Mi hermana no pudo ser... ella no pudo entregar a sus hijos... no era capaz —pensó al abrir la puerta de la casa, que estaba casi en ruinas.

Era el hogar donde habían vivido Kadesh y Lukyan el poco tiempo que estuvieron juntos; decidió conservarla solo por sentimentalismo. Entró recorriendo poco a poco lo que quedaba de las habitaciones. Llegó hasta una puerta debajo de la escalera que parecía ser reciente. Conocía a detalle cada centímetro de la casa —él mismo había ayudado a Lukyan a construirla—y supo de inmediato que algo había cambiado.

—Esto no estaba aquí —murmuró abriendo la puerta que descendía al sótano.

Comenzó a bajar iluminando el lugar con orbes de energía que flotaban como candelabros. Encontró baúles, pinturas y libros. Quizá eran cosas que Lukyan había llevado allí tras la muerte de su hermana. Pero algo más atrajo su atención: sobre una mesa, un objeto cubierto por una capa de polvo de siglos resaltaba sobre el resto.

Se acercó con cautela y tocó el cofre. Debajo del polvo encontró el símbolo de los Hijos de Braiman. Dentro había un libro de piel sin ningún escrito en la portada. Sintiendo que era algo vital, tomó la caja y se desvaneció con ella.

—¿Dónde demonios se metió? —interrogó el hombre bajando al sótano poco después—. ¡Maldición! —gruñó al ver que Domenicus se había ido, golpeando la pared con violencia.

Domenicus viajó a la ciudad de Doterani con un único propósito: encontrar al único que podría ayudarle a descifrar el cofre sin querer cortarle la cabeza.

—Al fin te encuentro —dijo Domenicus acercándose a Lukyan.

—¿Buscaste en la casa de tu hija? —interrogó Lukyan con ironía. Domenicus entrecerró los ojos, mordiéndose los labios.

—Fue el primer lugar.

—Pues obviamente no estaba allí —dijo Lukyan con sarcasmo—. ¿Qué es lo que quieres?

—Creo que esto es tuyo —repuso Domenicus mostrándole el pequeño cofre.

Lukyan lo observó con sorpresa. Reconocía la caja, pero entre la confusión de sus recuerdos no sabía de dónde.

—Eso no es mío.

—Eres el único Hijo de Braiman que vivió en esa casa con Kadesh —insistió Domenicus—. Solo puede ser tuyo.

—No es posible. Me convertí hasta que dejé Wodfess… después de que me echaron.

—Si no es tuyo...

—Podemos averiguar de quién es —sugirió Lukyan.

En ese instante, la tapa se levantó de golpe. La caja solo respondía ante la energía oscura. Lukyan tomó el libro y dejó que el cofre cayera al piso, partiéndose a la mitad. Al observar el libro, su expresión cambió a una de profunda aflicción. Una lágrima se asomó en su ojo derecho.

—Ahora lo recuerdo… este libro era de mis padres. Mi madre me lo entregó antes de morir; fue un regalo que le hice a Kadesh el día de nuestra unión.

Lukyan abrió el libro con cautela. Sabía que las páginas reflejaban la vida de la última persona que lo usó. Recorrió las hojas al azar hasta que se detuvo en una en particular.

—Kadesh sabía que Zardok había planeado todo… él logró convencerla de entregar a sus hijos —explicó Lukyan con una calma fingida que ocultaba su dolor.

—¿Kadesh sabía lo que ocurriría con su descendencia? —interrogó Domenicus desconcertado, rogando que su hermana no fuera la traidora que el libro sugería.

—No creo que Zardok le dijera todo. Pero… aquí dice que Julián desapareció después de que peleó contra Colt Hawthorn, el último guardián del Corazón Sombrío.

Domenicus estaba atónito. Conocía el nombre de Colt, pero no sabía quién era ni por qué se habría enfrentado a Julián. La desilusión empezó a calar hondo.

—No voy a aceptar estas estupideces de Julián —sentenció Domenicus entre dientes—. Ella era mi…

—Piénsalo. ¿Por qué no te habló de su ascendencia? —repuso Lukyan—. ¿Por qué ocultárselo a quien decía amar?

—¡Mientes! —el grito de Domenicus resonó mientras lanzaba un golpe que Lukyan esquivó por poco.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.