Historia Oculta - El trazo de la sangre, tomo 1

Setenta y cinco

Historia perversa: el impostor

El padre de Kira Talin estaba parado de pie frente a la casa que pudo haber compartido con su familia, de haber sido de otro modo las cosas. Esa casa era copia fiel de una casa típica, de una ciudad mortal. Alguna vez la había visto cuando caminaba por calles francesas, acompañado de Julián, a ambos les agrado la casa para su futura familia, en el momento a que se decidieran a tenerla. Pero las cosas nunca pasaron como lo planearon y casi siempre estaba muy lejos de lo que deseaba que fuera.

—Si tan sólo Julián, me hubiera dicho de Kira —pensó con nostalgia observando la casa, esta parecía haber sido sacada de un antiguo cuento gótico.

—¿Supongo que conoce muy bien este lugar? —Interrogó un hombre que estaba parado sobre la cornisa del pórtico observándolo, el Hasselvi lo vio con cautela sin decir nada —¿Sabes? En la antigüedad los humanos no eran tan diferentes a nosotros —comenzó a explicar el hombre —Lo único que nos distinguía de ellos, era el poder, la broma cruel de padre —concluyó desarrollando sus alas, la imagen le pareció similar a la de las pinturas realizadas por los humanos, la de un hombre alado.

De donde ellos habían tomado los nombres para ser llamados por estos.

—Maldito ¿Zelldre? —pensó Domenicus, extrañado de que este estuviese ahí. —¿Quién rayos eres tú?

—Mi nombre es Idrak —respondió el Didrak dando una voltereta de la cornisa hasta quedar detrás de Domenicus, el Hasselvi se volvió con rapidez —Supongo que sabes que soy.

Entonces se transformó, dejando ver su verdadero color azul violeta, esbozando una aterradora sonrisa.

—Quizá.

—¿Sabías quién Braiman e Ydati decidieron que fuéramos distintos, porque los humanos nos odiaban y querían destruirnos, solo porque no éramos iguales y porque anhelaban nuestro poder? Bueno eso fue hace mucho tiempo.

—Conozco perfectamente la historia, yo la viví —respondió Domenicus entre dientes viéndolo a los ojos, poniéndose en guardia con cautela —¿Qué demonios quieres?

—En realidad vine a tomar tu lugar —dijo Idrak cambiando su aspecto físico, lucía exactamente igual a Domenicus.

—¿Qué rayos?

Domenicus, sintió un estremecimiento que le recorrió todo el cuerpo, al momento que una serie de dardos daban en su nuca. Comenzó a sentirse mareado, se dio vuelta poco a poco.

—¡No puede ser! —dijo con dificultad cayendo inconsciente al suelo.

—Al fin nos volvemos a ver Domenicus Talin —dijo el Zelldre acercándose a él con una ballesta en la mano, con la que le había disparado un potente somnífero, creado especialmente para él Hasselvi.

—Recuerda que sirve más convida.

Aclaro Idrak acercándose al Zelldre, quien observaba a Domenicus con odio en su mirada.

—¡Lo sé! —grito el Zelldre molesto.

—Vámonos Zardok, antes de que nos vean… su amigo y su vigilante no tardarán llegar —sugirió el híbrido con cautela para tratar de tranquilizarlo.

—Está bien, solo no olvides, hacerlo que debes —murmuró Zardok tomándola mano de Domenicus y desvaneciendo se con él.

Idrak Nord se quedó parado donde había estado Domenicus por un largo rato, tan solo debía esperar.

Ya era casi de noche, pensó que ese sería un día perdido, hoy solo debía poner a prueba su disfraz, si pasaba por Domenicus Talin, entonces la siguiente fase del plan se pondría en marcha. Si tenía éxito, podría destronar a Zardok Torbal.

—Te estado buscando —dijo una voz algo extraña, a su espalda.

Idrak se volvió con calma a verla ocultando su emoción, el plan estaba saliendo justo como él lo imagino.

—¿Qué se te ofrece? —interrogó con calma observándola.

Para su pésima suerte no la conocía, de modo que debía ser cauteloso con lo que dijera.

—No sé por dónde comenzar, esta búsqueda… estoy confundida —dijo Kira casi en silencio, inclinando su cabeza, se veía realmente abrumada.

Él solo la había visto una vez, en el momento en que salió de Thenet y paso por Codam, para buscar al Hasselvi, cuando ella estaba sentada sobre una lápida. Pero, como se llamaba...

—Relájate un poco, solo debes meditar las cosas y encontraras las respuestas… ahí cosas en las que no puedo ayudarte —dijo Idrak con calma, fingiendo interés. Pensando en que era realmente hermosa., quizá algún día, la idea le agrado de sobremanera —Por ahora debo irme —concluyó con un tono frío en su voz, colocando su mano sobre el hombro de ella.

—No olvides que tenemos que hablar, esto no voy a hacerlo sola.

Kira estaba molesta y, se sentía aún más frustrada y sumamente furiosa con él.

—Lo es y lo siento, será en otra ocasión hija —dijo Idrak tomando por sorpresa a Kira desvaneciéndose, no le había dicho hija por que supiera exactamente quien era, se lo había dicho porque era una forma de expresión.

—¿Hija? —murmuro molesta frunciendo el ceño. —Si no lo hubiera visto, diría que no es él —aclaró para sí misma quedando se le lugar, observo la casa y una sensación familiar llego hasta ella.




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