Historia Oculta - El trazo de la sangre, tomo 1

Setenta y siete

La ayuda II

Tal como hacía más de mil quinientos años, Kira Talin estaba sentada en las escaleras del pórtico de su casa, como cuando era una mortal. Estaba contemplando su gran jardín con rosas, claveles, crisantemos, jazmines, un sinfín de plantas y arbustos que había traído de los distintos lugares de ambos mundos. Cuando escuchó un extraño ruido dentro de la casa, se asustó un poco pero, tenía la esperanza de que fuera Lukyan Aleksei que había regresado de cualquier lugar a donde se había ido sin avisar.

Se levanto con calma estirándose un poco, al entrar en contra el símbolo que Raxus Deiotarus había dejado escrito en el recibidor atrajo su atención, el aroma a secretos marchitos, como ella decía cuando en el viento podía percibir el olor de algún Wizdart cuando este estaba cerca. Camino un poco y se paró frente al símbolo observándolo con curiosidad, se puso en cuclillas para tocarlo… este no se borró.

—Confía en tu corazón, él te llevará a la verdad, el mal domina la razón —murmuro confundida tratando de entender las palabras. —¿Quién habrá escrito esto? —pensó observando las líneas del símbolo, ese era un idioma antiguo, ya muy pocos de los que ella conocía escribían de esa forma.

La mayoría había adoptado un nuevo lenguaje, que había sido creado por Malaquías para que las nuevas generaciones lo entendieran con mayor facilidad, y que los humanos se comunicaran con los antiguos. Pese a esto algunos vigilantes, como era su caso, habían aprendido muchos de los lenguajes antiguos de su mundo. De pronto se puso de pie y fue a su habitación con calma, como si un impulsó la guiara, subió las escaleras, entrando en su habitación.

Sobre la cama se en contra el rollo y la carta que Raxus le había dejado, con cuidado tomo el sobre y lo abrió dejando el rollo sóbrela cama, reviso rápidamente el contenido del sobre, tomo una hoja blanca escrita a mano, se sentó en y comenzó a leer lo que le pareció una carta.

“Kira Talin:

Se que no pediste mi ayuda para encontrar el corazón sombrío, pero creo que no sabrías qué paso seguir si alguien no te da una pequeña indicación. Recibí ayuda de un espíritu muy antiguo, tan antiguo como Braiman y Ydati, no sé lo que ello significa pero me preocupa.

Y tengo el presentimiento de que no volveré a ver a tu padre, y que tú estás en grave peligro, el paquete de archivos que te dejo fue escrito por humanos, espero que encuentres a alguien que te ayude a traducirlo, yo no tengo mucho conocimiento de las lenguas humanas.

Si estás leyendo esto es porque muerto, eso quiere decir que lo que estas por enfrentar es tan grande que afectará ambos mundos. Se que algún Wizdart te enseñó a usar la magia, así que quiero que hagas algo por mí, lánzale el conjuro cerat a tu casa, por protección.

Espero que lo que te dejo sea de ayuda, cuentas con mis bendiciones.

Raxus Deiotarus”

Pensó en el esfuerzo y el tiempo que le llevo encontrar todo aquello, pero sobre todo, en que lo había motivado para hacerlo. Quizá había sido lo mismo que la motivo a ella, el amor por su mundo y por las personas, que no siempre merecen ser salvadas. Un trabajo que obviamente muy pocos harían, pero que tenía que hacerse.

Dejó la carta y tomó el royo de mapas, que estaba sobre la cama, comenzaba a desenrollarlos, cuando escuchó el motor de una camioneta que se detuvo frente a su casa.

Se levanto con calma dejando los mapas en la cama y se asomó a la ventana, suspiro un poco y sonrió. Bajo las escaleras, salió al pórtico al momento en que Gregor Dulac y Wayat Preston se bajaban de la camioneta.

—¿Porque tardaron tanto?

Les interrogó Kira en un tono sutil con una sonrisa amable, pensando en las palabras que Raxus le había dejado escritas.

—No fue fácil de asimilar —explicó Wayat acercándose a ella.

—Creo que para todo esto, seis meses no es mucho tiempo —comento Gregor a modo de disculpa metiendo sus manos en las bolsas de su pantalón.

El viento soplaba un tanto gélido para ser verano.

—Bienvenidos

Los observo con detenimiento, pensando en la coincidencia de la llegada de ellos y lo que le había dejado el Wizdart. Pensó que los hilos del destino estaban trabajando a marchas forzadas, tal vez Raxus tenía razón… esto afectara a ambos mundos.

—Hace apenas un momento un... amigo, me dijo que debía encontrar ayuda para analizar algo… y ahora están ustedes aquí… Pero, pasen —pidió, tratando de tranquilizarse.

Comenzó a caminar al interior de la casa, ambos hombres la siguieron en silencio.

—Gracias.

Respondió Gregor en un suspiro siguiendo a Kira, Wayat iba tras él.

Ella los guio a la biblioteca, donde estaba la mesa de madera que había traído cuando se reunió con Domenicus y Lukyan aún estaba en el lugar; regreso los libros a su lugar.

—Tomen asiento —dijo ella apareciendo un par de silla cerca de la mesa, y los documentos que estaban en su habitación, además de otros libros, libros de idiomas y códices para traducir el lenguaje antiguo de su mundo.

—Quisiera poder hacer eso, la limpieza de la casa me llevaría solo un par de minutos —comento Wayat ente sonrisas, los tres rieron abiertamente a su comentario.




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