Historia Oculta - El trazo de la sangre, tomo 1

Setenta y nueve

La más grande traición

Después de haberse perdido por un par de semanas, Lukyan Aleksei por fin había regresado a casa. Se veía muy distinto, algo en su mirada era diferente. Había iniciado una búsqueda por su cuenta, de algo que sin duda contaría una historia distinta. Kira Talin estaba sentada en la sala, leyendo un par de libros, buscando todo lo relacionado con el corazón sombrío.

Wayat Preston y Gregor Dulac hacía un par de horas que se habían retirado; habían estado trabajando muy duro para lograr traducir los mapas y documentos. Pero algunos eran demasiado extensos y, sobre todo, confusos, pues no se tenía la información completa.

—Ese es un hábito que jamás podrás cambiar —comentó Lukyan viéndola sentada en su sillón con un montón de libros a su alrededor, con un tono sarcástico, parado en la puerta de la sala.

—Tú eres otro que no quiero dejar —respondió ella cerrando el libro y dejándolo en el descansabrazos del sofá donde estaba sentada. No quería escucharse un tanto celosa, pero estaba preocupada… esperó un par de minutos antes de hablar —: ¿Dónde estabas?

De manera parsimoniosa se puso de pie y comenzó a caminar hacia él.

—Buscando... respuestas —explicó Lukyan dándole la mano. Aun cuando su desaparición no tenía justificación, él debía hacer lo que tenía que hacer.

—¿Qué encontraste? —interrogó tomando la mano del Zelldre. Por alguna razón, algo le hacía dudar de sus palabras, pero no sabía con exactitud qué.

—Aún no lo sé.

Pese a que el tono de voz del Zelldre era tranquilo, podía escucharse un atisbo de preocupación en su voz.

—Raxus... murió —dijo Kira, atrayendo la atención de Lukyan, sabiendo que eso en realidad no tenía importancia para él o incluso para ella —. Antes de morir, trajo información muy valiosa sobre el corazón sombrío.

Él esperó un poco antes de preguntar:

—¿Quién le mató? —se acercó más a ella, imaginando que por alguna razón se lo decía.

—No lo sé, pero quien haya sido no quería que Raxus me dijera algo, y presiento que era sumamente importante —respondió Kira; la preocupación podía verse en su mirada —. Él trajo siete mapas que ubican el corazón sombrío. Wayat y Gregor me están ayudando a traducirlos.

—Tus mortales... —murmuró él con sarcasmo, pensando en lo cerca que estaba Kira de encontrar tan brutal arma, sabiendo que lo que estaba por venir sería, sin duda, una prueba sumamente difícil, sobre todo para él.

—Sí, mis mortales —respondió con una tierna sonrisa.

—¿Ya saben de mi abuelo?

—No, por suerte el manuscrito de los mapas no te menciona.

Él se debatía en decirle la verdadera razón de lo que había estado buscando, pero no quería causarle más daño; no podía hacerlo.

—Encontré la tumba de mis padres —explicó Lukyan con calma. Era la primera cosa que justificaba de su ascendencia y de un pasado que no sabía si necesitaba recordar. Ella sintió un vuelco del corazón.

—¿Dónde?

—En Avaricum, cerca del tornado de fuego —respondió Lukyan en un suspiro. El tornado era un lugar hermoso, pero el problema o la rareza real en eso era que ellos eran Zelldres y Avaricum jamás había albergado seres oscuros —. Parece ser que murieron juntos, las fechas eran exactas: el mismo año y día —concluyó con calma, preguntándose por qué había sido así.

—Creo que Row nunca imaginó que su descendencia tendría el cambio que ha tenido. ¿Sabes por qué están enterrados allí?

—Por más que busqué indicios, no encontré nada... de modo que sigue siendo un misterio.

Genuinamente no sabía por qué sus padres estaban enterrados allí, ni cuál fuese el motivo por el que lo hicieron; sintió realmente que era por esa extraña habilidad de esos seres oscuros para amar y de sacrificar todo por quien no lo merecía. Además de que ellos tenían un don único que, irónicamente, todos morirían por tener.

—Nuestros antecesores enredaron demasiado las cosas.

El comentario de Kira le hizo reír abiertamente. El haber encontrado la tumba de sus padres no había sido parte del plan del Zelldre. Él creyó en ese momento que todo eso había sido planeado por "Madre" y "Padre", pero no decirlo sería voltear al mundo en contra de ella.

—Al igual que lo hizo Braxas —murmuró Lukyan viendo los ojos plateados de Kira con una sonrisa maliciosa en el rostro —. Creo que lo mejor será no pelear por nuestros ancestros —sugirió el Zelldre con sutileza, dándole un tierno beso en los labios —. Debo ver a alguien.

En sus palabras se asomaba el temor oculto de no volver a verla.

—¿Volverás?

—Jamás te dejaría —respondió él abrazándola. La besó tierna y lentamente, atrayéndola contra sí —. Me has salvado de muchas formas —le susurró después de unos minutos que le parecieron extremadamente cortos.

—Te amo —susurró casi en silencio, abrazándolo con fuerza.

—Al igual que yo.

Lukyan respondió con calma. Titubeó antes de partir, volvió hasta ella y la besó. Fue un beso que quedaría infinitamente grabado en su corazón. Se alejó un poco, volvió hasta Kira y la besó nuevamente; unos segundos después, desapareció.




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