La señora que perdió a su bebé
Un día me encontré en el pasillo a una residente, una señora de unos ochenta años, que me preguntó en español cómo podía hacer para encontrar a un policía porque le habían robado a su bebé. Obviamente, dada su avanzada edad, aquello no era posible. Sin saber qué más hacer, recurrí a la respuesta que siempre uso cuando no tengo otra salida: le dije que hablara con la enfermera.
Días después, volví a cruzarme con ella. Esta vez llevaba una muñeca firmemente apretada entre los brazos, con el rostro iluminado y feliz junto a su "bebé".
A veces se precisa de muy poco para resolver un problema o hacer feliz a alguien, ¡y no nos damos cuenta de lo simple que puede ser la solución!
El conflicto por el mismo muñeco
Luego de algún tiempo, me topé con una escena insólita: la misma señora estaba peleando a viva voz con otra residente por el mismo bebé de plástico. Esta vez, decidí que lo más sabio era abstenerme de intervenir y dejar que el personal de la clínica se encargara.
Sin embargo, unos días después, volví a verlas en el pasillo. Para mi sorpresa, cada una paseaba con su propio muñeco en brazos. Ambas estaban completamente felices.
¡Cómo me gustaría que todos los problemas de la vida fueran tan simples de resolver!
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historias divertidas y tristes, enseñanzas de vida, infarto cerebral y sus consecuencias
Editado: 25.09.2026