"Trent"
Trent era un muchacho y llamaba la atención entre tantas personas mayores. Generalmente usaba un gorro. Por eso tardé en descubrir que le faltaba parte del cráneo. Aparentemente había tratado de matarse. ¡Imaginen la impresión que me dio cuando me enteré!
Pese a la diferencia de edad y que no podía ser entretenido para un chico de su edad vivir ahí, él no parecía sentirse incómodo en ese ambiente. Supongo que la mayoíia de los señores lo consideraran como un nieto y el parece estar conforme con la vida que le había tocado vivir.
"Lupita"
Lupita era mexicana pero ya tenía tantos años en EEUU que habla una mezcolanza de idiomas. Decía tener unos 80 pero se la notaba lúcida, algo poco común en ese ambiente, donde cada uno tenía sus problemas. Era sencilla y muy amable. Yo la apreciaba mucho.
Un día le pregunté si tenía hijos, y me contestó que sí, que tenía 5 y que incluso vivían en la misma ciudad. "Me llaman y me dicen que la semana que viene van a venir. ¡Pero no vienen!", dijo. Se me encogió el corazón, y pensé en lo ingratos que podemos ser los hijos... De paso hice mea culpa por la parte que me cupo.
Pero, luego de muchos meses, la historia tuvo un final feliz. Vino uno de ellos y se la llevó a un restaurante mexicano donde estaba toda la familia. Lupita me contó que lloró mucho. Me sentí feliz por ella.
Algunos años después, cuando yo ya no iba más a ese lugar porque cambié a Doug a otra institución, una amiga mía, cuyo esposo era residente en la de Lupita, me comentó que había fallecido. Me dio tristeza, y pensé en lo oportuno que fue que por fin los hijos de Lupita hubieran decidido homenajearla.
"Los fumadores"
De lunes a viernes y durante unos meses, a las 6 de la mañana, Vitus, un amigo de Doug me dejaba antes de entrar a trabajar. Eso fue hasta que Vitus se jubió y se fue a vivir a Hawaii.
Los fumadores ya estaban afuera. Uno de ellos pesaba unos 250 kg, usaba oxígeno porque ya no podía respirar y declaraba que así iba a terminar su vida, una que apenas había llegado a las 37 años. Creo que se llamaba George.
Dos de ellos fallecieron casi enseguida. Uno de ellos era un hombre realmente flaco, pero que parecía estar embarazado y esperaba un transplante de hígado. Creo que se llamaba Jimmy.
El otro falleció en el hospital, ahogándose. Dijeron que ya no había nada que se pudiera hacer para ayudarlo. ¡Una muerte terrible!
Asi que, luego de un tiempo corto, sólo quedaba uno, Leo. La muerte de sus compañeros con un día de diferencia lo había impresionado bastante, pero el seguía estando ahi a las 6 de la mañana para esa ceremonia matinal.
Muchos años después supe que él también había fallecido, pero disfrutó de su vicio todo lo que pudo.
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historias divertidas y tristes, enseñanzas de vida, infarto cerebral y sus consecuencias
Editado: 13.02.2026