Historias sin moraleja (o con demasiadas)

El demonio enmascarado.

Tuve que notarlo. Tuve que darme cuenta, cuando parecía molestarle o desesperarle la idea de que yo volviera a casa después de ver a mi novio. Tuve que darme cuenta cuando se acercaba demasiado y me miraba fijo, como un cazador que mira a su presa. Tuve que darme cuenta cuando su cariño pasaba un límite físico que parecía "inocente" pero que en otras circunstancias y con otras personas causa una sensación diferente, una sensación de que recién está empezando algo.

Quizás lo pensé la primera vez, cuando sentí sus celos por volver tarde, o por salir con un chico. Pero me pareció tonto, ¿Celos? ¿por qué "esa" persona sentiría celos de que otro chico esté conmigo?

Mi adulto a cargo podría estar celoso de que otro chico salga con su princesa, su tesoro, su niña. Pero, ¿Él? Pensar hoy en la primera molestia que mostró me deja pensando, ¿Por qué no lo vi antes? ¿Por qué nunca conté esa situación tan rara?

Después pasó lo peor. Ya no eran celos. Ya no era solo un límite físico que parecía inocente. Era un límite físico que estaba prohibido. Aún así tampoco lo asimilé al inicio, tampoco pensé, tampoco lo esperaba y creo que por eso no lo conté, al principio.

El demonio enmascarado ya había dejado caer su máscara. ¿Por qué yo? es la gran duda. Dolió, y sigue doliendo. Dolió también que cambiara los hechos, ¿es porque la droga le arruinó la cabeza y ya no podía pensar con claridad?

La droga lo llevó a la ruina, pero fue así toda la vida, ¿Qué nos hacía pensar que podía ser diferente conmigo? Hablé por primera vez, sola, en la ducha. Estuvo bien, fue un desahogo. Extrañaba estar con Ella, era lo que más dolía, no poder verla por el demonio enmascarado.

Hablé una segunda vez. Se sintió mejor, alguien más que mi cabeza, escuchó y me aconsejó. Pero me costó unos meses hablar por tercera vez. Al final lo hice, y fue cuando más dolió. Pero también cuando más entendieron mis actitudes. Fue ahí cuando finalmente terminé de aceptar la gravedad del asunto, aunque ya lo había entendido tiempo atrás.

Hubo llantos que quizás se escucharon más que los míos. Alguien dijo que era demasiado empática por no hablar, por tener miedo a que alguien que no me había hecho nada sufriera más que yo por la situación que yo misma pasé, pero también pensé en Él, y que él no veía de verdad al demonio enmascarado porque jamás sobrepasó un límite físico. Además no sentía celos de que otra mujer estuviera con Él.

Antes pensaba que el problema lo tenía yo, ¿Quizás dije algo que se malinterpretó? Pero después pensé, ¿Por qué el problema tengo que tenerlo yo? No hay razones para malinterpretar algo que te dice una chica, la cual deberías ver como una niña.

A veces los demonios no se ven como un monstruo. También pueden verse como alguien a quien apreciabas.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.