Hola Mundo - Por fin he llegado

Ercé, Noviembre, año 45 PS.

Tras los últimos acontecimientos, León ha ido a la zona Sur de los Pirineos donde Ángela sigue trabajando en las labores de restauración de la flor. Se ha tomado la molestia y el tiempo necesario para acudir a la zona boscosa, en la que ahora está destinada; para interesarse por César. A pesar de ello vuelven a enzarzarse en otra discusión interminable.

  • Porque te conozco y porque sé hasta donde has llegado con Ella. Estoy segura de que me buscas porque Ella necesita a César por alguna razón – le reprochó en voz alta Ángela.
  • Seamos sinceros, tu hijo, desde que fue calificado “riesgo alto”, ha estado dando vueltas por medio mundo. Se ha metido en problemas y de seguir así, sólo puede pasar lo peor. Debes saber que se ha unido a uno de los grupos de desconectados, con varias acciones terroristas a sus espaldas.
  • Si no me crees consulta a Gaia, te dirá los detalles – dijo León a modo de conclusión.

Esta era otra de las cosas de León que molestaba profundamente a Ángela. Él no podía hablar de Ella por el nombre genérico comúnmente aceptado; él tenía que llamarla Gaia, otorgándole de facto estatus de diosa suprema.

  • No me tomes por tonta, la información que Ella pone a disposición del público es aquella que le interesa y modulada tal como conviene. No creo ni una palabra de cuanto dice, lo único que pasa es que tú estás metido en todo lo relacionado con Ella – replicó muy molesta Ángela.
  • Esto no nos lleva a ningún sitio, pídele a Gaia que te muestre el último ataque terrorista, contra quién iba dirigido y cuales han sido las consecuencias a nivel global. Cuando termines me das tu opinión – dijo igualmente enfadado León.

Durante los siguientes minutos, Ángela estuvo inmersa en una reproducción de la sesión del atentado sufrido por León, al terminar lo miró y dijo:

  • Mira, no voy a entrar en el asunto tuyo con Erika, eres mayor y debes saber lo que haces. Por lo que muestra Ella, alguien atentó contra vosotros, y dejó con el culo al aire a toda la seguridad del sistema de nanobots corporales – comentó Ángela airada.
  • En principio, es como dices, posteriormente todo el mundo ha recibido las pertinentes revisiones de seguridad. Al margen de eso, verás que Gaia no da la identidad del atacante. Ahora pídele con mi autorización que la tienes, el acceso a las pruebas sobre el atacante.

Ángela de nuevo se sumergió en una R.V. con Ella. Ahora si comprendió la naturaleza del ataque, y si daba crédito a las pruebas mostradas, éstas apuntaban a César; tristemente César, muy a su pesar.

  • Dios mío, no me lo puedo creer, qué locura, con quien anda – preguntó tímidamente.
  • Parece que integrado en los grupos anti-manipulación que luchan por destruir a Ella. Tenemos que localizarlo.
  • ¿Sabes algo de él, o donde puede estar?, si no lo encuentro yo, lo van a poner en búsqueda por la policía y entonces todo será más difícil. Yo sé cómo ayudarlo – la aconsejó León.
  • Desde que lo calificaron, se tenía que haber incorporado al programa exploradores; pero como tú sabes, se fugó. No he vuelto a verlo. No tiene intención de volver por aquí, odia el sistema que lo está expulsando si haber hecho nada. De esto ya van siete años, puse varias denuncias por desaparición. La respuesta que recibo siempre es la misma, está fuera de la jurisdicción, debo ponerme en contacto con la dirección de “exploradores”, allí pasan de uno a otro sin dar ninguna explicación, he vuelto a insistirle a Ella mil veces. Tampoco ha sabido decirme nada, repite que no usa el implante y no hay constancia de su actividad por ningún sitio – respondió resignada.
  • Es todo lo que puedo decirte, no sé cómo ayudarte, es más te pido por favor que si lo encuentras me permitas verlo, lo echo muchísimo de menos – respondía Ángela llorosa.

La respuesta de Ángela parecía convincente. A pesar de ello León percibió algo en la voz de su hija, que le pareció no estaba siendo sincera. La miró a los ojos y sin decir palabra, le insinuó, que, si temía ser oída por Gaia. A lo que Ángela respondió, con un gesto en la boca y una levísima mirada lateral, afirmativamente. Esta condición es difícil de resolver. Los implantes están siempre activos, los usuarios pueden desconectarlos y sobre el papel, en virtud de los derechos a la privacidad, nada de lo que se diga o haga puede quedar registrado. No obstante, muy pocas personas creen que esto será respetado, por una entidad omnisciente. León pertenecía a ese reducido grupo de crédulos.

  • Ángela voy a solicitar la desconexión de mi implante, haz tu lo mismo, cualquier cosa que digamos no será registrada.
  • Cómo puedes creer semejante tontería, sabes que eso es mentira.
  • ¿Recuerdas el juicio que has visto hace unos minutos?, ahí tienes la prueba palpable de que cuando los usuarios piden la desconexión, es real y fiable – explicó León con total convencimiento.
  • Yo sé lo que he visto; pero dudo que, si Ella tenía la grabación de lo que pasó estando desconectados, fuera a ofrecerlo al público. Arriesgaba su credibilidad y prestigio, más bien lo usó para generar las interpolaciones y suposiciones. Que más tarde mostró como elucubraciones y no como realidad absoluta – reconvino Ángela.
  • Tengo la seguridad que no estaba grabado, al igual que tampoco había registros del interior de la vivienda de Erika realizados por medios automáticos. Su privacidad no fue invadida, ni siquiera preventivamente, de ahí la complejidad para identificar al intruso y poner en alerta a los sistemas de seguridad. Si Ella lo hubiera grabado y analizado, habría impedido el delito. Te digo más habría detenido al intruso y cogido la tecnología que usó en el ataque; pero eso no se pudo hacer, porque no existían grabaciones privadas.
  • Según dices, desde ese punto de vista, parece lógico.
  • Esto te lo digo por ser quien soy, tengo la certeza del juego limpio de Gaia. Dada la extensión de su presencia y conocimiento, está fuera de nuestro alcance, no podríamos dañarla en modo alguno. Si ahora permanece al servicio de la humanidad, es sólo por decisión propia y desinteresada. No necesita de los humanos para nada. Si me apuras, el planeta estaría mejor libre de nuestra presencia. Valora esto en su importancia, porque es un hecho – concluyó León su reflexión.
  • Da miedo, quizá tengas razón, si quisiera librarse de nosotros hace tiempo que lo habría hecho. En ese caso, me parece innecesario desconectarnos, quizá hablando claro con Ella, pueda sernos de ayuda.
  • De acuerdo, me parece una decisión sensata – la apoyó León.
  • Desde que dejó de estar registrado en el implante, se volvió invisible al sistema de forma directa. Aunque indirectamente, por los indicios que te ha comunicado Ella, sigue habiendo pistas– dijo León.
  • Lo único que te puedo decir, es que cada 30-60 días he recibido una carta manuscrita que alguien ha dejado en mi apartamento. Nunca he llegado a ver quién la deposita, quien sea oculta su rostro a las cámaras; por la silueta no parece ser César. Pero las cartas sí son suyas, me cuenta cosas genéricas, yo creo que no tienen utilidad, algunas veces entre líneas, se puede leer que está haciendo algo que no es del todo lícito, no lo dice con claridad, algo debe haber.
  • ¿Cuándo recibiste la última? – preguntó León.
  • A ver estamos a principios de noviembre, fue el día del medio ambiente, lo recuerdo, porque volví contenta tras celebrarlo con los colegas del trabajo. Al llegar me encontré la carta y la alegría fue doble, eso fue el 20 de septiembre si no recuerdo mal.




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