Hola Mundo - Por fin he llegado

Desconectados

  • Buenos días, amigos – saludó León, mientras subía al transporte que les estaba esperando en la puerta del hotel.

Dentro estaban acomodados Jean y Blanche, que habían madrugado más.

  • Buenos días saludó César a los dos policías, los conocía, sobre todo a Jean, después del numerito de la detención en el ayuntamiento.
  • Vaya César, no sabía que nos ibas a acompañar. Te hacía en la cárcel, por mucho tiempo – dijo Jean con un tono irónico que no dejaba lugar a dudas sobre lo mucho que le molestaba la presencia del chico.
  • Hola a todos – saludó fríamente Blanche – quien tampoco estaba entusiasmada por incorporarse a esta misión.
  • Parece que nos conocemos; pero que no nos alegramos de vernos – dijo León con una media sonrisa, tratando de calmar la tensión.
  • Lo mejor será que Gaia nos ponga al corriente, así comprenderemos que nos une a todos.
  • Bienvenidos y gracias por colaborar – dijo Gaia en una sesión RV que había abierto, para explicar conjuntamente la misión.

En ese instante, los cuatro se vieron en una gran sala, con amplios ventanales, muy luminosa, ocupada por una gran mesa ovalada en cuyo centro había espacio para generar imágenes y simulaciones, estaban los cinco sentados en sillones distribuidos alrededor del óvalo.

  • Voy a tomar la palabra, por favor esperad a que termine para hacer las preguntas que tengáis – dijo Gaia.
  • En primer lugar, tras la detención de César, he iniciado una investigación, global sobre la seguridad de los sistemas de nanotecnología. Comenzando por la intrusión en la mente de León,  Erika, y la de Sophie, e incluso la del propio César, más la interferencia en los nanobots y por si fuera poco, he descubierto la existencia de nanotecnología desconectada de las señales de control y seguridad.
  • La presencia de César obedece a dos razones:
  • Primera: Él ha estado conviviendo con los grupos de desconectados de la zona. Conoce perfectamente su funcionamiento – Gaia proyectó imágenes y datos sobre los grupos que están operando por el Sur de Francia
  • Segunda: César ayudó a hackear la seguridad de los nanobots e hizo posible la desconexión de ellos. – Gaia volvió a proyectar una secuencia sobre los riesgos de los nanobots desconectados; para que comprendieran el grave peligro al que nos enfrentábamos.
  • Así que aún siendo él culpable. Su experiencia en este campo es clave para que podamos resolver esta amenaza. César ha comprendido el peligro que sus acciones han generado, y se ha ofrecido voluntariamente a colaborar. Responde por él su abuelo León.
  • ¿Abuelo? – dijo Blanche – desconcertada por la relación de parentesco y también por la supuestamente libre colaboración de César.
  • Para asegurarnos que no vamos a fallar nos mantendremos conectados a través de los implantes y eso incluye a César, que está oficialmente “conectado”
  • Hay que ser cuidadosos porque en las zonas que vais a moveros, en muchas ocasiones no habrá conexión con mis servidores. Tendréis que actuar por vuestra cuenta y experiencia.
  • La R.V. aún duró 30 minutos más, explicando los planes que había diseñado Gaia. Qué funciones tendrían que desarrollar cada uno de ellos. Una vez terminada la exposición, dio paso al turno de preguntas y sugerencias.

Intervino César.

  • Los desconectados son muy obsesivos con el tema de la seguridad y el espionaje. Cuando lleguemos os rechazarán y os pueden acusar de colaboradores de Gaia. Dejadme hablar, que conozco los mejores argumentos, para no levantar suspicacias. Tengo amigos en los grupos – dijo César.
  • Nuestra misión es sencilla localizar donde están los sistemas y equipos que alteran a los nanobots, destruirlos y salir vivos de allí.
  • Yo he diseñado esos equipos, sé cómo funcionan y cómo reajustarlos, así que esa tarea la haré yo mismo. En cuanto al resto del operativo, estoy a vuestras órdenes – dijo mirando a Jean a la cara.
  • No es la primera vez que me enfrento a estos grupos, conocemos su modus operandi. Son bastante caóticos, sin una jerarquía estructurada, lo que haremos será darte protección mientras haces tu trabajo y tener la vía de escape despejada, según termines – dijo Jean.

Asintieron, Jean podía gestionar al equipo con diligencia.

Una hora más tarde, cruzaron la línea de reforestación donde trabajaban formidables robots. Alineados en un frente que avanzaba metro a metro cada día. Iban repoblando y regenerando los ecosistemas dañados durante las crisis climáticas previas y posteriores a la singularidad. Sólo el Sur de Francia había perdido el 85% de los bosques, el suelo estaba contaminado por microorganismos foráneos, los árboles moribundos mostraban sus mustias ramas, la fauna local estaba casi extinta. Por contra una gran cantidad de plagas, invasoras, reinaba a sus anchas. El gobierno francés ayudado por la omnipresente Gaia estaba destinando ingentes recursos a los sistemas de restauración autónomos. Con una eficacia palpable, los progresos eran lentos pero constantes. Se veían resurgir los árboles nuevos en el terreno tratado, la lluvia estaba aumentando de frecuencia y cantidad, esas eran buenas señales. El vehículo que los llevaba se adentró por los polvorientos caminos que conducían al campamento conocido por César. Estaba oculto en lo que antaño fue el corazón de una frondosa zona boscosa.. A  lo lejos se adivinaba una estructura, donde se suponía iban a encontrar a los amigos de César.

Divisaron la cercana explanada, en torno a la cual había algunas construcciones móviles y una gran nave, descuidada durante años, allí tenía lugar la vida social de los desconectados. Salió al encuentro del coche una chica. Se interpuso justo delante, e hizo unos gestos para que viniera alguien más. Detuvieron la marcha, esperaron pacientemente. Un poco más tarde apareció por detrás del coche un hombre joven, vestido a la manera campesina que César conocía.




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