Homicidio por encargo: El silencio de Colón

Capítulo 8: Lo que no se va

Valeria no volvió a trabajar ese día.

Salió del hospital sin despedirse de nadie, sin mirar atrás… pero con cada palabra de aquella conversación repitiéndose en su mente, una y otra vez, como un eco imposible de silenciar.

“No estás observando… ahora eres parte.”
“Esto no es un caso.”
“Te está esperando.”

Caminaba sin rumbo fijo, pero sus pensamientos no se movían.

Se quedaban atrapados en él.

En su voz.

En la forma en que hablaba… como si supiera más de lo que decía. Como si cada palabra fuera apenas una parte de algo mucho más grande.

Y en su mirada.

Oscura.

Firme.

Demasiado segura para alguien que decía no poder detenerlo.

Valeria apretó los labios.

No había tenido tiempo de fijarse antes.

Pero ahora…

Ahora sí.

Era alto.

Más de lo normal.

Su presencia no pasaba desapercibida, incluso cuando intentaba mezclarse con el entorno. Tenía esa postura recta, casi rígida, propia de alguien acostumbrado a la disciplina. Sus hombros anchos, su cuerpo marcado bajo la ropa… no dejaban dudas de su entrenamiento.

Pero no era eso lo que más llamaba la atención.

Era su rostro.

Cabello oscuro, ligeramente desordenado, como si no le importara demasiado cómo lucía… o como si tuviera cosas más importantes en qué pensar.

Y sus ojos.

Oscuros también.

Pero no vacíos.

Todo lo contrario.

Eran ojos que observaban demasiado.

Que analizaban.

Que sabían.

Valeria sintió un leve nudo en el estómago.

No era solo lo que decía.

Era cómo lo decía.

Como si ya hubiera vivido esto antes.

Como si estuviera… cansado.

—¿Quién eres realmente…? —murmuró, casi sin darse cuenta.

El sonido de un motor la sacó de sus pensamientos.

Un sonido bajo.

Suave.

Pero imposible de ignorar.

Valeria se detuvo.

Su cuerpo reaccionó antes que su mente.

Giró lentamente.

Y lo vio.

El Mercedes-Benz.

Oscuro.

Impecable.

Detenido al otro lado de la calle.

El motor encendido.

Como la primera vez.

Como si nada hubiera cambiado.

Pero todo había cambiado.

Valeria sintió cómo su corazón comenzaba a latir más rápido.

El vehículo no se movía.

No hacía nada.

Solo estaba ahí.

Esperando.

El aire a su alrededor se volvió más pesado.

Más denso.

Más… presente.

Valeria dio un paso atrás.

Luego otro.

Sin dejar de mirar.

Las ventanas del auto estaban ligeramente oscuras. No podía ver quién estaba dentro.

Pero no necesitaba verlo.

Sabía.

Sabía que alguien estaba ahí.

Observando.

Siempre observando.

Un escalofrío recorrió su espalda.

Y entonces, algo dentro de ella hizo clic.

“Ahora eres parte.”

Sus manos se tensaron.

No.

Esto no podía ser coincidencia.

No otra vez.

El Mercedes no estaba allí por casualidad.

Estaba allí por ella.

Valeria giró el rostro rápidamente, rompiendo el contacto visual.

Y en ese instante, recordó otra frase:

“Si vuelve a aparecer… no lo ignores.”

Tragó saliva.

¿Eso significaba enfrentarlo?

¿Acercarse?

¿Responder?

El miedo y la curiosidad chocaron dentro de ella.

Por un momento, ninguno ganó.

Respiró hondo.

Una vez.

Dos.

Y entonces…

dio un paso hacia adelante.

El corazón le latía con fuerza.

Pero no se detuvo.

No esta vez.

Si esto la estaba buscando…

entonces necesitaba saber por qué.

Cruzó la calle lentamente.

Cada paso se sentía más pesado que el anterior.

El sonido del motor parecía más fuerte ahora.

Más cercano.

Más real.

Se detuvo a unos metros del vehículo.

Silencio.

Total.

Valeria dudó.

Solo un segundo.

Luego dio un paso más.

Y otro.

Hasta quedar lo suficientemente cerca como para ver su reflejo en el vidrio oscuro.

Se miró a sí misma.

Pero no era eso lo que quería ver.

Levantó la mano lentamente.

Y golpeó suavemente la ventana.

Una vez.

Nada.

Dos veces.

Silencio.

Y entonces…

el motor se apagó.

El sonido desapareció de golpe.

Valeria sintió cómo su respiración se detenía.

Un clic.

Seco.

Preciso.

La puerta del conductor comenzó a abrirse.

Lentamente.



#710 en Thriller
#248 en Suspenso

En el texto hay: asesinato, psicológico.

Editado: 28.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.