Hope Dragon: De niño a leyenda Vol.2

Capítulo 5: Un trato con el enemigo

Mis clases con Don Víctor finalmente habían terminado. Pero cuando estuvimos a punto de retirarnos, Juna llegó con una impactante noticia.

Halcón había regresado.

"¡¿Qué hace ese tipo aquí?! ¿Habrá regresado por venganza?, si, tiene que ser eso, no se me ocurre otra cosa. Cualquiera que sea el motivo debo de ir enseguida."

No lo pensé dos veces para salir corriendo de mi oficina, y Juna me guió hasta la ubicación de Halcón.

Resulta que él se encontraba frente a la entrada a Silon, estaba de pie, acompañado por varios hombres detrás, eran un aproximado de diez. Bastante reducido de personal comparado a los que eran antes.

Fui acercándome a él, pero Halcón permanecía totalmente quieto.

Conforme disminuía la distancia entre nosotros, pude notar ciertos detalles, como un vendaje cubriendo el abdomen y costillas de Halcón. Sus hombres no eran la excepción, ellos también poseían vendajes en distintas partes del cuerpo, casi como si una gran turba los hubiera linchado. Solo estaban ahí, de pie sin mover ni un músculo.

Una vez estuve frente a ellos, Halcón prosiguió a mirarme directamente a los ojos.

Su expresión no reflejaba ira, era algo más, casi podría decir que se trataba de un rostro de intranquilidad, o tal vez frustración.

—¿Por qué has regresado? —pregunté de manera directa y con voz seria.

Halcón únicamente cerró los ojos sin decir nada. Sus subordinados parecían estar mordiéndose la lengua para evitar decir algo, pero también se callaron.

—Sé que quieren algo, ¡¿por qué han venido?! —repetí la pregunta alzando la voz.

Halcón volvió a abrir los ojos, esta vez reflejando una extraña mirada de impotencia, algo que jamás imaginé ver en esos ojos.

—He tenido que renunciar a mi orgullo por esto… —afirmó Halcón mientras empezaba a arrodillarse lentamente, quizás por sus heridas— pero en este momento, ya no tengo más opción.

"¿Qué rayos está haciendo…? ¿Por qué se está arrodillando frente a mí? ¿Será que esas heridas no lo dejan mantenerse en pie?"

—Sé que no tengo derecho a pedirles nada… —continuó Halcón colocando ambas manos y la frente sobre el suelo— Sé el daño que he causado, y no espero el perdón de nadie…

—¿Entonces qué estás haciendo aquí? —pregunté sin rastro de emoción en mi voz.

Los hombres que vinieron con Halcón hicieron lo mismo, todos se arrodillaron, y colocaron las manos y la frente sobre el suelo.

Los habitantes de Silon empezaron a juntarse detrás de mí, atraídos por la conmoción del momento. Ninguno era capaz de creer lo que sus ojos estaban viendo, ninguno esperaba ver al peligroso Halcón suplicando de rodillas.

Aunque también me sorprendí por aquella escena, no dejé que me perturbara.

—Creí que tenías a más gente contigo. —comenté mirando a los hombres de Halcón.

—Los demás me abandonaron luego de mi derrota… —respondió Halcón sin levantar la cabeza— Estos diez son los únicos que decidieron quedarse conmigo, siempre fueron los más leales a mí.

"Lealtad a su líder. Yo respeto eso. Por más que su líder sea alguien como Halcón, debo admitir que este grupo de sus subordinados tienen más lealtad que muchos otros."

—No puedo hacer esto por mi cuenta. —continuó Halcón— He sentido en carne propia lo fuerte que eres… y yo, necesito tu ayuda… 

"¿Qué…? No me gusta la idea de ayudar a este tipo, pero el que haya llegado al extremo de venir a suplicar de esta manera, me causa la necesidad de escuchar lo que tiene que decir."

—Te escucho.

—Una aldea al norte de Silon, acaba de ser tomada por un mago muy poderoso. —dijo Halcón alzando la mirada— Yo no puedo hacer nada contra la magia, lo único que conseguiría sería morir en vano. Quiero que los liberes, por favor… 

—¿Por qué te importa tanto esa aldea?

—Porque… en esa aldea, es donde vive mi madre… —respondió Halcón volviendo a bajar la cabeza— Sé que no merezco nada de ustedes después de lo que les hice… pero les ruego… que al menos ayuden a mi madre… 

—¡¡Por favor!! —rogaron todos los hombres de Halcón al unísono.

—Les daré lo que quieran. Solo ayudenlos… —suplicó Halcón dejando caer una lágrima— Incluso si me ordenas matarme lo haré, con la única condición de que los ayudes…

"No sería una mala idea. Pero si le digo que haga eso, me dejaría viendo como un sanguinario. Ya de por sí me temen por los rumores, si creen que me he vuelto sanguinario los mitos regresarán, y todo nuestro progreso habrá sido en vano."

"Hmm… Ahora que lo pienso, creo que puedo darle un buen uso a toda esa fuerza bruta."

—No te pediré que mueras. —dije acercándome a Halcón— Al contrario, les pediré que vivan, pero no como delincuentes, a partir de ahora, ustedes trabajarán para mí.

Mis palabras provocaron el bullicio entre la gente. La mayoría de ellos parecía desconcertado, y obviamente no iban a faltar los que se apoyan en la ira más que en la confusión.

—¿Por qué querrías eso? —preguntó Halcón levantando la mirada sin poder ocultar su asombro— A ellos no parece agradarles la idea. Y tampoco puedo imaginarme trabajando para ti.

—Te recuerdo que fuiste TÚ quien vino por ayuda. —afirmé mirando a Halcón a los ojos— Y también te recuerdo que fuiste tú, el que dijo que podía pedir lo que yo quiera a cambio. Ya escuchaste lo que dije, a partir de ahora, tú y tus hombres trabajan para mí, mi amigo Relt va a necesitar ayuda con la construcción y reparación de las edificaciones, y ustedes lo van a ayudar.

—… 

—¿Y bien?

—… hecho. —respondió Halcón poniéndose de pie junto a sus hombres.

—Entonces tenemos un trato. —afirmé con una sonrisa— Tranquilo "grandulón", puede que hayas hecho el mal a otros en el pasado, pero tu madre no tiene por qué pagar las consecuencias.

—No sé cómo pagarte por esto… —dijo Halcon bajando la vista al suelo— sobre todo, después de que incluso traté de matarte… a pesar de eso, aceptas ayudarme… gracias.




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