Horizonte 0

CAPITULO 1. UN NUEVO COMIENZO

Un hermoso amanecer se extendía sobre la Tierra. Era el alba de una nueva era. Las ciudades humanas, reconstruidas con la ayuda de los naru y su avanzada tecnología, recuperaban poco a poco su antiguo esplendor. Habían pasado diez largos años desde la victoria de la humanidad.
En las calles de las nuevas metrópolis, humanos y naru convivían, aprendiendo unos de otros en una armonía que pocos habrían imaginado posible.
En el renovado edificio del CDM, Donovan y David fungían ahora como líderes de las nuevas tropas Younder. El General Steel se había retirado hacía tres años y ocupaba el cargo de asesor del nuevo Gobierno Mundial. No era el único: a lo largo de estos años, varios miembros del equipo Younder y del antiguo Escuadrón del Dragón Negro habían colgado el uniforme.
Mientras tanto, en órbita terrestre, la nave de guerra humana Zeus se preparaba para partir en una misión de vigilancia hacia la recién inaugurada estación en Próxima Centauri. En su interior, Ely revisaba los últimos preparativos junto al nuevo escuadrón.
—Jhan, ¿y los nuevos? —preguntó Ely.
—Ya vienen. Sasha los trae —respondió Jhan.
Ely suspiró con nostalgia.
—Mierda, cómo extraño los viejos tiempos.
Jhan soltó una risa sarcástica.
—¿Entonces estábamos mejor con máquinas asesinas persiguiéndonos?
—Para nada —sonrió Ely—. Solo extraño… esto. Volver a la acción.
—No estamos combatiendo contra nadie —le recordó Jhan con voz calmada—. Es solo una misión de vigilancia.
En ese momento entró Sasha, más formal y maduro que en sus años de juventud, acompañado de tres nuevos miembros.
—Vaya, nada ha cambiado con ustedes, ¿verdad? —comentó .
Presentó al equipo: la Mayor Mina Acosta de Argentina, el Mayor Artur Brown de Inglaterra y el Capitán Thomas Harris de Nueva Zelanda.
—¡Che, qué sucio está este tanque! —se quejó Mina al bajar.
Sasha sonrió con nostalgia al verla.
—Teníamos rato de no usarlo. Aunque todavía no entiendo por qué lo trajimos…
Una extraña sensación le oprimió el pecho.
—¿Qué pasa? —preguntó Ely.
—Nada… Solo extrañaba ver a Oscar bajando del tanque, quejándose de que siempre lo dejábamos atrás.
—Ahora está tranquilo en su taller de Jersey —comentó Jhan.
Sasha miró a Ely.
—¿Y Gabriel y Oliver?
—Oliver está entrenando a nuevos reclutas. Gabriel se retiró hace dos años y ahora trabaja como asesor de defensa y seguridad para el gobierno de México.
—Rayos, ¿hace cuánto se retiraron? Ya ni me acuerdo —dijo Jhan.
—Oliver hace tres años, Oscar cuatro y Gabriel dos —respondió Sasha.
—Es una lástima no haberlos conocido —intervino Artur.
—Es verdad —añadió Thomas—. En la academia todos hablan de ellos… y de ustedes.
Ely sonrió.
—Bueno, caminando. Uran nos espera en la sala de reuniones.
Poco después, Uran, acompañado de varios oficiales humanos, los recibió con una cálida mirada.
—Vaya, creo que todos extrañábamos esto, ¿verdad?
—Ni que lo digas —respondió Ely—. ¿Qué nos querías decir?
Uran activó un holograma.
—Se detectaron señales extrañas cerca de las bases en el sistema Centauri. Lo más anormal es que se parecían a nuestras propias señales de escaneo. Para explicarlo mejor, pedí la ayuda de Hutan.
Frente a ellos apareció el holograma de un joven naru, casi un adolescente, visiblemente nervioso.
—Hola… perdón por la informalidad. Soy Hutan Atriz, para quienes no me conocen. Les quería… informar sobre lo que encontré —dijo, titubeando.
—Tranquilo —le dijo Uran con una sonrisa—. Solo muéstrales lo que descubriste.
Hutan respiró hondo.
—Lo siento, hermano Uran… El escaneo parecía provenir de una gran distancia, como si alguien quisiera saber exactamente qué tenemos en la base. Recuerden que también hay tecnología 100% naru instalada allí.
—¿Algo más? —preguntó Uran.
—No solo eso. Lo más extraño es que la señal proviene de una zona sin planetas habitados y es casi un 89% similar a las nuestras… como si estuviera desactualizada.
Ely frunció el ceño.
—Entonces, ¿seremos una patrulla espacial? Si hay naves de combate, ¿por qué llamarnos a nosotros?
—El problema es que no conocemos la naturaleza de esta posible amenaza —explicó Uran—. Si es necesario defender físicamente la estación, se requerirá apoyo humano. Muchas de nuestras tropas están ocupadas en la Tierra y en la protección de los nuevos planetas colonizables.
Sasha sonrió con picardía.
—Entonces necesitan super soldados humanos para salvar el día. ¡Qué considerados!
—Exacto —confirmó Uran—. Quiero que tengan la oportunidad de demostrar de lo que son capaces. Recuerden que, aunque intercedemos por ustedes ante el Consejo de las Razas, también es importante que muestren su valía más allá de su planeta.
Ely iba a preguntar algo más, pero Uran lo interrumpió:
—No… a ella no. No quiero molestarla —dijo con un leve tono de temor.
—Ok, tranquilo —respondió Ely, conteniendo una sonrisa.
Hutan miró con inocencia a Uran.
—¿Por qué le tienes miedo a la hermana Thayana?
—Solo… sigamos —zanjó Uran.
La nave Zeus encendió sus potentes motores y se dirigió hacia las estrellas. Mientras tanto, en la oscura inmensidad del espacio, un nuevo enemigo acechaba en las sombras.



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Editado: 06.07.2026

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