Recuerda su hogar y decide no olvidar su humildad. Hortensia despierta en el palacio de jade con un murmullo extraño: las paredes parecían susurrar en náhuatl, como si la misma piedra guardará memorias ancestrales. intrigada siguió el eco hasta un patio interior donde un árbol de ceiba se erguía majestuoso, sus raíces extendiéndose como venas que conectan mundos.
“Veo que te agradan los colores del árbol sagrado del palacio interior” -Respondió un extraño joven acercándose.
“Disculpa, no quise asustarla, pero escuché rumores que usted y su familia provenían de tierras muy lejanas, ¿eso es verdad?”.
“Si, perdón yo ya… yo ya me iba por otro lado” -respondió con nervios.
“no te preocupes, sé que extrañas tu antigua casa. yo también entiendo ese sentir, tuve que dejar mi aldea natal para ser un eunuco de este palacio y ser un maestro de alguien que quien…
no lo sé.”
“ya veo, si… yo tuve que dejar a mi pueblo mexicano porque mi familia tiene sustos pendientes con los emperadores”.
“Espera espera. eres de México… tardaron 5 semanas en llegar hasta aquí¿?”
“Si, fue un viaje muy pesado. bueno para mi”.
“Fui muy grosero contigo no te dije cual era tu nombre”.
“No te preocupes a todos nos pasa, me llamo Hortensia Rivera Apanecatl”.
“ Yo soy Liang, Liang Po”.
“Bueno joven maestro Liang, a que se debe su visita” - respondió con una risita.
“Bueno pensaba recorrer todo el imperio mientras platicamos y conocernos un poco, le parece.” - respondió con timidez.
“Buena idea Joven maestro” risita.
Tras recorrer todo el palacio después de 2 horas Liang y Hortensia comienzan hablar sobre sus tierras lejanas y cómo son las culturas de cada región. Al tocar la corteza, Hortensia sintió un latido profundo, como si la tierra mexicana le hablara directamente.
“Y dime hortensia ¿que es esa espada media rara que está ahí?”. -respondió con curiosidad.
“Ah esto, esta espada se llama Macuahuitl, mis antepasados la usaban para la batalla contra otros clanes del antiguo Tenochtitlan. Su significado era en el ombligo de la luna, y se asociaba con el dios huitzilopochtli era todo un paraíso pero todo cambió después de la conquista española y los mismos españoles la llamaron nueva españa, pero los descendientes mexicas aún siguen manteniendo sus raíces y su origen. mi madre Camelia me hablaba a menudo sobre nuestro origen desde que era tan solo una niña”.
Una visión la envolvió: mercados prehispánicos llenos de cacao, maíz y obsidiana; danzas con penachos que brillaban bajo el sol; templos que se alzaban hacia el cielo con fuerza sagrada.El Palacio de Jade reveló que no era solo un lugar mágico, sino un guardián de las raíces culturales de México.
“Impresionante”. -dijo dejándolo boca abierta
“En cuanto a los animales espirituales ¿que tipo de animales tienen?” -pregunto.
“Pues ya que lo mencionas.De entre las sombras surgieron tres figuras: un jaguar, un águila y una serpiente emplumada. Cada uno representaba un símbolo de la identidad mexicana.”
“El jaguar le habló de la fuerza de los pueblos originarios.El águila le mostró la visión de un futuro que se construye sobre la memoria.La serpiente emplumada le enseñó que la sabiduría se transmite como viento que nunca muere.”
Para demostrar que era digna de conocer los secretos del Palacio, Hortensia debía recordar y honrar las raíces de su propio linaje.
Cerró los ojos y evocó las historias que su abuela le contaba: las canciones rancheras que llenaban las tardes, el olor del mole en las fiestas, los bordados coloridos que narraban la vida cotidiana.
“Mi abuela quien era una descendiente mexica de me contaba historias, nos cantaba canciones, incluso aun recuerdo el olor a mole que siempre preparaba en las mañanas. Aún lo recuerdo como si fuera ayer” - dijo con nostalgia y tristeza.
“Si quieres puedes cantar alguna canción que tu abuela solía cantarla.” -dijo con lastima.
“claro”
Yecoc xochitl
ma in nequimilolo
ma in necuiltonolo
antepilhuan.
Huel ixti huitz
cuecuey on tihuitz
zan xopan nomacicatihuitz
cempohualxochitl
yecoc xochitl
tepepitech.
Llegaron las flores
que sean ellas gala
que sean ellas riqueza
oh príncipes.
Bien nos muestran su faz
vienen a abrir sus corolas.
Sólo en primavera
alcanzan su perfección.
las innumerables flores,
llegaron las flores
al borde de la montaña.
Al hacerlo, las raíces del árbol de ceiba brillaron con un resplandor verde, conectando su memoria personal con la memoria colectiva de México. Mientras tanto en el otro del palacio interior un hombre de aspecto mayor enterraba un cuerpo de una mujer de bajo rango, con las manos y pies ensangrientadas sin imaginar que la consorte de bajo rango era alguien apreciable para el emperador y las consecuencias de sus acciones se llevarán a cabo para días después.