De pronto, el teléfono quedó en un absoluto y sepulcral silencio al otro lado de la línea. El leve zumbido de la estática pareció congelar el aire a su alrededor. Por su parte, las manos de Terry estaban completamente inmóviles, aferradas al auricular grisáceo, mientras que su piel se había tornado de un blanco cadavérico, despojada de cualquier rastro de vida.
—¿Estás bien, Terry? —preguntó Kendra, dando un paso cauteloso hacia él mientras le escudriñaba el rostro con genuina preocupación—. Por Dios, estás sudando a mares y estás pálido como un fantasma... ¿Quién era? ¿Quién estaba al otro lado de la línea?
—Er... era Evelyn... —articuló Terry con la voz quebrada, con los labios temblando y los ojos desencajados por el impacto del pánico—. Era Evelyn la que me habló...
—¿De qué demonios estás hablando, viejo? ¡Eso es completamente imposible! —interrumpió Daniels, dando un paso al frente mientras se pasaba una mano por el cabello, visiblemente alterado—. ¡Evelyn está muerta! ¡Todos nosotros la vimos caer! ¡Vimos lo que le pasó, carajo! No juegues con eso ahora, Terry, no tiene ninguna gracia.
—No... No sé qué pensar, no sé cómo explicarlo, ¡pero juro por lo que más quiero que era la voz de Evelyn! —insistió Terry, apretando los puños con desesperación mientras miraba alternativamente a sus dos amigos—.
—¿Estás totalmente seguro de lo que estás diciendo, Terry? —preguntó Kendra, intentando mantener la cordura, aunque un hilo de voz delataba su terror naciente—. Piensa bien... La mente puede jugarnos malas pasadas en un lugar como este. El miedo nos hace escuchar cosas que no existen.
—¡Que sí, demonios! ¡Sí, estoy completamente seguro! —gritó Terry, con las lágrimas al borde de brotar de sus ojos—. ¡Era su voz! Conocería esa voz en cualquier parte del mundo. Sonaba aterrorizada, me pedía ayuda a gritos, me decía que estaba atrapada en la oscuridad, que tenía un miedo horrible... No puedo ignorar algo así, simplemente no puedo.
—Pero, amigo, ¡reacciona por un segundo! ¡Tú mismo la viste! —exclamó Daniels, sujetando a Terry fuertemente por los hombros mientras intentaba hacerlo entrar en razón—. Evelyn fue la criatura que atacó a Andy... ¡Ella fue quien lo masacró y lo asesinó sin piedad frente a nuestras caras! ¿Ya se te olvidó esa pesadilla?
—¡Escúchame bien, Daniels! —respondió Terry, sacudiéndose el agarre de su amigo con vehemencia—. En este maldito lugar ya hemos perdido a Mónica y a Andy de las maneras más crueles imaginables. Y ahora Evelyn... o lo que sea que esté allá afuera con su voz... me está pidiendo auxilio. No podría soportar la carga, no podría vivir sabiendo que ella también murió solo porque fui un cobarde y me negué a ir por ella. Quizás... no lo sé, ¡quizás esa maldita cosa que la poseyó la soltó! Quizás milagrosamente sobrevivió y logró comunicarse con nosotros. ¡No me puedo rendir con ella!
—Terry, te entiendo perfectamente, de verdad que lo hagas —intervino Kendra, dando un paso adelante y colocándole una mano suave en el brazo para intentar calmarlo—. Evelyn era mi mejor amiga, la adoraba con todo mi corazón, pero tenemos que ser realistas antes de que nos maten a todos. Ella ya no está entre nosotros. Eso que te habló por teléfono... no es Evelyn. Y por favor, ponte a pensar un segundo: no tiene la más mínima lógica que Evelyn supiera la extensión del teléfono de esta oficina abandonada. Y lo que es exponencialmente peor... ¿Cómo carajos pudo sonar este teléfono si la red eléctrica del edificio está muerta y el lugar lleva abandonado más de veinte años? ¡Nada de esto es real, es una trampa!
—¡Kendra, no me importa lo que sea real o lo que dictamine la lógica! —replicó Terry, al borde del colapso emocional—. Solo sé que escuché a Evelyn pidiendo ayuda desesperadamente. Si ustedes quieren quedarse a salvo en este rincón, lo entenderé, no tienen ninguna obligación de acompañarme a este suicidio. Pero yo no puedo lidiar con el cargo de conciencia de llevar a mis espaldas la muerte de un amigo más. Me rehúso a dejarla tirada si aún le queda un aliento de vida.
Daniels suspiró profundamente, mirando hacia el techo sumergido en las sombras antes de cruzar miradas con Kendra. Luego caminó hacia Terry y le dio una palmada firme en la espalda.
—Sabes perfectamente que somos un equipo, hermano. Entramos juntos a este maldito edificio y saldremos juntos. Pues ojalá... Dios quiera que lo que te llamó sí sea Evelyn y no una trampa infernal. Por supuesto que vamos a ir contigo, Terry. No te vamos a dejar solo en esto jamás.
—Sí... —añadió Kendra, dejando escapar un largo y tembloroso suspiro de resignación—. Aunque la idea me aterriza por completo y no estoy para nada de acuerdo con meternos en la boca del lobo, tampoco pienso quedarme sola en este cuarto mugroso esperando a que la oscuridad me trague. Y si hay aunque sea una probabilidad de un millón de salvar a nuestra amiga, tengo que acompañarlos. No nos vamos a separar.
Terry esbozó una pequeña y débil sonrisa en medio de la penumbra; una mezcla de gratitud y alivio le recorrió el pecho al saber que no estaba solo y que sus amigos, a pesar del terror implacable, aún confiaban en él. Ahora era el momento de tragar amargo, salir a la oscuridad y buscar a Evelyn.
Salieron de aquel claustrofóbico cuarto lleno de casilleros oxidados y oxidados módulos de metal, dirigiéndose con pasos cautelosos hacia la puerta de las escaleras principales por donde antes habían subido.
—¿Están verdaderamente seguros de que desean acompañarme en esta locura? —preguntó Terry, deteniéndose a solo unos centímetros del umbral de la puerta de metal destrozada que conectaba con la brecha de las escaleras—. Se los digo totalmente en serio: se pueden quedar aquí resguardados, sin ningún problema. Yo voy solo, busco a Evelyn piso por piso y luego vuelvo por ustedes dos.
—¿Otra vez con lo mismo, Terry? Ya te dijimos que sí —respondió Daniels con determinación, aunque sus ojos no dejaban de monitorear las sombras a su alrededor—. No te vamos a dejar solo a tu suerte. Tú eres nuestro hermano, nuestro amigo, y Evelyn también lo es. Así que vamos todos juntos, como el grupo que siempre hemos sido, y nadie se queda atrás en esta pocilga. ¿Entendido?