Darianna
Mis manos sudan mientras que mi corazón va a mil por hora, no recuerdo en qué momento mi vida dio un giro tan brutal, jamás imagine que esa salida de mejores amigos terminaría de esta manera. Si en el pasado me hubieran dicho que, por cruzarme a un chico, ser educada y amable pasaría por todo este tormento. Al diablo la amabilidad y los buenos modales.
Mi vida había cambiado por completo desde el momento en que descubrí que todo era una completa caja de mentiras tras mentiras. Si cometí algún pecado irreparable en mi vida pasada, esto era solo el castigo por ello.
Nunca olvidare esos ojos impregnados de odio, esa mirada perdida, en la que ni él sabe dónde lo llevara. Lo último que recuerdo es ser golpeada con un gran odio, luego mi cuerpo saludable paso a ser un completo desastre en el que no quedaban fuerzas, aunque sea para ponerme de pie.
El frio suelo cala mi cuerpo, sin agua, sin comida, sin luz y sin libertad, los días pasan muy lentos, a este ritmo no sé qué fecha es o cuanto tiempo ha pasado. Lo que si se es que van 5 días que no se aparece, mi cuerpo cada segundo más débil.
La ropa que me obligo a usar es un vestido de novia, el cual se encuentra sucio, lleno de mugre, lodo y sangre, si, sangre, intente escapar, pensé que lo conseguiría, pero no fue así, en la persecución mi tobillo se dobló y caí rodando hacia una gran roca donde mi cuerpo se estrelló con demasiada fuerza, rompiendo mi cabeza, quebrando mi muñeca y nariz, quede inconsciente, al despertar todo me dolía, él estaba frente a mí con una expresión seria, se encontraba molesto.
Su mano derecha sostenía una llave de mandíbula, me miro directo a los ojos y lo que alguna vez fue brillante y resplandeciente ahora era sombrío y siniestro.
Esa calidez que podía ver en cada sonrisa se trasformo a una tormenta infernal entre la oscuridad y la soledad.
Darianna (presente)
Soy Darianna Minder, estoy a una semana de comenzar mi último año de preparatoria y como es costumbre de todos los años, cerraremos las vacaciones con un plan distinto cada día. Hoy nos toca el centro comercial e ir de compras, por lo tanto, he quedado con ellos para reunirme en un par de horas. Trabaje duro estas vacaciones y poder comprarme muchas cosas.
Me encuentro arreglándome, acabo de salir del baño con una toalla alrededor de mi cuerpo mientras otra seca mi cabello. Saco un conjunto algo sencillo pero bonito, me gustan los colores pasteles así que elijo solo dos colores cálidos que combinan bien juntos, seco todo mi cuerpo y coloco las distintas cremas corporales, busco un par de zapatillas casuales no tan altas, las dejo a un lado de la cama para ir a colocarme la ropa. Media hora más tarde estoy mirándome al espejo para revisar mi rostro y verificar que el maquillaje este bien, después de comprobar todo, tomo mi bolso para salir de la habitación, bajo a las escaleras dirigiéndome a la cocina.
—Hola mamá, —me acerco a ella para darle un pequeño beso en la mejilla— ya estoy lista, regreso en la tarde.
—Hola mi amor, —sonríe mi madre cuando la beso, ladea su rostro hacia mí en forma de cariño— si bebe ten cuidado.
No me despido de mi padre ya que se encuentra durmiendo en el sofá, prefiero que siga descansando, me he adelantado media hora antes de la hora acordada ya que me gustaría ver un obsequio para el cumpleaños de Alekssander.
Una vez en el centro comercial, me dispongo a buscar aquello que desde que vi me llamo mucho la atención y seria buen regalo para él.
Me doy cuenta de la hora que es y camino hacia el punto de encuentro, veo a lo lejos a mi mejor amiga Annie que camina hacia mí, con su gran cabello rebelde suelto yendo hacia todos lados, pero honestamente le queda muy bien.
—¡Hola! —extiendo mis brazos para darle un fuerte abrazo como si no nos hubiéramos visto en tanto tiempo.
—¡Hola Dari bebe! —se engancha Annie hacia uno de mis brazos, me arrastra a uno de los bancos que se encuentran en la entrada a charlar mientras esperamos a esos dos.
Unos minutos después entran los chicos y como si de una competencia fuera. Los pocos rayos del sol que logran colarse por las puertas les regalan una entrada digna de pasarela, todo es cámara lenta, caminan a la par, en sincronía, retiran sus lentes de sol dejando a la vista esos ojos brillantes con sonrisas cálidas que hipnotizan, los dos completamente de negro, con pantalones de vestir, camisas arremangadas y el cuello a la vista, con ese porte de elegancia que solo ellos pueden tener, y esa cabellera que los hace únicos, así es, ellos son los hermanos Sinclair. Alekssander y Marco.
La magia del momento se rompe cuando llegan a nosotras y abren la boca, específicamente el torpe de Marco.
—Pero que cosa más hermosa ven mis ojos —Marco le guiña un ojo a Annie, no debe hacerla enojar después de romper por accidente su base de maquillaje.
—Cállate loco, sigo molesta —gruñe rodando los ojos, definitivamente sigue molesta.
—¡Oh vamos nena, fue un accidente o no Alek! —Voltea a ver a su hermano quien está atento escuchando todo ya aun lado mío, así es él, una persona algo tímida pero cuando toma confianza no hay quien lo pare —Si, fue un accidente, ¡pero lo tiraste por estar jugando— Menciona sin más!