Hubiera sido yo

Capítulo # 18

CAPÍTULO #18

Darek

Me levante muy temprano como siempre para hacer ejercicio, bañarme y bajar a desayunar, me encontraba algo ansioso por no recibir respuesta anoche, saque mi uniforme planchado del armario para colocármelo, subí las mangas hasta los codos, acomode mi corbata y baje a desayunar, en el comedor se encontraban mis hermanos, Desmond con su traje impecable como siempre y Darién, pues el solo con una ropa casual, al ir a la universidad no tenia que llevar un tonto uniforme como yo.

–Buenos días hermanito –menciona burlón Darién.

–¿Qué tienen de buenos? –Lo miro con mala cara sentándome a su lado y tomando un vaso de leche y una pieza de pan.

–Dariana ya sabe que comes como un niño de 10 años –Ahora es turno de Desmond de burlarse.

–Como sabes su nombre si apenas y la viste ese día –Muerdo mi pan.

–Le conté lo que paso ayer.

–Eres un chismoso.

–Y tu un idiota por dejarla ahí e irte con la fleco –menciona burlón Darién con la boca llena.

–¿La flecos? –menciono confundido.

–Lucy –Rueda los ojos y Desmond le tira una servilleta. –déjame hombre –se dirige a el –Si, por las pestañas postizas que usa, son tan largas que parecen un fleco.

Estaba tomando mi vaso de leche cuando dijo eso fue inevitable no reír lo que ocasiono que tirara la leche por la nariz.

***

Estaba a punto de salir de mi casa, como vivía algo cerca de la casa no necesitaba ir tan temprano, cuando recibí un mensaje de Dariana, me emocione, creí que me respondería los mensajes de ayer, pero en cambio pidió que la pasara a buscar.

Me lleve el carro de Darién, el usaría mi moto, a Dariana no le gustaban las motos, no quería hacerle pasar un mal rato antes de entrar a clases, así que tome el auto y conduje a su casa, estuve esperándola por unos diez minutos hasta que salió y me miro confundida.

–¿Darek? –pregunta con algo de confusión.

–Se hace tarde, sube –Muevo la cabeza señalándole el auto.

–¿Qué haces aquí? –comienza a caminar hacia mí, pero su rostro sigue confundido.

–Vine a recogerte como me dijiste –La miro algo raro y veo que su saco algo húmedo?

–No pedí que vinieras por mi –Niega aun confundida.

–Lindura, pero me mandaste mensaje –saco mi celular del pantalón para buscar el mensaje y mostrárselo.

–Pero…no era a ti. –Se balancea suavemente.

–¿No? –Me cruzo de brazos –Entonces…

–Era para Aleksander…el es quien me lleva siempre –Luego de eso se queda callada.   

–Pues hoy te iras conmigo –Camino al lugar del chofer para subir

–Pero debo esperar a que venga por mi –Se inclina por la ventana del auto.

–Ya es tarde, así que sube –menciono y no sé porque soné molesto.

Veo que duda pero al final se sube, se coloca el cinturón y arranco para manejar dirección a la escuela, efectivamente íbamos tarde, solo espero y nos dejen tomar la primera clase, que por cierto, seria con el profesor del examen.

La miro de reojo, va peleando con su saco y haciéndole algo, no lleva corbata y esta toda despeinada, se me escapa una risa que fue mala elección porque después de eso me voltea a ver molesta

–¿Por qué te burlas? –replica molesta.

–Lo siento, es que… –No encontré escusa para eso.

–Deja de reírte mejor –estaba molesta por alguna razón.

–¿Qué tienes? –pregunto curioso y dudoso a la vez.

–Mi saco esta sucio, no encontré mi corbata y tire mi desayuno –escucho un largo suspiro proviniendo de ella.

–Cuando lleguemos ve a buscar algo de desayunar entonces –la veo de reojo.

–No dará tiempo, pero eso no importa, solo espero que me dejen pasar.

–Si te dejaran.

Conduje algo rápido para llegar a tiempo, me estaciono algo lejos ya que los lugares cerca de la entrada estaban ocupados.

Cuando bajo Dariana la pare, deje mi mochila sobre el carro, me quite mi saco y se lo puse.

–No queremos que dejen a la niña sin entrar a clase –Le sonrió acomodando el saco.

–Supongo que gracias –Veo como sus mejillas se tornan coloradas, muy bonito.

–Lindo –pienso y quito mi corbata para ponérsela a lo que ella se sorprende.

Acomodo el cuello de la camisa, le ato la corbata, el saco le quedaba largo, pero cumplía la función, al verla con mi saco me entraron ganas de verla con alguna playera mía, sus mejillas estaban coloreadas de un lindo tono rosa, acomodo su cabello hacia atrás para que no estuviera tan despeinada, me dieron ganas de besarla, no lo hice claro, pero las ganas seguían ahí.

–Ya, camina –digo brusco pero nervioso a la vez

–Gra…gracias, bye –dice alegre y se va.




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