Hubiera sido yo

Capítulo #40

CAPÍTULO #40

 

Derek

Puta mierda, esta semana ha sido un total caos sin contar la incomodidad cada que Dariana y yo debemos cruzarnos en el gran salón para preparar las cosas, es jueves para ser exactos las once con cincuenta y cinco minutos, tenemos toda la mañana terminando de acomodar los últimos detalles, me he topado con ella mas de lo que desearía y justo ahora me dirijo a una de las bodegas de la escuela por material de limpieza, porque aquí a la bonita se le ocurrió ser orgullosa y cargar con todos esos botes de pintura ella misma los cuales termino tirando…

–No tienes porque acompañarme si fue mi error –Camina por delante de mi sin si quiera mirarme.

–Aunque no quisiera debo, porque fue mi área asignada donde derramaste todo –trato de hablar normal sin mostrar como mi estúpido corazón late despavorido.

Nada, ni una palabra más se volvió a escuchar en todo el camino ni de regreso. Todos teníamos hasta la una para acabar e irnos a nuestra casa a descansar o comprar lo que hiciera falta a excepción de nosotros dos, ya que nos vieron limpiando el desastre de ella, aprovecharon para que limpiáramos todo aquello que faltaba y otra vez nosotros solos sin mencionar una palabra.

Había estado antes en silencio con ella, pero nada como esto, es demasiado incomodo, puedo decir que siento el aire melancólico y oscuro o es mi cabeza que esta alucinando por tantas cosas que me meto.

–Lo lamento –pronuncio sin mirarla, apretó la bolsa negra entre mis manos esperando una respuesta, soy tan cobarde que no puedo voltear.

Nada otra vez, no responde, así que la encaro, no esperaba que estuviera viéndome así como lo hacía, mas bien esperaba que comenzara a caminar fuera del salón, pero verla ahí parada, con esos ojitos asustados y sus manos temblorosas me oprimió el corazón.

–Dariana, quiero pedirte disculpas –Doy un paso hacia ella pero retrocede aun sin dejar de mirarme, tenia parte de su falda y piernas un poco mancadas de pintura y su blusa color pastel llena de polvo.

–Tenemos que terminar de limpiar, no te distraigas –Sigue sin quitarme la mirada, vuelvo a dar un paso hacia delante y retrocede, suspiro con cansancio, deseo remendar mis actos y al menos disculparme.

–Debo decirte todo, el porque me fui, el porque te deje sabiendo que era importante para ti –Suelto la bolsa y limpio mis manos en la parte trasera de mi pantalón.

–Ya lo has dicho, fuiste importante pero ya no mas –Su voz es firme y dura, por fin se voltea para seguir con su tarea.

–No quise irme, ni mucho menos dejarte –Aprovecho para caminar hacia ella.

–Mira… –Pasa sus manos sobre su cabello en forma de frustración –Ya paso, te fuiste, me dejaste sin explicación alguna y no las deseo, así que mantén tu poca conciencia tranquila y deja de interrumpir mi trabajo que ya quiero regresar a mi casa.

–No creo que no quieras saber la verdad Dariana –Vuelvo a caminar hacia ella, no espero darme por vencido, debe escucharme.

–Lo quise, pero desde hace mucho que dejo de interesarme.

–Lamento por no responder antes de irme, quise decirte antes de que saliera y te enteraras por alguien mas –Bajo la cabeza con pena.

–Deberías lamentar no tener huevos para hablarme a la cara con la verdad y a tiempo –Me sorprendo por las palabras que uso, veo que esta enfadada, quiero caminar hacia ella. –Ni se te ocurra, –Me quedo quieto en mi lugar mirando como  me apunta con la mano par que no siga caminando– no fuiste capaz de hacerlo en un principio, para que hacerlo ahora, ya nada de eso importa, me dolió demasiado, me rompiste el corazón de la peor manera, fuiste un cobarde por no hablar con la verdad y mejor huir como un cobarde –Su rostro se torna ligeramente de un tono carmesí por el enfado– no te importo ni un poco el cómo pude sentirme.

–Claro que me importo, siempre pensé en ti, en lo que podía causarte y en el error que cometí –Me rindo, me siento tan miserable al ver su expresión de decepción que le cause.

–No es verdad, deja de negarlo, no se ni porque traes tus falsas disculpas, no son necesarias, no eres necesario ni lo serás nunca, deja de sentirte importante, lo fuiste en su momento, me destrozaste en aquel tiempo, me sentía usada y miserable, pero ya no, me di cuenta de que no debo de sentirme mal por un idiota que no vale la pena y lo único que sabe hacer es llenarse de vicios. –Su mirada cambio de un segundo a otro, ella realmente me odiaba, sus facciones eran de enojo y rencor. –Ya te superé, hay demasiadas personas buenas a mi alrededor como para sufrir por una persona como tú.

–Claro, ahora estas con el perfecto de Aleksander –menciono con algo de enojo haciendo un pequeño movimiento con mis manos.

–No eres el único chico adinerado, con un carro de lujo y buen físico a mi alrededor, pero la diferencia entre tu y él –serie con desprecio alzando ligeramente su ceja derecha para luego cruzarse de brazos. – Es que no es un cobarde, que sabe lo que quiere y nunca dañaría a nadie, sin mencionar su enorme corazón y que lo que tú haces llamar virtudes el te supera sin poner mínimo esfuerzo. –Me quedo callado procesando sus palabras, se voltea dándome la espalda para caminar a la salida sin decir una palabra más.




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