La prometida de Jìnhéng, Sù Meiyíng, no se iba a quedar con la curiosidad de saber quién era ese chico, y como a ella nada se le escapa, se prepara para preguntar.
– Jìnhéng, se podría saber ¿quién era ese chico? – pregunta con fingida inocencia.
– No es nadie importante – responde con un tono seco.
Nunca le ha gustado que la gente se meta dónde no la llaman y más si esa persona es Meiyíng, quien es alguien que quiere saber todo de la gente, y eso lo encluye a él.
Meiyíng, no dijo nada más, le quedo claro con la respuesta de Jìnhéng, pero por ahora se conformaría de que no es nadie. Mientras se dirigían hacia la salida, Jìnhéng recibe una llamada de su padre, y si llamaba era para nada bueno, no podía colgar y si lo hacía, el regañó sería aún más, sin más suspiro con resignación y contesto.
– Jìnhéng, ¿donde estás? – pregunta con ese tono de molestia – no puedes dejar tu trabajo a medias, eso sería muy irresponsable de tú parte.
– Padre, estoy con Meiyíng – responde con clara irritación.
– Ah, fueras dicho antes, pensé que estabas con esa mala influencia – su voz cambio a una de alivio y genuina emoción.
– Si te refieres a Yanshēn, te digo que lo respetes – su expresión cambia a irritación y su voz sonando con cero respeto – él no es una mala influencia.
Su padre del otro lado de la línea, bufa con burla – Como sea, no voy a darle respeto a semejante persona como él, en cambio, saluda a la señorita Meiyíng de mi parte.
Meiyíng estaba al lado de Jìnhéng, lo suficiente para que escuchará la conversación – No hace falta, ya escucho, como siempre – la mira mientras habla en tono insinuante.
– Me alegra de que hubiera escuchado, por cierto quiero hablar un asunto sobre...– Jìnhéng cuelga, importandole poco, sabría que su padre lo estaría maldiciendo.
Una vez que terminó la llamada, camino hacia la salida, con Meiyíng atrás siguiéndolo, Huó Chéng, su asistente lo espera pacientemente fuera del auto, pudo ver a la distancia que su jefe no venía de buen humor. Meiyíng fue la que primero subió, después Jìnhéng, no se hablaron para nada en el camino hacia la empresa, pasaron por la empresa del padre de Meiyíng que quedaba cerca de la de su padre, Jìnhéng al llegar a la empresa, la secretaria de su padre lo esperaba pacientemente afuera, con expresión nerviosa, al verlo se apuro a atenderlo. No hizo falta hablar para que Jìnhéng supiera que su padre lo necesitaba, tomo el elevador hacia el piso 9, donde quedaba la oficina de su padre, entro a la oficina sin mucha gana y se detuvo un metro de distancia del escritorio, su padre volteo lentamente la silla, lo miro fijamente, con un gesto de mano le pidio que se sentará en el asiento de al frente, Jìnhéng se negó con un gesto de la mano, su padre tomo un respiro, lo suficiente para que le quedará claro a Jìnhéng que no estaba de humor.
– Jìnhéng, se que sabes lo que te voy a decir – la oficina quedo en un silencio tenso – y sabes muy bien que no permetire que hagas lo que te de la gana en esta empresa.
Jìnhéng lo miro fijamente – Entonces ¿para que me pediste que trabajará aquí? Si vas a mantener quejandote de mi todo el tiempo – su voz sonaba acusatoria, su miraba seguía en él.
– Jìnhéng, desde el momento que te pedí que trabajarás en esta empresa, era por qué quería que supieras que era trabajar, ser alguien importante en nuestra sociedad, obtener respeto por los demás y un legado – quedó un silencio, seguido de un suspiro profundo.
– Pues te equivocaste, yo no quiero nada de eso, no soy mi hermano, yo se que lo haces por conveniencia, por qué quieres ser respetado de lo que ya eres, quieres extender tu dominio por qué solo quieres poder – Jìnhéng se acercó unos pasos más y su voz se bajo un poco de tono – pero conmigo no, no voy hacer lo que te venga en gana con mi vida, trabajo por mi madre, después de todo, siempre las quejas caen en ella, estoy con Meiyíng por ella, para evitar más problemas que tenga que resolver...– se detuvo y suspiro – me day igual que seas mi padre, por mi, me podrías hechar, me daría igual...¿sabes por qué? Por qué no significas nada para mí.
Con esas últimas palabras, Jìnhéng se retiró, dejando la puerta entre abierta, su padre por otro lado, quedó en silencio, con una expresión de total decepción, preguntándose qué estaría pagando para merecer un hijo cómo asi. La secretaria entro algo nerviosa por el ambiente, se acercó al escritorio, tomo aire y se intentó relajar.
– Señor Zhènhuá, el personal en la recepción, ha renunciado – la secretaria dejo la carta de renuncia en el escritorio.
Zhènhuá lo tomo y después lo volvió a dejar en el escritorio, le daba poco quien faltará – consigue cualquier persona, no importa, con tal que cumpla.
Jìnhéng por otro lado, ya se había ido de la empresa, dirigiendose al apartamento de su amigo, el cuál lo escucha en todo, el camino al apartamento de su amigo era corto, por lo que no se demoró en llegar. Llega a la puerta 122, le dió leves toques, adentro se escucho pasos apurados, después la puerta se abrió a medias su amigo lo miro con que ya sabe lo que va decir. Yanshēn estaba sentado en su gran y exagerado sofá de terciopelo, con un vaso de whisky en mano, mientras miraba a su amigo quejarse de lo irritante que era su propio padre, claro que ya se había acostumbrado, cada queja era diferente pero era del mismo tema, Meiyíng ésto, papá lo otro, era alguien que sabía las cosas más profundas de Jìnhéng.
– ¿Cuando vas a conocer alguien de quien no te andes quejando? – lo miro con ojos entrecerrados, Jìnhéng lo miro fulminante – solo pregunto.
– Ésto no es de quejas, son algo que me irrita demasiado, no se cómo quitarmelo de encima por completo – daba vueltas pensando.
– ¿A no? Pensé que vivías quejandote, hasta de respirar– toma un sorbo de whisky, disimulando.
– ¿Vas a seguir burlandote de mis asuntos? – lo señala con un dedo acusador.
– No me culpes a mí, tu eres el que viene a quejarse, a eso siempre vienes, como si yo fuera el que resuelve tus problemas familiares – deja el vaso en una mesita de noche que quedaba en frente del sofá