Huellas

La melodía por segunda vez

Caminaba lentamente, sumergida en un sinfín de pensamientos, se visualizaba distraída, lejos de la realidad, pequeños varios choques y llamadas de atención recibía, por no encontrarse concentrada al cruzar la calle. Cuando ya se acercaba a su destino en este caso, la universidad, de pronto escuchó la misma perfecta melodía que había escuchado días atrás, imposible de olvidar y confundir, sin importar lo distraída que iba, la reconoció inmediatamente, levantó la mirada buscando al emisor de la sinfonía y efectivamente se trataba de el mismo joven ojos claros, misterioso que había conocido en aquella fiesta, no contaba con encontrarlo cantando otra vez, ¿ Por qué antes no había notado su presencia, si solía hacerlo como rutina?

Lo observó unos segundos y trato de continuar con su camino sin llamar su atención, mientras el joven se encontraba cantando y emitiendo melodías de una brillante guitarra; pero su intento fue casi impredecible, intercambiaron cómplices miradas, el joven le regaló una sonrisa coqueta. Imposible que Amy no se sonrojara, pero atenuó camino a su destino, mientras el joven continuaba con su llamativo show.

Intentando de prestar atención a sus clases se pasó varias horas en un salón de clases, escuchando temas que solo lograban aburrirla aún más. Al termino de clase fue a la biblioteca, aprovechaba cuando no había trabajo, en leer, seleccionaba obras de sus autores favoritos, en los que destacaban Cohelo, Cortázar, Cuauhtémoc, entre otros. Esas horas eran las que disfrutaba con intensidad.

Al termino de ese día, se volvió a encontrar con el joven, esta vez ya no se encontraba cantando ni tocando la guitarra, se ubicaba en un pasillo con un gran grupo de jóvenes, las carcajadas se escuchaban a distancia.

-Ellos, sí que disfrutan-Pensó

Efectivamente, ese grupo lo conformaban los más populares de la universidad, disfrutaban al máximo, muy buenos organizadores de fiestas y todo vinculado a la diversión.

 

- ¿Disculpa como ubico el área de administración?

El sonido de la voz interrumpió su concentrada vista en aquel joven y el susto fue alto, tanto que terminó soltando los libros que llevaba con ella, cuando alzó la mirada percibía miradas sobre ella, para su gran asombro quien la ayudaba a levantar los libros que yacían el n el suelo, era aquel muchacho, escuchaba bullicios, que juraba eran ella el tema de burla en ese momento.

-Aquí tienes-su voz era tan imponente

-Y tranquila no pasa nada

Era imposible que no se sonrojará, quiso decir gracias, pero sentía que la voz le temblaba

- Eres tan tímida, que seguro este momento lo recordaras como anécdota, ¿Qué pasa?, tranquila, esto nos sucede a todos. -Dijo todo eso en tono de burla

-Muchas gracias por la ayuda, con permiso –Al fin pronunció palabra

-No es posible que te pongas a si

Ella solo necesitaba salir de allí, y tratar de olvidar tan vergonzoso episodio, y ahora se sentía peor, por sentir la burla de aquel joven, se repuso y trató de seguir su camino lo más rápido posible, al bajar los escalones sintió la presencia de alguien siguiéndola.

- ¿Por qué me estas siguiendo? - Con mucho valor pronunció  

-Olvidaste un libro, por salir casi despavorida-Contó señalando lo que traía en su mano

Amy por la vergüenza no había notado que dejo olvidado un libro, agradecía que se lo haya devuelto pues no era de su pertenencia, y no sabría qué hacer si no lo encontraba.

-No sabes cuánto te lo agradezco

-Me debes un favor entonces- dijo de manera sarcástica

-Claro que no, ya déjame ir

-Tranquila, Amy

Un chico tan popular recordaba aun su nombre, eso era ya, algo prodigioso

-Me aceptas un jugo, señorita

Pero que terco era, ya le había dicho que tenía prisa, no quedo de otra que aceptar, la propuesta. Observaba su sonrisa, era sin dudarlo la más tierna que había presenciado.

-Ya puedes dejar de temblar, relájate

Su nerviosismo se notaba a kilómetros, su deseo de salir corriendo estaba muy lejos de ser cumplido, y se encontraba ahí con el joven más popular, sin saber que decir.

- ¿Cuéntame, que tal tus clases hoy? - pregunto mirándola fijamente

-Fatal- dijo casi sin pensarlo

- ¿Por qué?

-temas complicados

-No pareces muy entusiasmada, ¿Por qué decidiste ingresar a esa facultad?

Ahora estaba más confundida y nerviosa que hace unos minutos, sin saber que contestar ante tal pregunta. Cada día de clase era asfixiante para ella.

-Simplemente porque si- al fin respondió

-Esa no es una respuesta convincente, tranquila no te pongas nerviosa otra vez

Rieron juntos

-Traes contigo varios libros interesantes- agrego para aplacar el momento

-Sí, es algo que disfruto, soy voluntaria en la biblioteca general- Y la emoción de sus palabras, sus ojos la reflejaban




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