Segundo año de universidad
Para año nuevo Taemin debió ir con sus padres lo que significó estar separados. No quería ser pesimista, pero empezar el año separados ya era una mala señal para mí.
Con la llegada de este nuevo año y segundo semestre debíamos escoger en qué tipo de danza nos íbamos a especializar. Taemin amaba la danza contemporánea, sin embargo, eso no era lo que más llamaba mi atención. Ese fue el primer momento en que las cosas comenzaron a fallar.
El no estar en las mismas clases nos quitaba mucho del tiempo que pasábamos juntos, a eso debíamos sumar que, al ser de los mejores, nos pedían ir en ayuda de algunos alumnos de primero. Por otra parte, mis padres no podían enviarme la misma cantidad de dinero así que comencé a trabajar en un pequeño estudio cercano a la universidad.
Estábamos llegando a mediados de año cuando uno de mis compañeros me avisó que Taemin se había desmayado en su clase de la mañana. Me fui lo más rápido posible hasta la enfermería de la universidad. Mi alma pareció volver a mi cuerpo cuando vi que Taemin estaba en una camilla sosteniendo una bolsa de hielo contra su cabeza.
_ ¿Qué pasó Minnie? –Tomé su mano y me senté junto a él-
_ El chico... -Comenzó a decir la enfermera, pero Taemin la interrumpió, mientras se lanzaba a mis brazos-
_ ¡Fue una descompensación! –Se separó de mí para luego darle una extraña mirada a la mujer-
_ Debe alimentarse de mejor forma, les recomendaría ir al doctor.
_ Gracias, pero ya me siento bien. Hobi, amor, ¿me ayudas a volver a mi habitación?
_ Claro –Respondí confundido ante toda la situación-
Desde el día en que Taemin se desmayó todo se volvió aún más raro. Me esquivaba la mayor parte del tiempo, las pocas veces que podía salir a pasear o pasar tiempo sin hacer nada, él no tenía tiempo.
Llegué a pensar que ya no me quería y me estaba engañando. El hecho de que pasara tanto tiempo con Minho no ayudaba a esas historias que creaba mi mente.
Un día no lo soporté más así que fui hasta la facultad de Minho y lo intercepté en uno de los pasillos.
_ J-Hope –Así me decía la mayoría de mis conocidos en la universidad- ¿Qué haces aquí? Taemin no está conmigo.
_ No busco a Tae, quería hablar contigo.
_ Claro, dime.
_ ¿Sabes qué le pasa a Tae últimamente? –Vi como apretaba los libros en sus manos, como señal de nerviosismo-
_ ¿A qué te refieres?
_ Nunca tiene tiempo para mí, me esquiva, no quiere hablar y se lo pasa pegado a ti... de hecho, me asombra que no estén juntos ahora.
_ ¿No estarás insinuando que Tae y yo...? –Dejó la pregunta a medias-
_ No lo sé, dímelo tú. Tú eres quien pasa la mayor parte del tiempo con mi novio. –Sabía que no debía atacar de esa forma a Minho, pero la situación me estaba superando-
_ J-Hope, también eres mi amigo y Taemin jamás te haría algo así.
_ ¡Lo sé! –Grité frustrado- Pero ya no sé qué pensar.
_ Verás, solo puedo decirte que Taemin está pasando por un momento difícil. Debes hablar con él.
_ ¿Qué le pasa? –Lo miré preocupado- ¿Es algo malo?
_ No me corresponde decirte, ve y habla con él.
_ Está bien, muchas gracias Minho.
Ese día estaba decidido a ir con Taemin y no dejarlo salir de su habitación hasta que me diera respuestas claras. Sin embargo, no todo es como uno quiere y mi jefe me obligó a tomar una de las clases de la tarde así que debía estar en la academia hasta tarde.
Ese día llegué muerto a mi habitación, nisiquiera tenía la fuerza necesaria para tomar una ducha. Mi compañero no estaba así que, con la poca fuerza que me quedaba, llegué hasta la cama y me tiré en ella.
El incesante sonido de mi celular me despertó. Primero pensé que se trataba de la alarma, pensando que me había quedado dormido y llegaría tarde me levanté de inmediato. Vi las cortinas abiertas, todavía estaba oscuro. Tomé el celular. Las dos de la madrugada.
Al ver el nombre en la pantalla el sueño me abandonó por completo y contesté.
_ ¿Minie? –Hablé preocupado-
_ Buenas noches, soy la enfermera que atiende a tu amigo. Eras el último número y el chico no dejaba de gritar tu nombre...
_ ¿Enfermera? –De qué mierda estaba hablando-
_ ¿Puedes venir...?
_ ¿Cuál es la dirección?
Una vez con la dirección, tomé las llaves de mi pequeño vehículo y conduje hasta el lugar que había nombrado la mujer. No entendía nada. Por qué Minie estaba en un hospital y por qué me llamaban a esta hora.
Llegué a un pequeño edificio que ni siquiera podía considerarse hospital. El lugar se veía bastante feo, con algunas mujeres sentadas en cualquier parte, una recepcionista que se demoró demasiado en darme la información que necesitaba.
Llegué al cubículo, separado por una simple cortina, que me habían indicado. El grito de Taemin me estremeció. De un golpe quité la cortina que nos separaba.
La imagen frente a mí me dejó en shock, pero los gritos de mi novio me devolvieron a la realidad. Corrí a su lado para tomarle la mano.
_ ¡No puedo! ¡No puedo! ¡Duele mucho! –Gritaba una y otra vez-
_ Todo va a salir bien. –Dije a pesar de no estar seguro-
_ ¡Me duele! ¡Sácalo! Por favor. –Gritó entre lágrimas-
_ Respira, te juro que va a parar.
_ Chico, no puedes quedarte aquí. –La mujer me empujó, pero no solté su mano-
_ No me voy a separar, está así por su culpa.
_ Él sabía los riegos, ahora déjame hacer mi trabajo.
_ ¡No me dejes solo! –Estiró su mano, pero no pude seguirlo-