¿huir de Qué?

Capítulo 5

Ya llevo una semana aquí, anoche recibí el primer mensaje de Melanny. Me decía que había estado desconectada de todo y me proponía que nos reuniéramos para desayunar el día de hoy. Iremos a un café que se encuentra a unas pocas manzanas del edificio; me venía bien y así me iba acostumbrando a la ciudad.

Decidí ir bastante sencilla: me puse unos wide leg de color gris, una camiseta de la merch oficial de Mercedes de la F1, una chaqueta negra encima y mis tenis Adidas blancos favoritos. Dejé el cabello suelto ya que lo había lavado esa mañana y ya no tenía tiempo de secarlo.

Llego al lugar según las indicaciones de Google Maps. Por suerte la ubicación era precisa, porque si no, me hubiera perdido de seguro. Entro a la cafetería y veo a Melanny sentada revisando el celular. A diferencia de mí iba más arreglada con un vestido azul veraniego corto. Al levantar la vista me ve llegar; se levanta de su asiento y voy hacia ella. Nos saludamos con un fuerte abrazo.

—¡Hola! ¿Cómo estás? —pregunta ella con un chillido de emoción en cuanto me suelta.

—¡Yo muy bien! ¿Y tú qué tal? —respondo, contagiada de su emoción.

—Cansada de todo. Tengo mucho que contarte, pero muchísimo. ¿Y tú qué tal te la estás pasando en esta primera semana?

—Bien, ya he pasado por algunas cosas, pero estoy bien —digo algo apenada.

—Lo entiendo, estoy igual que tú, creo. Al final ya no viviré con mi hermana, no soporto sus reglas desde el primer día, así que… ¡adivina dónde voy a vivir! —exclama levantando las cejas con picardía.

—¿Dónde? —pregunto.

—¡Seremos vecinas, viviré en la misma residencia en la que te estás quedando!

—¡Noooo! —digo totalmente emocionada.

—Y no solo eso: ¡voy a estudiar Psicología en la misma universidad que tú!

—¿Me estás jodiendo?

—¿Qué?

—No, nada… es solo una expresión —digo restándole importancia con un gesto de la mano—. ¿De verdad vas a estudiar ahí? ¿Pero cómo sabes a qué universidad voy a ir?

—Lo vi en un folleto tuyo cuando estábamos en el avión. Y eso no es todo: voy a ser tu vecina de planta, porque pedí el departamento justo al lado del tuyo.

—¿Quéeeeee? —digo perpleja.

—Por eso andaba tan desaparecida, estaba liada con los trámites de la mudanza, la inscripción en la universidad y la solicitud para la residencia. Por suerte pude resolverlo todo en una semana; me mudo el sábado antes de iniciar las clases.

—Sigo sin creerlo.

—Pues debes creerlo —dice mientras me guiña un ojo—. ¡Pidamos un café ya y seguimos poniéndonos al día!

Después de hacer el pedido y de que nos traigan nuestras tazas, me animo a preguntarle algo que nos podría servir muchísimo a ambas:

—Oye, ya que vamos a ser vecinas… tienes que saber que el internet ahí no funciona muy bien. Yo quise poner un Wi-Fi propio, pero como soy estudiante extranjera, no me permiten contratar el servicio todavía.

—¿Y quieres que lo contrate yo para que lo usemos juntas? —pregunta ella, leyéndome el pensamiento.

—Bueno, si no es mucha molestia…

—¡Hecho!

—¿De verdad?

—Sí, ¿por qué no? Era una de las cosas que ya tenía pensado hacer.

—¡Gracias de verdad! Podemos pagarlo mitad y mitad.

—De acuerdo. Ahora, vecina, ¡sigamos disfrutando de este delicioso latte!

----------Q------------

La salida me vino bien. Ver a Melanny y saber que ahora vamos a ser vecinas es algo que me levanta muchísimo el ánimo. Mientras voy de regreso al edificio, con los auriculares de cable puestos y con Temporary Fix de One Direction sonando, me dan unas ganas de bailar por la calle, pero la vergüenza puede más conmigo; no quiero que nadie me vea. Termina esa canción y empieza a sonar Bad Romance de Lady Gaga otra vez. He escuchado este tema tantas veces esta semana y no me canso para nada, me sube la energía al instante. Abby me había mandado un mensaje diciendo que me ha llegado un paquete, así que pasaré por su oficina primero al regresar al edificio.

Entro justo cuando la canción está por terminar. Menos mal, porque ya no aguanto las ganas de cantar a todo pulmón. Como no veo a nadie en el recibidor, decido entrar para esperar a Abby en su oficina, caminando y cantando ya completamente a mi gusto:

J'veux ton amour, I don't wanna be friends (oh-oh-oh-oh-oh-oh) I don't wanna be friends (oh-oh-oh-oh-oh-oh) Caught in a bad romance I don't wanna be friends (oh-oh-oh-oh-oh-oh) Want your bad romance

—¡Hija de la re mil puta! —Me llevo un susto enorme al ver a alguien adentro. Creía que no había nadie ¡y yo cantando como loca!

—Disculpa —le digo algo tímida al chico que está sentado al lado de la mesa mirándome con una ceja levantada. Aunque, mirándolo bien, creo que es… el imbécil de la vez pasada.

—No te disculpes, estabas en tu mundo —dice él, restándole importancia.

—Creí que no había nadie. Bueno, no había un alma cuando entré.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.