Cecilia es alguien completamente rara. Mira que reírse en un momento tan serio, como estar con el pie lastimado…
Encima tuve que cargarla. Bueno, a decir verdad, no me costó tanto: la tía no pesaba nada, así que me sirvió de ejercicio. Pero también tuve que aguantar esa musiquita que salía de sus audífonos —creo que eran de One Direction, no sé la verdad, lo voy a buscar después—.
Aguantar eso y su aroma fue demasiado. Lavanda. Era difícil concentrarme en subir las escaleras y no caernos con ese olor en mis fosas nasales; joder, sí que olía bien. Y su apartamento, en especial su habitación, está lleno de pósters de personajes ficticios de películas, series y esas boybands.
Sí que es una tía rara.