Humanoides: La marca de la mutación | libro 1|

El Novato de Mutante

Estoy con McCallister mirando el atardecer en el lago, cuando de repente el lago se vuelve rojo. Me acerco al lago, y no te que el lago está lleno de sangre. A continuación alzo la cabeza para mirar McCallister y veo que tiene la mitad de su rostro lleno de sangre y su piel está cortada. Lo miro con horror y tristeza. Miro el lago una vez más. Me mira y me tiro al lago…

Me despierto de golpe y miro para todos lados. El pulso se me acelero. Me paso la mano por la frente y siente que mi rostro está caliente. Miro a McCallister que sigue dormido. A continuación lo abrazo y lo acaricio. Trato de volver a dormir, pero la pesadilla sigue rondando por mi cabeza.

Me acurruco junto a McCallister y respiro su aroma por un buen rato. Me duermo, pero no por mucho.

Me despierto en cuanto sale el sol. Son las 6:30 a.m. para cuando me levanta de la cama.

– ¿Hey que haces levantada tan temprano? – me pregunta mi novio.

No le prestó atención. Me toca el hombro izquierdo y digo:

– ¡Carter!

Me doy vuelta y lo miro.

– No podía dormir. Tuve una pesadilla. – Le comento mordiéndome la uña.

– Fue solo una pesadilla.

– ¿Y qué tal si no lo es?

– ¿Qué soñaste? – Lo miro por unos segundos y dijo. – Con un lago rojo, estabas ahí. Tu cara estaba cubierta de sangre y tenías rasgada… la piel – Le cuento tocándome la cara para mostrarle donde era. – Y eras un humanoide. – agrego nerviosa. – Me tiratas al lago y desperté.

Me agarra la cara y me la acaricio.

– Car, fue solo un sueño. Jamás te haría daño. No lo dudes ni un segundo. Eres lo más importen que tengo. – Me dice. Lo bese por un buen rato – Eres lo único que me importa. – añade.

Lo miro y le acaricio el cuello. Contemplo esos ojos color miel medios almendrados que tenía. Lo beso.

Desayunamos y me percato de que tengo que ir por Phoebe. Al terminar de desayunar la voy a buscar. Toco la puerta e Ian me abre.

– ¡Llegas tarde! – me dice con algo de enfado.

– Lo siento, no volverá a pasar. – me disculpo– No he dormido bien. – comento.

– ¿Quieres pasar? Phoebe estará lista en unos minutos. – Me dice

– Sí. – Le respondo

Paso y me quedo ahí. Hay un silencio incómodo.

– ¿Qué paso? – me pregunta Ian al cabo de unos segundos.

– Porque debo responderte.

– Solo trató de ser amable. Si hace mucho que no tenemos una conversación.

Lo miro con cara de pocos y digo:

– Soñé con un lago rojo, McCallister estaba ahí, su cara estaba cubierta de sangre y tenía rasgada… la piel, era un humanoide. – Digo nerviosa. – Me tiro al lago y desperté. – añado

– ¿Y eso te asusta?

– Sí, sé que debe significa algo, pero no sé qué signifique.

– Temes quizás a matar a McCallister, después de todo eres humanoide mutante. Una especie peligrosa.

Ante eso pongo mala cara e inclino la cabeza

– Al único que puedo llegar a matar es vos…

– Tranquila, no lo decía en serio. Mira es solo una pesadilla. No significa nada. – Me responde.

Lo miro e hice una mueca. En ese momento baja Phoebe quien corre hacia mí me

– ¡Mami! – Me abraza y le digo.– Saluda a tu padre y vamos.

Phoebe abrazo a su padre y le da un beso en la mejilla. Cruzamos y entramos a la casa.

– ¡Hola, Papá! – Le dice a McCallister.

McCallister le sonrío por eso y le pregunto:

– ¿Ahora soy también tu padre?

– Sí, mi segundo Padre. ¿Puedo llamarte papá McCallister?

– Sí, – le dice con beso en la frente – ve a dejar tus cosas en la habitación – agrega McCallister

Mi novio me mira con una sonrisa vacilante

– ¿Le has dicho algo?

– No, le he dicho nada. Ella sola quiso decirte eso.

– No lo esperaba, soy padre. – dice contento.

Me rio por la forma que lo digo, lo besé y le digo:

– Si, segundo padre, tiene dos.

– Sí, es raro, pero aceptable.

De pronto suena la alarma de precaución. Enciendo el televisor y veo a un hombre en la puerta. Está tratando de entrar. Me parece conocido y corro para dejarlo entrar.

Al abrir la puerta, sonrió al reconocerlo. Sin pesarlo lo abrazo. Él también me abraza. McCallister nos mira raro y celoso por eso.

Salvador lo mira y pregunta:

– ¿Quién es?

– Salvador, te presento a mi novio McCallister – Lo presento –McCallister, mi primo Salvador Hessen. – Añado.

Los dos se miran y se estrechan las manos.

– ¿Y dónde está Tony y los demás? – Pregunta.

– Aquí mismo. Ven tienes que saludarlos. – Le digo tomándole de la mano.

Golpeo la puerta de la casa de mis padres y mi madre atiende. Al verlo lanza un grito de alegría. Lo estruja e con fuerza.

– Salvador, tanto tiempo. – dice aun abrazándolo – ¡Tony, ven rápido mira quien esta acá! – Grito mi madre. – Ven Pasa. – Lo invita.

Salvador entra y mi padre sonríe al verlo. Lo abrazo amistosamente y dice:

– Salvador, cuanto has crecido, eres igual que tu padre. – Mi primo sonrió y dice– Me da gusto verlos. ¿Dónde están Caleb y Keylen?

– Ya sabes en sus cosas, ahora los llamo.

Mi padre los va a llamar y mi madre enseguida abre la boca:

– Has cambiado tanto, la última vez que te vi tenías 13 años y ahora mírate eres todo un hombre y muy atractivo.

– Gracias, Tía – responde con timidez.

– ¿Cómo está tu madre? hace mucho que no la veo. ¿ha venido contigo?

Salvador pone mala cara.

– Ella falleció, hace 5 días. – Mi madre pone cara triste y lloro.

– Salvador. – Digo Abrazándolo. Me cae lágrimas.

Mi tía Madeleine ha fallecido también, no puede ser. No tengo a mis tíos paternos. Mi tío murió de un infarto a los 55 años y ahora mi tía, que injusta es la vida.

McCallister me abraza y me consuela. Mis hermanos vienen y abrazan a Salvador. Mi mellizo quien se ha enterado por mí cuando le trasmito mis sentimientos dice:




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