El Imperio Romano construyó caminos enormes, acueductos impresionantes y estructuras que todavía existen miles de años después.
También se limpiaban los dientes con orina.
La dualidad humana nunca falla.
Los romanos descubrieron que el amoníaco ayudaba a blanquear los dientes. Y como la orina contiene amoníaco…
bueno.
Ya puedes imaginar el resto del plan.
Algunas mezclas dentales incluían:
cenizas,
huesos triturados,
carbón,
conchas,
y sí… orina humana.
Incluso existía comercio de orina. La gente la recolectaba y la vendía porque también servía para limpiar ropa y otros objetos.
Sí.
La economía romana literalmente incluía pipí premium.
Imagínate intentar coquetear después de lavarte la boca con eso.
“Tus ojos brillan como Roma.”
Y tu aliento destruyendo emocionalmente a toda la habitación.
Lo peor es que para ellos tenía sentido. En comparación con otras cosas de la época, probablemente parecía bastante avanzado.
La historia antigua está llena de momentos donde los humanos sobrevivieron únicamente gracias a sistemas inmunológicos construidos por el mismísimo caos.