Hurricane

Capítulo XII

Heather's PDV.

-Tengo que irme ahora o mamá me matará. -dijo Michael al cabo de unos minutos levantándose del sofá.

-Sí, es tarde, llamaré a un taxi. -fui a la cocina en busca del teléfono.

Marqué el número de este y estaría en el edificio en un par de minutos.

-Michael, ¿significó algo para ti?

¿Me besarías otra vez? ¿Sentiste algo al hacerlo? ¿Qué procede después de esto? Esas y muchas preguntas más rondaban en mi mente e ingenuamente esperaba que todas tuvieran respuesta.

-¿Qué cosa? -frunció el ceño.

-El beso. -respondí desconcertada.

-Oh, Heather. Fue sólo un beso ¿no es así? -rió.

-Ah, sí claro. -reí nerviosa.

Y vaya que fui muy tonta e ingenua al creer que un beso puede ser más que eso, un beso. Incluso para mi varios besos del pasado no significaban nada.

-Creo que ha llegado el taxi. Nos vemos luego, bonita.

Besó mi mejilla y cerró la puerta.

¿A qué intentaba jugar Michael?

(...)

-Y bien, ¿estás lista para hoy? -preguntó Phoebe.

-¿Lista para qué? -entre cerré los ojos.

-¿Cómo que para qué? Hoy es la primera reunión del grupo. -susurró.

Nos encontrábamos en pleno salón de clases y no podía mencionar en voz alta al "centro de apoyo", además de que una de mis condiciones para asistir era que nadie más se enterara de ello.

-Sí, supongo. No me siento preparada pero de alguna forma debe acabar esto.

(...)

-Creo que voy a comprar un nuevo celular.

-¿Acaso quieres que te vuelvan a molestar? -entre cerró los ojos.

-No, claro que no. No seas tonta. -reí. -Es sólo que realmente lo necesito en caso de emergencia.

-Vaya suerte con eso. -imitó mi gesto.

-De verdad es necesario, mi padre ha estado marcando a la escuela para saber de mí porque no le gusta llamar a la casa por el riesgo de que mamá conteste. Ella nunca está en casa y mi papá nunca llama no se cual es el problema con eso.

-Ay, los padres. ¿Y ya te hablas con tu mamá? -se preocupó.

-No, no he hablado con ella hace un par de semanas. -hice una mueca.

-No te preocupes, Hea. Estoy segura que pronto se dará cuenta que eres una adolescente y necesitas cariño, no su dinero. -sonrió tratando de reconfortarme.

-Gracias, por lo pronto no quiero hablar de ella.

Phoebe me acompañó hasta la tienda de tecnología en el centro comercial y una hora más tarde salimos de allí con mi nuevo aparato en mano.

-¡¿Has visto esa blusa?! -exclamé mirando el aparador de una tienda.
-Iré a comprarla, espera aquí.

Entré a la tienda, tomé del estante una blusa de mi talla y acto seguido me dispuse para pagar.

Ese sonido que me helaba la sangre y que me ponía los nervios había regresado.

«Parece que quieres que la diversión continúe,entonces, ¡Que así sea!» -desconocido.

-Maldita sea. -susurré.

Salí de la tienda pálida como un muerto y con la mirada pérdida.

-¿Qué te ocurre ahora? -preguntó Phoebe.

-¡Phoebe deja de hacer esto, no tiene nada de divertido! -chillé.

-Heather, ¿de qué hablas? -frunció el ceño.

-De los estúpidos mensajes, deja de jugar. -musité.

-Te juro que no tengo nada que ver.

-Pruébalo. -exigí.

-No sé cómo, pero te aseguro que mi amistad es sincera. Ojalá puedas creerme.

-Ya no quiere confiar. -me rendí bufando exasperada.

(...)

Me relaje y le pedí disculpas a Phoebe porque me di cuenta que la estaba culpando sin fundamentos pero simplemente había momentos en los que ya no podía manejar coherentemente la situación.

Aún faltaba rato para la reunión entonces nos a curiosear un rato en las tiendas de ropa.

Narrador Omnisciente.

-Este me gusta. -tomó Heather un vestido rojo con un gran escote que dejaba muy poco a la imaginación.

-Podrías medirtelo. -sugirió Phoebe.

-Lo haré.

Heather entró al probador y momentos más tarde salió con la prenda puesta modelándola.

-¿Qué opinas? -quiso saber.

La mirada de Phoebe se centró en el atrevido escote por varios segundos hasta que Heather carraspeó para llamar su atención.

-¿Y bien? -insistió.

-Te... Ves m-muy bonita. Deberías comprarlo. -reaccionó finalmente de su pequeño y extraño trance.

-¿No piensas que es demasiado? -señaló el escote.

-Para nada, es lindo.

-Okay. -rió Heather notablemente incómoda.

Heather se cambio de ropa, pagaron por el vestido y salieron camino al "grupo de apoyo para adicciones".

Al llegar al lugar se quedaron en la entrada mirando a la nada, sin saber que era lo que estaban esperando.
Heather se encontraba nerviosa, no sabía que mundo le esperaba detrás de aquella puerta pero su vida ya no sería igual.

-Sean bienvenidas. Mi nombre ed Henry. -dijo un señor de mediana edad con cabello rojizo. -Entren que estamos apunto de comenzar.

Tomaron asiento mientras esperaban a que más personas entraran. 15 minutos más tarde la sesión había comenzado.

Heather's PDV.

-Buenas tardes, bienvenidos al centro de apoyo para adicciones. Estas semanas que estarán aquí tienen un objetivo, una misión que cumplir y aún así el simple hecho de haber buscado ayuda ya es un buen paso y son unos ganadores por ello.

«Bla bla bla» era lo único que yo escuchaba mirando hacia la nada como las últimas tres horas del día.
Phoebe me dio un codazo para que siquiera pusiera un poco de atención al discurso motivacional del hombre pelirrojo.

-Todos como primer ejercicio nos vamos a presentar, dirán su edad y el problema que tienen a superar.

-Soy Carl, tengo 38 años y soy alcohólico. -se puso de pie un hombre de ojos grises y cabellera tenuemente canosa.

Me alegre el hecho de que no tuviéramos que responder a cada presentación con un "hola" en tono de pereza.




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