Hurricane

Capítulo XVI

Heather's POV.

Al salir Michael, yo me quedé aún dentro de aquel armario analizando todo lo ocurrido en tal sólo 10 minutos: 1.- Fui a mi encuentro con Michael. 2.- Michael me desconoce. 3.- Discuto con él por una tontería. 4.- Nos encerramos en el armario y fajamos ahí mismo. 5.- Michael se va sin explicación alguna.

Hasta pareciera que todo fue en un diferente día.

Después de 5 minutos, tomé valor y salí de ahí recibiendo miradas extrañadas de muchos porque, ¿A qué se mete una chica al cuarto de limpieza? Todos sabían que nada más que citarse con alguien y hacer cosas sucias ahí. Es muy famoso hacer eso en la escuela, hasta te sorprendería no encontrarlo ocupado cuando entres ahí. Han pensado en ponerle llave a esa puerta desde que unos chicos entraron a literalmente tener sexo, pero el director prefiere ser escéptico ante tales situaciones, ya que tendría que expulsar gente y odia el papeleo, tal vez es por eso (y porque mi padre es su amigo) que no me han expulsado.

Recibí un mensaje de Phoebe diciéndome que quería detalles de todo lo ocurrido y me esperaba en el jardín de la escuela. Aún quedaban 15 minutos de receso y no había comido nada, mi estómago pedía a gritos comida.

Hice escala en la cafetería y compré una manzana para por fin llegar hasta donde Phoebe yacía sentada en el pasto a pleno rayo de sol con sus gafas puestas.

-Tomando el sol ¿huh? -alce una ceja.

-Así es. Myriam me dijo que estoy muy pálida.

--¿La chica de la clase de biología? -Phoebe asintió. -Pues a mí me parece que estás bien.

-Lo sé. -hizo una mueca. -Pero no te pedí que vinieras aquí por eso. ¿Cómo te fue con Michael? -me dio una mirada pícara.

-Bien. -mentí sonriendo.

No quería decir nada acerca del tema hasta que supiera porque Michael se comportó así, y lo investigaría muy a fondo.

-¿Sólo bien? -preguntó desconcertada. -¿Hay algún otro detalle que deba saber?

-Sólo bien, charlamos, desayunamos juntos y listo. -me encogí de hombros.

-¿Y es por eso que Michael salió de la escuela frustrado y molesto? -alzó una ceja.

--¿Qué? -fingí sorpresa.

-Así es. -asintió muy convencida de sí misma

-No tengo idea de que pasó, hace unos minutos estábamos muy bien.

Y eso era verdad, yo no sabía que pasó, simplemente su estado de ánimo cambió drásticamente.

-Ese chico es tan extraño. -suspiró Phoebe.

-Así es. -repetí la expresión de Phoebe. -Debo irme. Nos vemos.

Salí repentinamente de la escuela sin darle si quiera tiempo a Phoebe de que dijera algo más.

Narrador Omnisciente.

Heather caminó temerosa por la acera, pero con una idea muy clara de hacia donde se dirigía. Temía que no fuera lo indicado. Sus manos sudaban, al igual que su espalda baja.

Se sentía cobarde pero sabía que tenía razones claras para temer, Michael se veía muy alterado cuando lo vio por última vez. Sentía culpa además de todo, era un huracán de sentimientos una vez más. Pero sin importar qué, iría a su casa a buscarlo.

El sonido de un nuevo mensaje retumbó en sus oídos, exaltándola.

«Heather, ¿dónde estás? No hagas ninguna tontería. Llámame. -Phoebe. »

Heather alzó la mirada de su móvil y siguió con su camino, se detuvo en la parada de autobús y abordó a uno de ellos. Minutos más tarde se encontraba afuera de la cerca que dividía el jardín de los Clifford con la acera. Se aproximó a la puerta principal y se le quedó mirando.

Heather siempre fue esa clase de persona que se la pensaba dos veces antes de hacer o decir algo, o por lo menos así fue desde que sus padres se divorciaron. Solía creer que fue su culpa que lo hayan hecho y desde entonces hacía las cosas con cuidado... o la mayoría de ellas.

Tocó la puerta una, dos, y tres veces, nadie respondió. Algo desesperada, cruzó el patio y divisó la puerta trasera. Otra vez toco tres veces y nadie abrió. Entonces giró la perilla y notó que ésta estaba abierta.

Entró a la casa y observo el entorno, había cosas tiradas, incluso vasos rotos. Avanzó hasta la sala donde había un montón de correspondencia, varios sobres ya se encontraban abiertos. La chica se atrevió a mirar un documento tendido en el suelo y lo leyó en un susurró.

-Análisis médico. Paciente: Michael Gordon Clifford. -leyó con confusión.

Escuchó la puerta principal abrirse, entonces alarmada soltó el papel y subió rápidamente las escaleras. Se resguardó en el cuarto de Michael poniendo una silla en la perilla.

-Michael, ¿ya has tomado tus medicinas? -escuchó la voz de Julissa, su madre.

-Ya, mamá. -se quejó Michael.

-Bien, ve al auto por las bolsas que faltaron. -le ordenó

Heather se puso de cuclillas ante la mesita de noche y abrió los cajones, intentando llegar al fondo de todo.

Encontró condones (a los que miró con una mueca), polvo que claramente era droga y finalmente un folder con el logo de un hospital en el centro. Temerosa, lo abrió pero comenzó a escuchar los pasos de alguien subiendo las escaleras, su corazón comenzó a latir a mil por hora. La persona intentó abrir la puerta pero ésta estaba atorada. Heather intentaba leer el documento sin embargo no lograba concentrarse; el papel sólo alardeaba y decía los estudios realizados pero nada de eso le daba una pista de que algo estuviera mal.

Seguían aporreando la puerta y ella no lograba sacar nada de información.

Era tonto lo que Heather estaba haciendo, ya que bien pudo haberse marchado por la ventana, pero no lo hizo por el simple hecho de que estaba muy interesada en saber porque Michael era tan malditamente raro.

Después de tanto forcejear, finalmente de una patada abrieron la puerta paralizando su corazón.

-¿Qué diablos haces aquí? -gritó Michael.

-Ehhh...yo... -Heather traía los papeles en mano y los escondió detrás de ella.

-¡No tienes porqué revisar mis cosas! -espetó furioso.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.