.
Hubo una mano que se tendió,
se suponía cálida, firme.
Pero cuando el camino se torció,
esa mano se volvió sombra
y dejó solo el ruido de un portazo y habladurías
Yo, desde lejos, sentí el golpe en el pecho:
lágrimas que nacían de pena y de furia,
de ver cómo la confianza se rompía
como vidrio que alguien dejó caer sin cuidado.
Ojalá aprenda, con el tiempo,
que la soberbia es un peso que no ayuda a volar,
que a veces equivocarse no es el fin,
sino el comienzo de mirar con ojos nuevos.
Yo sigo aquí, con el corazón abierto,
queriendo saber si el día amanece lindo,
queriendo escuchar su voz aunque sea en silencio.
La quiero igual,
aunque crea que el otro error es mío,
aunque el orgullo levante muros altos.
El amor no pide razón ni victoria:
solo espera, paciente,
como la luna que se queda en el cielo de día,
recordando que las puertas que se cierran
a veces, se abren de nuevo
cuando el corazón deja de empujar.
🍁