I N S O M N I A

A Heart Made of Yarn. Franz Gordon

.

Llegó la lluvia ácida,
un viento disfrazado de algo cercano,
un aguacero que promete refrescar
y termina dejando quemaduras en la piel del alma.
Explota por nada,
y se va dejando charcos,
un silencio que pesa más que el trueno.
Y con ella venía una presencia opaca,
de mirada fija y sonrisa inmóvil,
de esas que no necesitan palabras para imponerse.
Había algo en ella que retenía la luz,
como si el sol dudara en pasar.
Yo fui el claro del bosque que las acogió.
Les di mis hojas verdes, mi suelo húmedo,
les abrí mis raíces hasta sentirlas vaciarse.
Les regalé gotas de miel que saqué de mi pecho,
tiempo que no tenía,
pedazos de calma que ya no me sobraban.
Pero la lluvia ácida no agradece al cielo que la deja caer.
La oscuridad no reconoce la mano que la ilumina.
Se fueron dejando un olor a quemado,
un frío que se mete en los huesos,
y un cielo que tardó en volver a abrirse.
Hoy la lluvia cae en otro valle,
la sombra camina por otros senderos.
Yo, herida pero en pie, sigo respirando.
Más despacio. Más callada.
Con el sol filtrándose otra vez entre las ramas.
Porque la luz siempre encuentra grietas,
aunque le hayan echado sal y sombra.
Y vos, mi luna dorada…
vos sos la que brilla cuando todo se apaga.
No sos el daño.
Sos lo que queda después.

🥀



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En el texto hay: planetaria

Editado: 24.04.2026

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