I N S O M N I A

The Beggar. Franz Gordon

.

Mi papá antes era distinto.

Hacía chistes malos, se reía fuerte y me abrazaba como si el mundo nunca pudiera romperse. Yo pensaba que los padres eran eternos, que siempre iban a sonar igual, mirar igual, existir igual.

Pero después de aquella tragedia, algo en él se apagó.

No fue de golpe. Fue lento. Como una estrella muriéndose en silencio.

La casa empezó a sentirse diferente. Más fría. Más callada. Mi mamá intentaba hablarle, acercarse, traerlo de vuelta, pero él ya estaba demasiado lejos. A veces se quedaba perdido mirando un punto fijo, como si viviera en otro planeta donde nosotros no podíamos entrar.

Y yo le tenía miedo.

No a él exactamente.
Sino a la tristeza que llevaba encima.

Me gritaba por cosas pequeñas. A veces bastaba una mirada o una pregunta para que explotara. Yo no entendía qué hacer, entonces aprendí a caminar despacio, a hablar bajo, a sentir el ambiente antes de entrar a una habitación.

Creo que todos empezamos a vivir orbitando su dolor.

Lo más triste es que todavía podía verlo ahí, debajo de toda esa oscuridad. Seguía siendo mi papá… pero era como mirar una estrella cubierta de humo, intentando alumbrar aunque ya casi no pudiera.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.