I N S O M N I A

Watching You In The Morning. Waltzin

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A veces miro el cielo y pienso en vos.
En cómo incluso las estrellas más brillantes pueden pasar temporadas enteras escondidas detrás de tormentas que nadie más alcanza a ver desde la tierra.
Y entonces me pregunto, en silencio: ¿algún día volverás a sentirte como antes?
No la versión perfecta de vos.
No una luna obligada a iluminarlo todo.
Solo vos.
Tu risa verdadera.
Tu forma de hablar cuando el alma todavía no estaba tan cansada de resistir.
Hay distancias que no se miden en kilómetros, sino en la tristeza que empieza a crecer entre dos personas que se quieren y no saben cómo salvarse mutuamente.
Extraño nuestras videollamadas interminables mientras la madrugada seguía girando afuera de las ventanas.
Los mates compartidos entre conversaciones absurdas y silencios tranquilos.
Tu risa contagiosa apareciendo temprano por las mañanas, como esas estrellas inesperadas que todavía logran iluminar incluso los inviernos más fríos.
Y aunque no puedo apagar las tormentas que atraviesan tu universo, a veces quisiera aparecer frente a tu puerta con cafés calientes, abrazos largos y chistes malos solo para recordarte que todavía existe un lugar donde podés descansar un rato de tanta oscuridad.
Porque extraño a mi amiga.
Extraño la estrella que alguna vez hizo más livianas mis madrugadas.
Y supongo que por eso sigo mirando la luna algunas noches, imaginando que tal vez, en algún rincón del mismo cielo, todavía queda un poco de luz regresando lentamente hacia vos.

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