I need you

Capítulo 3

Una semana después

Una semana y media de clases había transcurrido y ya tenía ganas de matarme. Los profesores estaban más exigentes que nunca y los días de trabajo en la empresa no ayudaban a bajarle a los niveles de estrés. A pesar de todo, y por loco que suene, lo disfrutaba. Por muy cansado que esté nunca voy a tener suficiente si se trata de bailar.

_ Estos chicos son muy buenos. –Comenté entregándole una botella de agua a HoSeok-

_ Gracias Jiminie –Recibió la botella- Tienes razón, están tan emocionados por debutar que se esfuerzan al máximo y ni hablar de tu ayuda, has hecho un muy buen trabajo.

_ Claro que no, lo que pasa es que tú eres un muy buen profesor.

Y no mentía, cualquiera que viera a HoSeok podría asegurar que era un muy buen bailarín y profesor. Supongo que ese era una muy buena parte por la cual los chicos y casi todo el mundo lo amaban. Obviamente el hecho de que fuera un sol andante ayudaba bastante.

_ Vas a hacer que me sonroje Jiminie, solo no menosprecies tu trabajo.

_ Como digas jefe. –Bajé la cabeza un poco avergonzado-

_ Muero de hambre, ¿te molestaría ir por un poco de ramen? Estoy seguro de que los chicos y mi estómago estarán eternamente agradecidos.

_ Por supuesto. –En ese momento entró Taemin notablemente enojado, eso solo podía significar una nueva discusión y mis ganas de llorar aparecieron-

_ Tú ve por la comida Jimin.

Limpié un poco el sudor de mi cara, recibí el dinero de HoSeok y me dirigí al ascensor sin prestarle atención a Taemin, quien ya se encontraba gritando. Cuando las puertas se abrieron mi sonrisa se fue a la basura. El famosos Min Yoongi, o gruñón pálido como yo lo llamaba, estaba en la pequeña caja metálica.

De los cuatro días que llevaba trabajando en empresa había recibido cuatro insultos de su parte, pareciera ser que me esperaba cada lunes, jueves y viernes en la entrada para lanzarme un comentario desagradable.

Consideré apartarme y esperar al siguiente con tal de no contaminarme con su mal humor, pero el hambre y sonido que estaba haciendo mi estómago no me lo permitían.

_ No tengo todo el día niño ¿subes o no? –Como decía, gruñón pálido no está de buen humor-

Antes de que volviera a gruñir me subí al dichoso ascensor. Me quedé frente a la puerta, lo más lejos posible de Min Yoongi. Si bien la mayor parte del tiempo quería gritarle cuando estaba en mi radar, la parte consciente madura de mí gritaba que era el dueño y podía echarme en menos de un segundo.

_ ¿Te comieron la lengua los ratones, niño? –Quería molestarme, lo sabía, pero no iba a caer-

Uno, dos, tres. Uno, dos, tres. Respira y bota lentamente, solo unos segundos y podré alejarme

_ ¿Te estoy haciendo enojar? –Su tono de burla no ayudaba-

_ No señor.

_ Deja de decirme señor, solo tengo veintisiete años... no soy un abuelo.

_ Con ese carácter puedo apostar que sí

Un segundo y mi filtro ya no estaba. Yoongi no dijo nada y tampoco se lo permití porque apenas las puertas del ascensor se abrieron salí corriendo.

Fui a la tienda más cercana y compré todo el ramen posible. Al volver a la empresa decidí subir por las escalera, si mi filtro no estaba funcionando lo mejor era evitar a don gruñón. Sin embargo, este no era mi día de suerte, al volver a la sala de ensayo pude notar de inmediato a don gruñón con HoSeok y los cinco chicos.

Resultaba tan extraño, no diría que Yoongi es la persona más sociable de la vida, pero de todas las veces que nos habíamos topado nunca era agradable conmigo, por el contrario, al resto, no es que fuera un rayo de sol, pero los trataba con respeto.

_ ¡Jiminie llegó con la comida! –Gritó HoSeok y los chicos se acercaron a tomar las bolsas- Yoongi ¿te quedas a comer con nosotros?

_ Por supuesto, si al señor Park no le molesta. –Dijo con una fingida sonrisa-

_ Claro que no, pero yo ya me iba. Mi turno se acabó.

Tomé mis cosas y salí de ahí lo más rápido que me permitían mis piernas ignorando la insistencia de de HoSeok. Al salir casi choco con Taemin que estaba por entrar. Podía notar su enojo a kilómetros, con suerte me saludó y entró a la sala gritando ¡Jung HoSeok! Me alegré de salir en ese momento, esta era la quinta vez, en lo que llevaba aquí, que Taemin entraba de esa forma.

Estaba agonizando debido al hambre y podría jurar que no había nada en el departamento. JongIn estaba igual de ocupado que yo, por lo cual, nadie había hecho las compras. Por primera vez en el día el cielo se abría ante mí y los ángeles cantaban junto a mí, un mensaje de JongIn me alegró la noche:

JongIn: KyungSoo nos invitó a cenar en el restaurant, te espero allá.

El restaurant de Kim SeokJin, donde KyungSoo trabajaba, estaba a unas pocas cuadras de la empresa así que decidí ir caminando. Ya era tarde, por lo que, al llegar la puerta ya tenía un cartel que decía "cerrado", pero JongIn me abrió de inmediato.

_ Al fin llegas, muero de hambre. –Se quejó-



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Editado: 23.02.2026

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