Un molesto toque en mi mejilla me despertó, era como un pinchazo constante, eso, sumado a la molesta luz del sol terminaron con mi hermoso sueño. Escuche las voces de mis amigos y mi dulce sueño de esfumó por completo.
_ Yo creo que ya se murió. –Esa era la voz de JongIn-
_ No digas estupideces, debe estar muy cansado mejor lo dejamos dormir. _ Ya son las una y media de la tarde que se levante.
_ Gracias. –Dije abriendo los ojos- No hay nada mejor que despertar con sus hermosas voces.
_ Lo siento Chim, le dije a este bruto que te dejáramos descansar.
_ No importa… muero de hambre. –Me sobé el estómago-
_ Qué bueno porque el almuerzo ya está listo.
No tenía ganas más que de comer por lo que seguí a mis amigos en las mismas fachas. A penas podía abrir los ojos, cuando me di cuenta el plato con arroz ya estaba frente a mí.
_ ¿Hasta qué hora estuviste Chim?
_ Salí de la empresa a las dos y media de la mañana.
_ ¿Quién te pidió que volvieras? –Preguntó JongIn esta vez-
Al final me dediqué todo el almuerzo a contar mi fatal día y cómo odiaba a Min Yoongi.
JongIn por una parte diciendo que yo solo exageraba y KyungSoo diciendo que Yoongi estaba abusando de su poder, opinión con la cual estaba de acuerdo. Literalmente me quedé todo el fin de semana acostado en mi cama viendo el techo o alguna película de Netflix.
Los músculos me dolían como el infierno y debía estar en forma para volver a clases el lunes.
Lunes en la mañana, tercera semana y me sentía sumamente agotado, cómo se suponía que terminaría el semestre… ni pinche idea.
Como día lunes me encontraba en camino a la empresa, al llegar no me sorprendió encontrar a Yoongi esperando por el ascensor, conté hasta diez y me acerqué.
_ Buenos día señor Min. –Saludé cordialmente-
Cero respuestas. Perfecto, mejor para mí si decidía ignorarme y no hablar. Para agregar incomodidad éramos los únicos en el ascensor, parecía demorarse más que nunca y yo solo quería salir. Una vez en mi piso noté que Yoongi bajaba en el mismo, eso significaba que venía a molestarme, pero no. Cuando entré a la sala de ensayos los cinco chicos del día anterior ya se encontraban calentando, no obstante, no había rastro alguno de HoSeok. Saludé a cada uno y comencé a calentar.
HoSeok ya tenía diez minutos de retraso, lo mejor sería comenzar y así se los hice saber a los chicos. Media hora más tarde apreció HoSeok junto al demonio en persona.
_ No sabía que teníamos un nuevo profesor. –Comentó Yoongi-
_ Ya, Yoongi ¿No tenías cosas que hacer? –Preguntó HoSeok-
_ Sí, ya me voy. –Sin decir más dejó la sala-
_ Perdón Jiminie y chicos, me surgió un problema, pero sigamos.
Un mes después
Estábamos a mediados de octubre, lo único bueno de hoy es que es viernes, mi cuerpo estaba exhausto y mi mente iba a explotar.
Jimin del pasado, prometiste ser un chico civilizado e ignorar a Min Yoongi, obviamente este Jimin había olvidado todo porque ya ni siquiera podía ver a Yoongi. Descubrí que no le importaban mis respuestas, entonces, cuando vi que no corría peligro de ser echado a patadas de la empresa comencé a responderle a cada uno de sus
insultos.
Creo que entre las peleas de HoSeok con Taemin y las mías con Yoongi, NamJoon estaba considerando seriamente tirarnos a todos desde el último piso.
Estaba tirado en medio de la sala de ensayo esperando a que el resto llegara. Todo se había vuelto un poco más estresante desde que los chicos nuevos debutaron, además del trabajo que teníamos con el otro grupo que debutaría a fin de año.
Tenía puesta una de mis canciones favoritas, me encontraba tan ensimismado que comencé a cantar, sin darme cuenta que el resto ya había llegado. La canción terminó y el sonido de aplausos me sacó del transe. En la entrada estaba HoSeok, los chicos y… Yoongi. Avergonzado me levanté y fui por mi celular para detener la música.
_ ¡Woow Jiminie! No nos dijiste que cantabas tan bien. –Pasó un brazo por mis hombros-
_ Porque no lo hago. –Bajé mi cabeza, la mirada fija de Yoongi me tenía nervioso-
_ ¡Yoongi! –Exclamó HoSeok recordando algo- Tú necesitabas a alguien que te ayudara en tu nueva canción.
_ Sí, pero no creo que la voz de un niño de cinco años me sirva. Ya me voy.
Todos se quedaron en silencio viendo cómo Yoongi se iba, ni siquiera sé por qué un nudo se formó en mi garganta, no me importaba lo que una persona como Yoongi dijera, sin embargo, por alguna extraña razón estaba haciendo mi mayor esfuerzo para contener las lágrimas.
Decidí ignorar las ganas de llorar y concentrarme en lo que decía Hobi.
Al terminar la práctica me sorprendí al ver que las luces se apagaban y uno de los chicos cargaba un pequeño pastel. Todos comenzaron a cantarme feliz cumpleaños.
_ Pero hoy no es mi cumpleaños.
_ Lo sabemos, pero los chicos no te verán el domingo así que quisieron hacer esto por ti. –Explicó Hobi-
_ Muchas gracias Jiminie, por todo. –Dijo uno de los chicos-
_ Y ¡Feliz cumpleaños! –Gritó otro-
Entre abrazos y felicitaciones recibí un pequeño regalo de parte de los cinco y casi me pongo a llorar al ver el bonito chaleco azul. Al terminar y despedirme de todos, me sorprendió ver a Taemin en la salida, esperando para decirme que Yoongi necesitaba verme en su oficina.
No tenía ganas de arruinar la linda celebración, pero después de todo el gruñón seguía siendo el jefe y no me quedaba de otra que obedecer.